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LA PSICOLOGÍA ANARQUISTA DESDE OAXACA, MÉXICO: Enunciado emocional y programa político



Jaime Ernesto Vargas Mendoza

y Jorge Everardo Aguilar Morales 

 

 

 

La Psicología Anarquista a la que nos referimos cuando exponemos nuestro punto de vista ante la situación profesional de los trabajadores de la psicología profesional, es la manifestación de nuestro estado emocional y también es una postura política.

Emocionalmente expresa nuestro hartazgo por observar:

1.       Que gente que no ha estudiado la disciplina crea saber,  y a veces así lo dicen, qué es lo que debe saber un psicólogo o como debería actuar en una situación determinada.

2.   Que se espera que los psicólogos sean (irracionalmente, nos parece) emocionalmente ecuánimes, controlados, neutros, insensibles o de palo.

3.       Que no se metan en política y que hagan todo lo que el patrón les indique o el cliente, que es quien les paga.

4.       Que los psicólogos deberían estar integrados a asociaciones, colegios, corporaciones, etc., donde se les dicte lo que deben hacer y se sometan a un proceso de certificación periódico, además de comportarse bajo las normas de un código de ética (autoritaria, donde sean otros los que decidan que es “lo bueno” y que es “lo malo”).

5.       Que no se atrevan a dudar de lo que dicen las “vacas sagradas” de la psicología, los pontífices de la disciplina, mucho menos a ofenderlos mediante la crítica, el humor o el desprecio.

6.       Que en las escuelas de psicología se enseñe cada vez menos la disciplina y en lugar de ello, se formen no psicólogos, sino una embarrada de psiquiatras, de administradores de empresas, de sanadores, de maestros de ceremonias, de merolicos. Pero eso sí, la mayoría de esas escuelas son negocios particulares que se hinchan de dinero defraudando a los jóvenes y a sus padres con una pobre preparación y soltándolos a un mercado laboral deprimido, donde no encontrarán trabajo y el que logren obtener esté pagado con sueldos miserables y condiciones indignas de desempeño. Escuelas sin bibliotecas especializadas, ni laboratorios. Escuelas que producen carretadas de desempleados, con índices de titulación en los suelos.

7.       Que la comunidad de psicólogos se encuentren distraídos, todavía enfrascados en una crisis de paradigmas, en una supuesta confrontación de enfoques, donde gasten sus energías peleándose entre sí y no se identifiquen como una clase, para organizarse y defender sus legítimas aspiraciones de progreso y desarrollo.

Políticamente, la Psicología Anarquista que esgrimimos propone un cambio radical, revolucionario, donde cada psicólogo profesional tenga las mismas posibilidades para su crecimiento personal, para satisfacer sus necesidades materiales, para desarrollar sus ideas creativamente y para contribuir al progreso de la disciplina y de su comunidad de ejercicio profesional. No se trata de un rollo marxista donde se proponga “alguna dictadura”, se trata de una postura anarquista, por no querer figuras de adoración, profetas mesiánicos, ni liderazgos a modo. Las agrupaciones de psicólogos deberían de ser, entonces, cooperativas de trabajo basadas en la cooperación, la ayuda mutua, la auto-gestión y la auto-suficiencia relativa. Pero eso sí, los psicólogos, en un programa de acción revolucionaria deberíamos de:

1.       Ser dueños de los medios de producción de la psicología. Agruparnos para ser dueños de las escuelas que enseñan psicología, de los centros donde se ofrecen servicios de psicología, de los laboratorios donde se hace investigación en psicología, de las revistas donde se publican los escritos sobre psicología, de los periódicos, las radios, las televisoras y los portales web donde se divulgue la psicología, de los proyectos nacionales e internacionales que dicten normatividades para el estudio, la enseñanza, la aplicación, la difusión y la interacción de la psicología con otras profesiones y con otros proyectos de alcance global, regional y local.

2.       Participar políticamente agrupándonos como partidos políticos o desde los partidos políticos, para aspirar a puestos de elección popular, al ejercicio del poder y del gobierno, para dentro de él promover leyes justas que nos beneficien como clase, oportunidades de trabajo y de seguridad social, salarios y condiciones de trabajo dignos, jubilación, atención médica.

3.       Participar económica y empresarialmente generando tecnología, obteniendo registros de patentes que permitan la producción en serie y la comercialización de productos tecnológicos, que no solo beneficien al público en general como auxiliares para prevenir o resolver problemas conductuales comunes, sino que a la vez generen riqueza, para una distribución justa y una mejoría en la calidad de vida de los miembros de nuestra comunidad psicológica.  

Puede apreciarse, entonces, que la Psicología Anarquista que enarbolamos, no es un programa terrorista contra el gobierno, ni se trata de ir contra todo vestigio de orden o acabar con las instituciones sociales. Promueve cambios drásticos dentro de nuestra comunidad psicológica y claramente indica lo que se propone. No hay una agenda secreta e insurgente. Pero tampoco hay duda: ¡Queremos el mundo y lo queremos ahora!  (parece que esto ya lo dijo alguien, así que habrá que parafrasear) ¡Queremos nuestra psicología y la queremos ahora!

Siendo el internet el experimento anarquista más grande que ha intentado la humanidad, nos viene muy bien en nuestro propósito de divulgación de la psicología científica. Nuestra página en el portal www.conductitlan.net cumple esta meta. Somos creyentes en  el  libre acceso de la información, por lo que nuestro modelo lo hemos denominado “lobito”  (libre obtención de buena información para todos). Ahí se encuentran documentos para el público en general, para los padres y los maestros, pero también para los estudiosos de la psicología científica en sus diferentes niveles académicos, para los estudiantes de licenciatura que requieren de recursos útiles para resolver los problemas conductuales de la población, para los estudiantes de maestrías, que necesitan información sistematizada que les facilite la enseñanza de contenidos y para los estudiantes de doctorado, que necesiten plantear programas de investigación en nuevas áreas de estudio o en aquellas donde se encuentren resultados contradictorios o  insuficientes. Hay un énfasis especial en el estudio de la filosofía de la ciencia y en el área de la psicología organizacional, además, por supuesto, de una sección de estudios sobre anarquismo. Contamos, además de otras secciones, con dos revistas digitales para publicar investigaciones de orden regional o de interés disciplinario. En este espacio, solemos auspiciar un congreso virtual internacional de psicólogos navegantes, que actualmente ha cubierto su tercera emisión con mucho éxito  y cuyas memorias están al acceso de nuestros visitantes. Sin claves de entrada, sin gastar dinero, sin censura editorial. Toda la información se puede descargar gratuitamente, a veces escogiendo el formato.

La ciencia en general y la ciencia de la conducta, no debe ser patrimonio de una clase privilegiada, poderosa o económicamente adinerada.  La ciencia, que surgió de la artesanía popular, de saber hacer bien las cosas (pragmatismo), no debe ser una moda intelectual, tiene que regresar al pueblo en forma de tecnología útil y accesible para todos, sobre todo para quienes la producen. Resulta fundamental (y revolucionario) que uno sea dueño del fruto de su trabajo.

Actualmente, sin ir a la escuela, casi cualquiera puede aprender psicología científica teniendo acceso a la información pertinente. La desescolarización de la psicología es una realidad que va ganando espacio, aunque la psicología científica todavía encuentra enormes murallas de oscurantismo en la conducta verbal de la población. Aún así, el estudiante de psicología que adopte el conductismo, ya no necesita besarle las patas a Emilio Ribes, tolerar su caústica persona y su astringente humor y arrogancia o hablar con su discurso kantinflesco (una mezcla de Kantor con Cantinflas). Ha llegado el tiempo donde podemos definir mejor lo que queremos ser. Nuestra forma de actuar va conformando nuestra identidad. Somos lo que hacemos y lo que hacemos en relación con los demás. Nosotros somos psicólogos anarquistas, conductistas pragmáticos y contextualistas, pero antes que nada, somos personas, somos oaxaqueños, criollos descastados con una ligera ilustración, que nos permite apasionadamente estudiar nuestra disciplina y compartir nuestras inquietudes y nuestras vivencias. Estamos cansados de la marginación, de la injusticia, de la opresión, del engaño, del abuso, del fraude, como estamos cansados de la adulación, de la salamería, de la sumisión indigna, del engaño, de la burla, del conformismo. Estamos convencidos de que habrá mejores condiciones para el trabajador psicológico, si hacemos mejor nuestro trabajo, si analizamos nuestra problemática y generamos programas de acción para resolver los problemas y alcanzar nuestras metas, desde donde estemos, por nosotros mismos: sin tlatoanis, sin ídolos.

¡ La anarquía es la libertad responsable de uno, frente a la libertad responsable de cada uno de los demás !

 

 
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Última actualización 01 de enero  del 2011