Algunos estudiantes se sienten poco motivados para estudiar y tienen
pocos deseos de esforzarse en ellos se presentan las siguientes
situaciones:
Casi
todos los que se encuentran en estas situaciones , han llegado a estas
situaciones no por falta de capacidad, sino que carecen de voluntad para
hacerlo.
La
mayoría de los estudiantes sueña con el éxito, pero solo unos cuantos
pueden definirlos en términos personales y todavía son menos lo s que
saben como lograrlo.
A un
gran número les disgusta la actividad académica.
Muy
pocos alumnos se fijan una meta para un periodo escolar y los que tienen
rara vez se han trazado un plan para alcanzarla.
Casi
todos se encuentran en una situación enajenante, solo estudian para
pasar y no para aprender.
Muchos no saben que esperan de sus estudios. Si les pregunta por que
estudian ellos responden: “porque mis padres quieren” o “por que me
gusta el ambiente de la escuela”
Muchos se consideran que no son nada, se consideran una carga
improductiva sin valor ( cuantitativamente hablando), piensan que no
tienen personalidad propia, no se muestran orgullosos de si mismos.
Ante
estas situaciones es recomendable que los estudiantes elaboren:
Un
plan de vida a largo, mediano y corto plazo.
Se
establezcan unas metas concretas respecto al estudio.
Especifique las tareas que requieren
Hagan una división de cada tarea en una serie de etapas
Mencionen las recompensas que se darán después de realizar las tareas.
Anoten una fecha límite en que realizarán la tarea
Escriban todo esto en un formato de contrato conductual
Ahora bien, el estudiar se convierte en muchas ocasiones en algo
desagradable. La sola idea de que tenemos de leer hace que una persona
se sienta mal e inmediatamente comience a pensar en actividades
completamente distintas al estudio. Aún cuando el estudiante posea las
habilidades necesarias para estudiar adecuadamente, si no siente deseos
de hacerlo y si, además, el hacerlo le resulta completamente
insatisfactorio poco será lo que avance en sus habilidades de estudio
eficiente. Si este es tu caso te proponemos a continuación una
estrategia que ayudará a que incremente los periodos que te dedicas al
estudio y que al mismo tiempo esto no se te haga pesado.
Selecciona un lugar y horario en el que siempre vayas a estudiar. El
solo acostarte en una cama hace que en aproximadamente 20 min. una
persona empiece a dormitar, de igual forma si siempre estudias en el
mismo lugar el solo sentarse en ese sitio provocará en ti deseos de
estudiar.
Selecciona una materia que será con la que comiences a trabajar.
Seleccionado el lugar, el horario y el material comienza a leer,
procura que sea un material que te permita dividirlo en pequeñas
secciones, en un inicio ponte como objetivo realizar una tarea que no te
lleve mas de 20 minutos.
Una
vez que leas si descubre que estas fantaseando, que te estas aburriendo
y / o que desea hacer algo mas interesante, suspende tu lectura y
realiza lo que desee hacer como salir a jugar, salir a pasear, hablar
por teléfono, ver la TV. , etc.
Antes de retirarte y sus pender tu lectura lee una hoja mas, aunque
surja nuevamente en ti el deseo de seguir leyendo, de todos modos
suspende la lectura una vez que termines de leer la página.
Anota en una gráfica de estudio el tiempo que leíste
Dos
veces a la semana aumenta una página a la tarea que tiene que realizar
antes de retirarte y suspender la lectura.
Cuando el tiempo que dediques a lectura aumente diariamente sea de una
hora aumenta otro horario y periodo de lectura, con la misma estrategia
que el primero.
Desde el principio aplica una técnica de comprensión de la lectura (
SQ3R o EPL2R)
Es
muy importante que realices tu registro de lectura ya que te servirá
como recompensa adicional cuando veas tus avances.
Bibliografía: Díaz Vega, José Luis. (1990) Aprende a estudiar con
éxito. México: Editorial Trillas.
Ljunberg Fox, (1962) El establecimiento de Hábitos de estudio eficiente.
Journal o Mathetics. Vol I. Pag. 75-86.