Existen dos aspectos desde los
que se aborda la problemática relacionada con los menores infractores:
-
El aspecto legal
-
El Aspecto
Técnico-metodológico
El aspecto legal se refiere a
la regulación existente referente a:
-
Lo Derechos del
Niño
-
Los Aspectos de
Menores Infractores
-
Los Derechos de
los Padres
-
Los Derechos de
las Organizaciones que asesoran y apoyan a los menores infractores y a sus
padres
-
El Marco
Legal
existente para la intervención en menores infractores, ya sea que se refiera
a programas preventivos, correctivos o readaptaditos y se trate de
programas Individuales, Familiares o Comunitarios.
El segundo aspecto se refiere a
los programas de intervención de los menores Infractores y a los criterios
metodológicos con los que se instrumenta y evalúa.
Aquí nos referimos al aspecto
Técnico de dichos programas y la necesidad de su regulación.
En primer lugar es necesario
revisar la concepción de la naturaleza, la explicación del comportamiento y
la naturaleza del comportamiento del menor infractor, si queremos progresar
debemos revalorar rápidamente la concepción que sobre estos aspectos
tenemos.
Tradicionalmente se han
realizado aproximaciones al fenómeno de la delincuencia juvenil desde una
perspectiva mentalista.
La causa de la conducta es ubicada en factores
internos y obscuros de la personalidad, se acude con frecuencia al termino
de enfermedad mental para explicar el comportamiento delictivo, aunque el
concepto mismo resulta un obstáculo para la prevención de problemas de
conducta, el resultado hasta la fecha ha sido el fracaso de las técnicas de
tratamiento.
La conducta humana, esta
determinada por el ambiente, esto es algo reconocido Social, Política y
Profesionalmente, aunque a menudo olvidado en el diseño de los programas de
intervención. En consecuencia el tratamiento de estos problemas debería
tener lugar mediante una reorganización del ambiente natural en el que se
presenta el comportamiento y no la búsqueda de condiciones internas de
naturaleza maligna.
La intervención basada en la
relación profesional- paciente no puede mantenerse. El énfasis debe ponerse
en la especificación de relaciones entre las conductas y los eventos
controladores en el medio ambiente, esto incluye la definición de los roles
que deben jugar las personas que rodean a quien presenta el comportamiento
objetivo.
Un programa de modificación de
conducta implica la selección de las conductas meta y la inspección del
ambiente en busca del determinantes de la misma, luego el establecimiento
de una medida inicial o línea base de comportamiento y la cuidadosa
observación de los avances.
De lo que estamos hablando es
de la rigurosa aplicación de una metodología científica en el abordaje de
este problema, es decir de una definición clara de nuestras variables de
estudio, del diseño experimental que utilizaremos de la obtención y del
tratamiento de los datos.
Los proyectos: Achivement
Place, Bplay (Behavioral Programs Learning Activites For Youth), Burlington-Hont,
y el Pica (Programming Interpersonal curricula For Adolescente), son
ejemplos de programas de intervención comunitaria evaluados
sistemáticamente.
Desafortunadamente, estos
ejemplos son la excepción y no la regla. A nivel metodológico prevalecen
actualmente discusiones sobre los conceptos a utilizar, la medida de
referencia y los instrumentos, de observación.
La mayor parte de los proyectos
no definen claramente la variable a estudiar, no toman medidas iniciales y
finales, tampoco establecer grupos de control o comparación, mucho menos
establecen de manera clara el procedimiento de intervención, así ningún
proyecto puede establecer su éxito con evidencia empírica.
La propuesta en este sentido
es la constitución de un cuerpo colegiado asesor en ética y control de
proyectos preventivos e interventivos. La asesoria y calificación de la
metodología de estos proyectos por parte de profesionistas independientes,
tal es el caso de la Asociación Oaxaqueña de Psicología AC. Y finalmente la
legislación que suporte y obligue estas actividades.
No podemos estar jugando con la
vida de jóvenes poniendo en marcha proyectos que carecen de una metodología
que asegure su éxito, simplemente por que son jóvenes en una situación de
opresión social. Debemos esforzarnos para que todas las intervenciones
cumplan una metodología científica y que refleje el verdadero compromiso
que tenemos con ellos.
BIBLIOGRAFÍA
Rutter, M, Y Giller, H. (1988)
Delincuencia Juvenil. Barcelona España. Edit. Martinez Roca
Tharp. RG y Wetzel R.J
Modificaciones de conducta en Ambientes naturales. USA. Academic. Press
El autor agradece al Lic. Jaime
Vargas, asesor de la Asociación Oaxaqueña de Psicología, el apoyo al
estructurar el documento
El trabajo fue presentado en el
Foro Estatal de Derechos del Niño organizado por la UNICEF y El Gobierno del
Estado De Oaxaca en Abril del 2003.