Donald Davidson 

APUNTES PARA UN SEMINARIO

 

Por Jaime Ernesto Vargas Mendoza

 

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C O N T E N I D O :

                        1. OBITUARIO

Manuel Hernández Iglesias

                        2. IN MEMORIAMç

Alan Code, Barry Stroud & Bruce Vermazen

3.                   FILOSOFIA DEL LENGUAJE, LA ESCRITURA Y LA LECTURA UNA CONVERSACIÓN CON DONALD DAVIDSON.

Thomas Kent (1993)

 

 

 

Obituario : Donald Davidson

El filósofo Donald Davidson falleció en Berkeley (California) el 30 de agosto de 2003. Había nacido el 16 de marzo en 1917 en Springfield (Massachusetts). Cursó estudios superiores y se doctoró (con una tesis sobre el Filebo de Platón) en la Universidad de Harvard. Su decisión de dedicarse profesionalmente a la Filosofía fue en gran medida el resultado de la decisiva influencia de Quine, con el que mantuvo a lo largo de toda su vida un constante diálogo intelectual. Fue profesor en el Queens College de Nueva York y las Universidades de Stanford, Princeton, Rockefeller, Chicago y, finalmente, California-Berkeley, de la que era Profesor Emérito en el momento de su muerte. A esta actividad docente hay que añadir los innumerables cursos y conferencias que impartió en los cinco continentes.

 

Entre sus doctrinas cabe destacar, entre otras, las siguientes: el monismo anómalo; la tesis de que las razones son causas; la defensa de una ontología de sucesos; la semántica extensionalista basada en las teorías tarskianas de la verdad; la crítica a los significados metafóricos; el rechazo a la noción habitual de lenguaje natural como conjunto de convenciones; la crítica a la dicotomía de esquema conceptual y contenido y los argumentos contra el escepticismo, el empirismo y el relativismo derivados de ella; su defensa de la ineludibilidad y, a la vez, la indefinibilidad de las nociones filosóficas básicas como las de creencia, verdad, significado o el yo personal.

 

Todas estas contribuciones tienen un valor en sí mismas, y, sin ellas, serían ininteligibles los debates contemporáneos en filosofía de la mente, filosofía de la acción, ontología, filosofía del lenguaje y teoría del conocimiento. Pero, más todavía que por el valor intrínseco de cada una de sus aportaciones, la obra de Davidson destaca por su unidad y coherencia internas. A grandes rasgos, puede describirse la filosofía de Davidson como un naturalismo no reduccionista que sintetiza el rigor metodológico de los positivistas lógicos, las críticas de Quine a los ìdogmasî del empirismo y a la reificación de los significados y la visión wittgensteiniana del lenguaje y de la mente como esencialmente sociales. En virtud de esta coherencia interna, la obra de Davidson muestra ejemplarmente la profunda relación entre los distintos problemas filosóficos. Todo ello ha hecho de Davidson uno de los filósofos más prestigiosos e influyentes de las últimas décadas. Un prestigio que ha traspasado los límites de la tradición filosófica analítica, de la que, por su antidogmatismo y rigor argumentativo, es un representante paradigmático.

 

Del mismo modo que no era ni pretendía ser un especialista en una rama de la Filosofía , Davidson tampoco limitó sus intereses a ésta. Era una persona de una vasta cultura científica y humanística; un amante del arte y la literatura; un viajero apasionado que recorrió más de sesenta países; un deportista que practicó el vuelo (con motor y sin motor), la vela, la bicicleta, el surf, la natación, el esquí, el montañismo, el alpinismo, el tenis, la equitación y el squash; un balletómano y melómano que tocaba el piano, el clarinete y la viola; un aficionado al teatro que escribió guiones, actuó y dirigió.

 

No es autor de textos explícitamente políticos ni militó nunca en organización alguna. Sin embargo, tuvo desde joven un vivo interés por la política, interés que le costó su puesto en el Queens College en la época de McCarthy. Desde entonces mantuvo siempre una solidaridad activa con los filósofos amenazados o acosados, con independencia del signo político de sus perseguidores.

 

Era, en resumen, un vitalista apasionado a quien nada humano era indiferente y que supo disfrutar de todo lo que la vida podía ofrecer.

 

Basado en el trabajo de Manuel Hernández Iglesias

 

 

IN MEMORIAN

Donald Davidson

Alan Code, Barry Strud y Bruce Vermazen

 

 

            Cuando Donald Davidson llegó a formar parte de la Universidad de California en el campus de Berkeley, en el año de 1980, ya tenía una reputación internacional asegurada   (la que luego creció aún mas) y sus puntos de vista filosóficos eran el tema de diversos seminarios en el Departamento de Filosofía. Fue el sucesor de Paul Grice (1913-1988) como principal filósofo investigador del departamento (en el entendido de que debía otorgar un programa de enseñanza que incluía clases con alumnos de licenciatura). Davidson llevó a Berkeley su fortaleza inspiradora, tanto como filósofo como maestro, además de su absoluta integridad como pensador. Por lo que toca a la enseñanza, se interesaba mucho en el trabajo de sus estudiantes, ya fuere durante el tiempo que fueran sus alumnos, como después al desarrollar sus carreras. Aunque su principal pasión era la filosofía en sí misma. Desde el día en que arribó hasta su muerte, parecía no detenerse en su propósito de lograr una síntesis satisfactoria de las ideas que había cavilado, refinado y desarrollado por décadas: la interpretación radical, el monismo anómalo, la interdependencia de las creencias, los deseos y el significado, la teoría de la decisión como modelo de la mente racional, la adecuación de la teoría de la verdad como una teoría del significado y la interpretación como una especie de medición. Justo antes de morir, casi terminaba de alistar para la prensa dos colecciones de sus ensayos recientes y un tercer libro, titulado “Truth and Predication”.

 

            El también llevó hasta Berkeley su bien ganado prestigio. No es exagerado decir que era una figura eminente en 1981 y que para el 2003, era uno de los filósofos contemporáneos mas estudiados y mejor conocidos en el mundo. Tenía compromisos para unas 60 exposiciones como conferencista o como profesor visitante, en universidades desde Sydney y Tokio hasta Venecia y Cape Town. Al menos siete conferencias internacionales se habían llevado a cabo sobre su trabajo, empezando en 1981. Entre las muchas conferencias que dio destacan admirablemente: las conferencias John Locke en la Universidad de Oxford (1970), las conferencias John Dewey en la Universidad de Columbia (1989) y las conferencias Kant en la Universidad de Munich (1993). Le fueron otorgado a él Doctorados honoríficos por la Universidad de Oxford (1995) y la Universidad de Estocolmo (1999). Su trabajo se ha publicado en Japonés, Chino y en 18 lenguas europeas, incluyendo el estonio y el húngaro. Otra forma de reconocimiento provino de una secuencia de dibujos, denominados Blind Time IV, del artista Robert Morris, inspirado en pasajes de los escritos de Davidson.

 

            Nacido en Springfield, Massachusetts, el 6 de Marzo de 1917, Davidson pasó sus primeros años en constantes mudanzas de un sitio a otro con su familia, teniendo como resultado que no entró a la primaria sino hasta tener nueve o diez años. Inicia sus lecturas de filosofía por sí mismo desde la secundaria y obtiene su Licenciatura en 1933, de la Universidad de Harvard, leyendo a los clásicos. En el otoño siguiente ingresa en Harvard al programa de Doctorado en Filosofía y en breve toma un seminario con W. W. Quine que cambia su actitud. “Hasta entonces yo había pensado que la filosofía no era tan seria como la ciencia, pero lo era un poco mas que la crítica del arte”, como recordó en una entrevista con Ernie Lepore, pero este seminario le hizo darse cuenta “que era posible ordenar las cosas seriamente en la filosofía – o al menos, no hacer las cosas mal”.

 

            Por ese entonces los Estados Unidos ingresaron a la Segunda Guerra Mundial, Davidson casi había terminado su Doctorado y al mismo tiempo asistía a la escuela de Administración de Harvard. Abandonó sus estudios para incorporarse a la Armada de su país, donde entrenaba a proselitistas para distinguir entre los planes de los Aliados y aquellos del Eje, él mismo sirvió como proselitista en los desembarcos de Sicilia, Salerno y Anzio. Después de la Guerra terminó sus estudios (1949) mientras daba clases en el Queens College de Nueva York (1947-51). De 1951 hasta 1967, estuvo en la Facultad de la Universidad de Stanford, donde ayudó a fundar un programa de Doctorado en Filosofía y transformó el departamento en uno de los mas acreditados del país. Fue ahí donde escribió y publicó sus primeros ensayos de una larga serie sobre los que se fundamentó su prestigio: “Actions, Reasons and Causes” (1963), “Theories of Meaning and Learnable Language” (1966), “The Logical Form of Action Sentences”, “Causal Relations” y “Truth and Meaning” (estos tres en 1967).

 

            Al cambiarse a la Universidad de Princeton en 1967, él se veía motivado por formar parte de un grupo académico que pudiera entender sus ideas y ayudarlo en el desarrollo y articulación de ellas, así como descubrir sus implicaciones e interrelaciones. Su deseo fue satisfecho, aunque pronto se le ofreció un proyecto mas tentador: la oportunidad de ingresar a lo mas granado de este tipo de comunidad en la Universidad Rockefeller de la ciudad de Nueva York.  A partir de 1970 y hasta 1976, Davidson mantuvo relación con la facultad de Princeton, al tiempo que su principal compromiso estaba en el departamento de filosofía de la Universidad de Rockefeller, donde todos eran estrellas y la enseñanza era opcional.     Sin embargo, esta Universidad abandonó sus experimentos en el campo de las humanidades y disolvió el departamento. En 1976, Davidson se convierte en Profesor de la Universidad de Chicago, donde su segunda esposa Nancy Hirschberg, también formaba parte de la facultad. Luego de la muerte de ella, Davidson sintió que no había motivo para permanecer en Chicago y fue la buena suerte del departamento de Berkeley quien lo persuadió de formar parte de el.

 

            En 1984, la vida privada de Davidson tomó un giro mas feliz, cuando se casó con Marcia Cavell, a quien había conocido antes en Stanford. Cavell era filósofa y psicoanalista y abandonó su empleo en la Universidad Estatal de Nueva York, en Purchase, para irse a Berkeley, donde enseñó cursos de vez en cuando en el departamento de Filosofía. Posterior a la forzosa jubilación de Davidson en Berkeley en 1987, el mantuvo la Cátedra Willis S. And Marion Slusser, que había tomado el año anterior, y permaneció muy activo enseñando y apoyando al departamento, aun cuando tenía muchas demandas externas de su tiempo. Hasta hace poco gozaba de una excelente salud, aunque lamentaba la inevitable disminución en su fuerza y energía que una vez le permitió surfear, volar aviones, esquiar, hacer caminata y disfrutar la vida al aire libre. Las dificultades para caminar lo llevaron a sufrir una cirugía de reemplazo de rodilla. El resultado desastroso fue un paro cardiaco poco después de su operación y la muerte luego de unos pocos días, el 30 de Agosto del 2003. Le sobrevive Marcia Cavell, su hija Elizabeth Davidson, cuya madre fue su primera esposa, Virginia Davidson, dos nietos, Max y Natalie Boyer, así como su hermana, Jean Baldwin.

 

            Aquellos que conocieron a Davidson lo extrañaran por su calidez y bondad, chispa y sentido del humor, así como su entusiasmo por vivir.

 

 

FILOSOFIA DEL LENGUAJE, LA ESCRITURA Y LA LECTURA : UNA CONVERSACIÓN CON DONALD DAVIDSON.

 

Thomas Kent (1993)

1.       Donald Davidson es un filósofo analítico en la tradición de Wittgenstein y Quine, y sus formulaciones acerca de la acción, la verdad y la interacción comunicacional, han generado un debate considerable en los círculos filosóficos.

2.       Davidson ha entrado en nuestras vidas principalmente mediante su influencia sobre Richard Rorty, quien, a su vez, se ubica junto con Thomas Kuhn como uno de lo dos eminentes progenitores de la teoría del construccionismo social.

3.       La importante contribución (mucho tiempo no reconocida) de Davidson a la teoría retórica y consecuentemente a los estudios sobre composición escrita, reside en su elaboración de una concepción vigorosamente anti-fundacionista del lenguaje y la interacción comunicacional. En esta entrevista Davidson sostiene que el se ha “alejado completamente del fundacionismo”, y en su versión anti-fundacionista, Davidson rompe con la tradición filosófica Cartesiana que entiende al lenguaje como un medio para la representación o la expresión.   De acuerdo con Rorty, la filosofía del lenguaje de Davidson constituye “el primer tratamiento sistemático del lenguaje, que rompe completamente con la idea del lenguaje como algo que podría ser adecuado o inadecuado con el mundo o con el ser.

4.       Si el lenguaje no media entre nosotros y el mundo, como argumenta Davidson, y si dejamos de imaginar la existencia de una división entre el mundo interior del pensamiento y los sentimientos y el mundo exterior de los objetos y los eventos, como lo invoca Davidson, entonces no existe nada “allá afuera” o “aquí” que pudiera servir como fundamento epistemológico para una teoría del significado o para una teoría de la verdad. Todo lo que tendríamos para dar autoridad a nuestras expresiones serían otras expresiones. Como lo expresa Rorty: “solo las sentencias (proposiciones) pueden ser verdaderas ... y ... los seres humanos fabrican verdades elaborando lenguajes en los que profieren sus sentencias”.

5.       Por supuesto, el argumento de que “los seres humanos fabrican verdades” puede servir de pretexto para una teoría de la escritura a partir del construccionismo social, y por atribuírsele un extremo anti-fundacionismo en su concepción del significado y la verdad, Davidson claramente concuerda con el construccionismo social cuando nos dice que “ hay un elemento social irreductible que determina lo que queremos decir”.    Sin embargo, lo que Davidson nos da con una mano, nos lo quita con la otra. Rompiendo con muchos filósofos, retóricos y teóricos de la composición escrita que sostienen que las expresiones verbales son construcciones sociales surgidas del mutuo acuerdo, Davidson mantiene que estamos equivocados al pensar en el lenguaje como un “simple repertorio de expresiones (con sus significados e interpretaciones semánticas) compartidas entre todos ... cuando no existe nada que se comparta”. Mediante su ataque crítico a lo que denomina como esquemas conceptuales (la idea de un lenguaje compartido gobernado por las convenciones sociales), Davidson rechaza uno de los pilares del construccionismo social, a saber: la posibilidad de que las comunidades verbales moldeen y controlen la comunicación y, consecuentemente, nuestro conocimiento del mundo. El nos dice, por ejemplo,  que “no hay una llave maestra o marco teórico que se pueda tener antes de una situación o interacción comunicacional. Uno tiene que elaborar su propio camino dentro de todo el sistema al mismo tiempo”.

6.       En lugar de un lenguaje compartido, Davidson posiciona un enfoque completamente hermenéutico e intersubjetivo de las interacciones comunicacionales. Enfáticamente nos repite que “la comunicación siempre esta incompleta.   No es lo que cualquiera pensaría y que todo estuviera bien. Se trata de una cuestión de grado”.

7.       De acuerdo con Davidson, aún “nuestra concepción de la objetividad ... es una idea que no tendríamos si no fuera por las relaciones interpersonales. En otras palabras, el origen de la objetividad está en la intersubjetividad”. A su vez, la intersubjetividad es una propiedad de los individuos y no de las comunidades verbales, de tal manera que, para Davidson, “entender otras culturas no es diferente de entender a nuestro vecino, excepto en grado”.

8.       Con su insistencia de que “la comunicación siempre es incompleta”, Davidson nos reta a reexaminar algunas de nuestras suposiciones mas fundamentales respecto a la naturaleza de la escritura. Por ejemplo, cuando aceptamos la concepción de Davidson sobre la interacción comunicacional, como una actividad intersubjetiva no codificable, tenemos que modificar radicalmente o abandonar por completo, los supuestos principales tanto de los adherentes a la teoría cognitiva (que defienden que los procesos mentales definen el acto de escribir) y por los adherentes del construccionismo social (que defienden que la escritura constituye un acto convencional). Desplazándose mas allá del Cartesianismo inherente en la teorización cognitiva y del construccionismo social, Davidson nos invita a imaginar la escritura como una interacción hermenéutica entre los usuarios dl lenguaje, una concepción de la escritura que no necesita de una brecha entre un sujeto cognoscente y un mundo imperturbable de objetos y eventos.

9.       Adicionalmente a su importante discusión sobre la naturaleza de la interacción comunicacional, Davidson nos ilustra en esta entrevista sobre una amplia variedad de temas, incluyendo su concepción del externalismo, la interpretación radical, el principio de caridad, la triangulación y la teoría del traspaso.

10.   Davidson practica lo que predica. En esta entrevista, nos da un ejemplo de un intento, cono él dice, “de descubrir el común denominador que permita darle sentido a lo que nos digamos el uno al otro”.

 

 

PREGUNTA (P) En sus ensayos pareciera que intencionalmente cultivara un tono coloquial ¿cómo definiría su estilo de redacción?

 

RESPUESTA (R) Un amigo mío, Arnold Isenberg, una vez me dijo (yo pienso antes de escribir cualquier cosa), que la forma de escribir un documento filosófico era empezar preguntando algo que nadie pudiera entender o planteando un problema, de manera tal que todos pudieran ver que se trataba de un problema. Yo seguí esa recomendación por mucho tiempo e iniciaba la mayoría de mis escritos con un problema o con una interrogante, de manera que intentaba siempre escribir mis ensayos de manera que el lector no necesitara ningún antecedente especial en filosofía para entender mi mensaje. Se me ha dicho que mis escritos son difíciles, pero esto no ha sido nunca mi propósito. Mas bien quisiera lo contrario. Me alienta que parezcan entenderme personas que no tienen estudios de filosofía. Lo otro que puedo decir es que a veces me es muy difícil empezar a escribir.  Con frecuencia me imagino la primera frase y luego me pregunto: a ver, ¿y luego que sigue? En breve, estoy escribiendo en mi cabeza todo el documento y cualquier dificultad en la composición o la organización del texto me detiene e impide escribir incluso la primera frase, temiendo quedarme atrapado en algo. Cuando finalmente escribo, muchas veces me doy cuenta que las primeras dos páginas, con las que me introduje al tema, sería mejor quitarlas. Así, me deshago de estas primeras páginas elaboradas dolorosamente.

 

P: Se adelantó a mi segunda pregunta ¿cómo describiría su proceso de escritura? ¿le hace muchas revisiones a sus ensayos?

 

R:  Espero que no me lo eche en cara, pero no hago muchas revisiones.  Siempre creo saber como va a quedar antes de empezar a escribirlo. Sin embargo, en el proceso de redacción, me la paso pensando en lo que voy a escribir. Cuando trato de dormir o estoy casi dormido, se me ocurren cosas para abordar las ideas o cuando no estoy escribiendo, me viene una nueva idea o formas de solucionar algún problema de organización. Encuentro que estos momentos de tranquilidad (mientras no escribo) son absolutamente esenciales en mi proceso de composición.

 

P:  ¿Es mucha la ayuda de los editores cuando escribe un ensayo?

 

R:  Creo que nunca he recibido mayor ayuda de un editor . . . Cuando recibo gran cantidad de ayudas, es cuando leo mis escritos ante una audiencia. En estas presentaciones casi siempre consigo buenas ideas acerca de lo que se les hace difícil, lo que podría ser dicho de mejor manera, etc.     Tal realimentación es muy valiosa pues me hace ver lo que no entiende la gente y me doy cuenta de dificultades que no había notado.

 

P:  ¿Cómo describiría su genealogía filosófica? Es decir, ¿qué pensadores son los que mas lo han influenciado?

 

R:  En la licenciatura, primero estudié Inglés y luego Literatura Comparativa. Me interesaba la historia de las ideas y tomé muchos cursos de Filosofía. Cuando terminé mi licenciatura me situaba en un campo combinado entre los autores clásicos y la filosofía. Así, estudié de muchas cosas durante esos cuatro años. Por ejemplo, en el segundo año, Whitehead estaba enseñando por última vez en Harvard, de manera que me inscribí en su curso de licenciatura y en el seminario para graduados, pensando que no debería perder la oportunidad de aprenderle. Llegó a inspirarme tanto su personalidad como sus escritos, pero también llegó a motivarme personalmente ... Dicho gruesamente, me enseño que podía aprender de grandes figuras de todo tipo (literaria y filosóficamente). También aprendí que el estar de acuerdo o en desacuerdo es secundario a la posibilidad de aprender los diversos enfoques sobre las cosas. De esta manera, tempranamente dejé de pensar en la filosofía como un área donde uno debe tener la razón, en lugar de ello, la veo como un campo sembrado de interesantes ideas, las cuales hay que llevar hasta donde se pueda. Diría, pues, que Whitehead tuvo gran influencia en mi, aunque ahora pienso que  no toda fue buena

            La persona que me despertó de mis profundos sueños no dogmáticos fue Quine. El empezaba entonces su carrera como profesor y yo experimenté como si descubriera algo nuevo cuando caí bajo su influencia. Me encontraba fascinado con la lógica matemática y el positivismo lógico que él discutía y criticaba. Fue entonces que entré a la Marina y se dio un largo receso. Cuando regresé, hice mi disertación sobre algo que ya había empezado, sobre un diálogo de Platón (Philebus), pues sentía que no conocía demasiado del tipo de cosas que Quine escribía en su trabajo. En 1951 me contrataron en Stanford y durante el tiempo que estuve ahí, di clases sobre casi todas las materias del programa del departamento de filosofía. Así, tuve que estudiar de un tema y de otro (filosofía del lenguaje, filosofía antigua, filosofía medieval, filosofía moderna, epistemología, ética) y se me ocurrían ideas en todas estas áreas. No obstante, en la filosofía del lenguaje tuve que regresarme y leer a Quine con nuevos ojos y conforme empecé a dar esta clase, lentamente se volvió un guía en mi forma de pensar. Podría decir que entró en mi vida dos veces y nunca se fue. Siempre fuimos amigos. Mi deuda intelectual con él es mas grande que con cualquier otro.

 

P:  Uno de los desarrollos intelectuales que directamente ha influido en el estudio de la escritura es lo que se ha venido en llamar anti-fundacionismo. En su revisión de la escena filosófica anterior ¿qué importancia y que impacto le atribuye al anti-fundacionismo? ¿El anti-fundacionismo se ha apoderado del campo de la filosofía del lenguaje?

 

R:  La respuesta a la última pregunta es que no. No se ha ganado este campo. El fundacionismo está vivo. Quisiera pensar que no está bien, pero ciertamente está vivo. Hay que preguntarse qué exactamente queremos decir con fundacionismo. Los empiristas Británicos eran un tipo de fundacionistas; según ellos, todo provenía de los sentidos de una forma o de otra y esto le proporcionaba un fundamento a la epistemología. La otra versión es la idea Cartesiana de que lo que sabemos o damos por cierto es lo que está en nuestras propias mentes y que cualquier otra cosa que quisiéramos saber debemos construirla a partir de ello. Estas son dos clases diferentes de fundacionismo, aunque con frecuencia se presentan juntas por diversas razones. Por ejemplo, Quine es un fundacionista en el sentido general que lo son los empiristas Británicos, aunque su rama del fundacionismo claramente no es la misma que la de los positivistas e incluso, nadie sabe cual es su antecedente. Yo me he separado completamente del fundacionismo y esta distancia es una de las mayores diferencias entre mi enfoque y el de Quine.

 

P:  En términos de las grandes categorías conceptuales, su trabajo se ha etiquetado como “externalista” en oposición al “internalista” ... ¿pude describirnos las principales diferencias entre las concepciones del lenguaje “externalistas” e “internalistas” y qué surge de estas diferencias?

 

R:  El internalista dice que el contenido de nuestros pensamientos (creencias, deseos, intenciones,..) está totalmente determinado por lo que tenemos en la cabeza.  En términos generales, esta es una postura Cartesiana y hay muchos internalistas por ahí. Sin embargo, el externalista mantiene que existen factores externos a la persona que determinan el contenido de nuestros pensamientos y no solo como determinantes causales (que resulta obvio), sino, digamos, como determinantes lógicos. Por ejemplo, desde una perspectiva externalista, usted no podría pensar en una manzana, sino tuviera en algún momento de su vida contacto (indirecto o directo) con las manzanas. De manera que, el externalismo tiene que ver con su historia y con las cosas que existen fuera de usted, que hacen la diferencia de lo que puede pensar o lo que está pensando en un momento determinado. Ahora, mas allá de esta descripción, el externalismo adopta diversas formas, pero a diferencia de Saul Kripke, Hilary Putnam o Tyler Burge, yo no limito que tanto el contenido de nuestros pensamientos se determina por los objetos externos. Pienso que el externalismo se aplica universalmente; que existen conexiones en todos lados entre el mundo y los contenidos de nuestros pensamientos. No se limita a una pocas palabras, sino que es verdad en un gran número de ellas. Así, yo soy un externalista total.

 

P:  Algunos de sus términos ahora empiezan a aparecer en ambas áreas de la retórica y de la teoría literaria.        Me gustaría preguntar sobre algunos de estos conceptos    ¿nos explicaría primero, que quiere decir con “interpretación radical”?

 

R:  La interpretación radical es una forma de estudiar la interpretación purificando la situación de una manera artificial. Imagínese tratando de entender a alguien sin tener con que empezar: no cuanta con un traductor, no hay un diccionario disponible, tiene que hacerlo todo usted por sí mismo. Esto nos lleva la cuestión, al tratar de estudiar la naturaleza de la interpretación, asumimos que usted sabe de antemano cuales son las intenciones, creencias y deseos de la persona. Yo sostengo que usted nunca podría tener una imagen detallada de ninguna de estas cosas, a menos de que pudiera comunicarse directamente con la persona primero. No hay llave maestra o marco teórico que pueda tener antes de una situación o interacción comunicacional. Tendrá que hacerlo a su modo dentro de todo el sistema al mismo tiempo.

 

P:  En su formulación de la interacción comunicacional, utiliza lo que denomina como principio de caridad ¿qué quiere decir con eso? ¿es correcto decir que la interpretación radical se aloja en el principio de caridad?

 

R:  El principio de caridad dice que al interpretar a otros tiene que lograr que sus pensamientos se mantengan juntos hasta cierto grado, si es que quiere verlos como pensamientos, para empezar, porque eso es lo que los pensamientos aparentan. Tienen relaciones lógicas entre ellos. Aunque la gente puede ser ciertamente irracional (puede tener pensamientos que no concuerden), solo podemos considerar lo irracional debido a que carecen de coherencia racional. No podemos darle sentido a la irracionalidad total. Por ejemplo, si usted creyera que todo es verde, entonces tendría que pensar que esta mesa es verde, porque si no, se separaría temporalmente de los estándares que tendría que tener para estar convencido que todo es verde. No podría tener tales pensamientos si estos no estuvieran relacionados con otros y estas relaciones fueran lógicas. El principio de caridad solo formula el reconocimiento del elemento necesario de racionalidad en el pensamiento. Los pensamientos tienen contenidos proposicionales y estos parcialmente se identifican por sus mutuas relaciones.

 

P:  Pienso que quiero oír mas sobre el principio de caridad. Me parece que el principio de caridad junto con la interpretación radical constituyen la base de la noción acerca de la comprensión. Esto es, para entender que no comprendemos algo, debemos compartir una gran cantidad de experiencias comunes sobre el lenguaje y sobre nuestra estancia en el mundo.

 

R:  No esta equivocado. Dar cuenta del pensamiento de otro, sin duda descubre algunas inconsistencias, pero para poder descubrir estas inconsistencias, primero debemos identificar los pensamientos que son inconsistentes entre sí, y para hacerlo,  debemos sumergirlos en un complejo de pensamientos con los que cuadren. De otra manera, no se tendría forma de identificarlos por lo que son. De manera que no desacuerdo con usted sobre eso. Tampoco he mencionado el otro aspecto de la caridad, que se refiere a como los pensamientos están relacionados con el mundo. El externalismo afirma que existe una conexión entre el contenido de los pensamientos de las personas y sus relaciones causales con el mundo en sí. De hecho, yo diría que si no fuera por eso, no podríamos interpretar a nadie. Es solo porque compartimos un mundo con otros, que podemos tener atisbos de lo que ellos hablan al respecto. Así nuevamente, la palabra caridad es un mal nombre, pues no se trata de ser amable con otros, se trata de la condición para poder acaso entenderlos. Así pues, la caridad tiene dos características: una es que no podemos entender a otros si no nos vemos compartiendo un mundo, la otra es que no podemos entender a otros si no los vemos tan lógicos como lo es uno (hasta cierto punto, por supuesto).

 

P:  En varios de sus documentos, usted habla de la triangulación. Yo veo la triangulación como una posibilidad ante el problema de la correspondencia y el lenguaje como mediador ¿podría hablarnos de la triangulación? ¿qué hacen los usuarios del lenguaje cuando triangulan?

 

R:  Bueno, la idea de la triangulación es parcialmente metafórica, pero no en su totalidad. La idea básica es que nuestro concepto de la objetividad (que nuestros pensamientos correspondan o no con la verdad), es una idea que no tendríamos si no fuera por las relaciones interpersonales.  En otras palabras, la fuente de la objetividad es la intersubjetividad: el triángulo está formado por dos personas y el mundo. Parte de la idea es que: si uno estuviera solo en el mundo (esto es , sin comunicarse con nadie), las cosas nos impactarían, viniendo por nuestros sentidos, y reaccionaríamos de diversas maneras. Ahora aquí es donde viene la metáfora. Si nos preguntáramos, “Bueno, si reaccionáramos de cierta forma, digamos a un sabor placentero” Diríamos “Es un melocotón”. Pero en el caso de la persona que no tiene a nadie con quien compartir sus pensamientos, no tendría bases para decir que “el melocotón está sabroso” ... De manera que la idea de la triangulación es esta: si se tienen dos personas reaccionando ante la estimulación del mundo y a cada uno de ellos (a las reacciones de cada uno ante los estímulos) se completa un triángulo que ubica la estimulación común. No se localiza en la boca de una persona, no está tampoco en los ojos de una persona, no se encuentra cinco mil años atrás. Se ubica justo a la distancia del estímulo compartido que, a su vez, causa que cada una de las dos criaturas reaccionen a la reacción de  la otra. Esta es una forma de expresar porque es que la comunicación resulta esencial para la concepción de un mundo objetivo.

 

P:  Hablando de la comunicación y como esta es “esencial para concebir un mundo objetivo” ¿qué diferencia hay entre una teoría previa y una teoría pasada?

 

R:  La diferencia entre teorías previas y pasadas es exactamente la diferencia entre lo que uno anticipa que alguien quiere decir con lo que expresa y lo que uno decide que es el significado, luego de escuchar la expresión de que se trate ...

 

P:  Así que ¿las teorías no necesitan ser iguales?

 

R:  No, no. Es cierto. Solo se acercan o se alejan de ser correctas. Con suerte, podemos efectuar muchos ajustes conforme sucede. La comunicación siempre esta incompleta.   No es como podría suponerse que estuviera bien, es cuestión de grado.

 

P:  Algunos retóricos y especialistas en composición escrita se resisten a la idea de que la interacción comunicativa no pueda codificarse de alguna manera. Quieren lo que yo llamaría una “gran teoría”, que modele una interacción comunicativa exitosa. La idea de una teoría pasada niega esta posibilidad ¿no es cierto? Una teoría pasada no puede predecirse antes de la situación comunicativa y en las situaciones comunicativas ordinarias (expresiones cotidianas) la teoría pasada siempre está ahí. No desaparece.  Es solo que estamos tan habituados en el uso de expresiones (convenciones del lenguaje), que las teorías pasadas se vuelven, en cierta medida, transparentes.

 

R:  Compartimos una enorme cantidad de tradiciones linguísticas. De hecho, no las compartimos con exactitud. Cada uno tenemos nuestras propias ideas y cada quien ajusta la forma en que habla de acuerdo con la audiencia ante la que se encuentra. Tenemos una idea de las palabras que alguien podría comprender o que conceptos podrían dominar. Ahora, la teoría pasada por parte del orador, es lo que este piensa que alguien mas hará o manifestará. La teoría pasada por parte del interprete es la mejor apuesta de esta persona de cómo entender lo que se ha dicho.

 

P:  En un pasaje de su ensayo “A Nice Derangement of Epitaphs” usted escribió “la habilidad lingüística es la habilidad de convergir en una teoría pasada de cuando en cuando. Si decimos esto, entonces debemos reconocer que hemos abandonado no solo la noción ordinaria de lenguaje, sino que hemos borrado la frontera entre conocer un lenguaje y conocer de forma general nuestra situación en el mundo. Mi conclusión es que no hay tal cosa como el lenguaje (no si el lenguaje es algo como lo que muchos filósofos y lingüistas han supuesto)”. Ahora, esta forma de hablar da en la cara a muchos retóricos, que les parece contra-intuitivo y a otros francamente alucinante ¿nos podría ayudar a entender lo que quiere decir, cuando afirma que no hay tal cosa como el lenguaje?

 

R:  Por supuesto que habría que haber agregado la previsión “si el lenguaje es algo como lo que muchos filósofos y lingüistas han supuesto”. De hecho, en alguna parte de ese ensayo, menciono de manera rústica, cuales son esas suposiciones que considero equivocadas. Incluyen cosas tales como la idea de que existe un simple repertorio de expresiones (con sus significados y sus interpretaciones semánticas), que todo mundo comparte. Esto, afirmo, esta del todo mal. No existe tal cosa que sea compartida. La gente difiere. Cada persona ha conseguido su propio lenguaje en ese sentido.  Pero afirmar que cada persona tiene su propio lenguaje es decir que no existe cosa tal, como suponen los filósofos que el lenguaje debe ser. Incluso, es interesante que este punto de vista aparentemente lo comparto con Chomsky, porque él ha dicho lo mismo: cada quien tiene su forma de hacerlo. Por supuesto, en el conocimiento lingüístico hay una tremenda cantidad de sobreposiciones de una persona a otra. Si no las hubiere, hablar sería mucho mas una faena, de lo que lo es. El que la sobreposición no sea completa, no es tan difícil de entender. Lo que es mas sorprendente para algunas personas es mi enfoque respecto a que no es esencial en la comunicación lingüística, que cualquier par de personas que hablen entre sí, tengan que hablar el mismo lenguaje. De hecho resulta inconveniente si no lo hablan, pero puede suceder. Yo algunas veces converso con las personas que hablan Francés, cuando yo hablo Inglés. Cuando doy una conferencia en Europa, constantemente se me hacen preguntas en Alemán, Francés y Español, y yo contesto en Inglés. Ellos me entienden y yo los entiendo a ellos. Por supuesto, podría decirse que todos tenemos antecedentes que nos permiten traducirnos. Es cierto, pero podríamos hacerlo desde cero, aunque fuera muy difícil.

 

P:  En la disciplina de la composición y la retórica, estamos cansados de decir que el conocimiento se construye socialmente. Siguiendo a Kuhn o lo que se imaginan que es el enfoque de Kuhn, algunos retóricos quisieran llevar esta afirmación mas allá, para dar fundamento a una suposición mayor que indicaría que el conocimiento es comunal, en el sentido de que el conocimiento fuera reconocido como tal solo dentro de una comunidad que compartiera un discurso común.   A mi me parece que esta formulación comunitaria implica la, idea de que el conocimiento es relativo a un esquema conceptual, una formulación que usted ha criticado        ¿qué problemas encontramos cuando insistimos en que un marco de convenciones sociales guía o estructura lo que podemos saber o decir acerca del mundo?

 

R:  Bueno, no pretendo ser un experto en lo que ha dicho Kuhn, pero si él afirma, como parece ser, que no existen estándares objetivos para comparar lo correcto de una visión, mas allá de su aceptación por otros, entonces ese enfoque, me parece a mi, posee todas las fallas obvias de varios tipos de relativismos acerca de la verdad y temas afines.

 

P:  Permítame plantear esta cuestión desde otro ángulo. Cuando los constructivistas sociales dicen que el conocimiento es relativo a un discurso comunal, me parece que proponen una especie de esquema conceptual (constituido por normas sociales o convenciones del lenguaje) al que le son relativas las actitudes proposicionales. Al mismo tiempo, los constructivistas sociales ven su comunitarismo como un deslinde del cognoscitivismo y del internalismo inherente a el. Yo he dicho que esta postura no es un deslinde de ningún tipo, mas bien es un desplazamiento del viejo problema Cartesiano. En lugar de ubicar el significado en categorías mentales, ahora se le localiza en un esquema comunal de un tipo o de otro, y nos lleva hacia la antigua confrontación del escepticismo y el relativismo.

 

R:  A mi me parece que podría ser aún mas complicado. También pienso que existe un elemento social irreductible al determinar qué es lo que queremos decir. Después de todo, la idea de la triangulación tiene un elemento social, pero no afirma que algo esta bien si es coherente con lo que los demás expresan en el momento, ni nada así. No tiene nada de relativista.  No nos lleva a una idea relativista de la verdad. Cuando la gente trata de plantear este tema, casi siempre se meten en los problemas mas obvios. Vea usted, obviamente existen cosas que usted puede decir que son ciertas. Conforme pasa el tiempo, cambia lo que quisimos decir con ciertas palabras y, por esa razón,  una expresión que pudo haber sido cierta en un momento, ya no lo es mas, porque no significa lo mismo que significó antes. Este cambio en el significado es un cambio social y tiene que ver con el desarrollo de una teoría, una creencia, y todo tipo de estas cosas (pero esto no es relativismo acerca de la verdad). Lo verdadero de una expresión es relativo a las circunstancias de su uso, pero lo inteligible de esta afirmación, necesita de un concepto no relativo de la verdad.

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3 citas finales:

 

1. ... “si hacemos un experimento, el experimento no nos dice que pensar. Nosotros decidimos que pensar. Aquí se aparece el fundacionalismo otra vez. El fundacionalista piensa que los datos de los sentidos decidirán y que algunas de nuestras creencias están atadas tan directamente a las sensaciones, que estas nos forzan a ellas. No creo que esto sea correcto. Interpretamos un experimento, como interpretamos cualquier otra cosa”.

2. “La forma normal en que el lenguaje se relaciona con el mundo es mayormente carente de novedosidad o digamos, es diferido. Se establece mediante conexiones indirectas y no en forma directa”.

3. “Mi visión acerca del filosofar siempre ha sido que la gente debe de hacerlo, de cualquier forma que le proporcione gozo y que no existe una forma correcta y única de hacerlo”.

 

 

 

 

En caso de citar este documento por favor utiliza la siguiente referencia:  

Vargas-Mendoza, J. E. (2007) Donald Davidson: apuntes para un seminario. México: Asociación Oaxaqueña de Psicología A.C. En http://www.conductitlan.net/davidson.html

 
 
 
 
 
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Última actualización 1 de enero  del 2008