REPRESIÓN SEXUAL Y SUMISIÓN POLÍTICA

(Introducción a Reich)

Por Humberto Escobedo Cetina

 

 

 

 

 
 

PROLOGO
 
Desde joven he tenido conciencia de la sociedad inhumana, propia del capitalismo putrefacto, basado en la propiedad privada.
Propiedad en la que una minoría social ha detentado el aparato de Estado, para poder legalizar la explotación y opresión de la mayoría trabajadora.
 
Siendo joven conocí la teoría de Charles Darwin, así como una novela: “Cómo el hombre llegó a ser gigante” de Ilin y Segal.
El siguiente paso de la evolución de mi conciencia, fue leer las obras de Marx, Engels y Lenin.
 
En los sesenta, tuve la oportunidad de recibir la influencia de otro revolucionario que se enfrentó a la burocracia stalinista: León Trotsky.
Estando ya en la capital del país, otro maestro me ayudaría a comprender mi neurosis: Sigmund Freud.
 
Será en los años setenta, cuando buscando en librerías obras de psicoanalistas, encontré un folleto de Wilhelm Reich, que me esclareció el papel fundamental de la moral sexual autoritaria, instrumento básico del Estado capitalista para reproducirse a través de las masas sumisas. 
 
Hace un año todavía consideraba a Reich el más radical.
En el 2007 me recomendaron “El caballero de la armadura oxidada”, obra que no sólo me ayudó a tener conciencia de mi armadura neurótica, sino que también me abrió los ojos hacia el mundo espiritual.
 
El siguiente peldaño de mi evolución hacia la iluminación de la conciencia, fue gracias al maestro rebelde: Osho.
Ya en el prologo de “El perfume de la vida”, explico como este guía de la humanidad, ha influido en mi vida.
 
   
                                                                    Humberto Escobedo Cetina
                                                                    Oaxaca de Flores Magón
                                                                    Febrero de 2008.
                                                                    
 
 
INTRODUCCION
 
Este ensayo, es el resultado de más de treinta años de lectura de las obras de Wilhelm Reich.
En mi vida personal, soy un discípulo inconsecuente del maestro Reich.
Desde que conozco sus teorías, me he dedicado solamente a difundirlas.
 
El primer folleto reicheano que publiqué, tuvo por título “Critica a la moral sexual”.
A ese escrito le suprimí una breve biografía, de Reich, y el resto lo añadí a este libro. Este trabajo contiene resúmenes de varios escritos de Wilhelm.
 
Desde hace un año, comencé a estudiar algunos libros de Osho, maestro
Rebelde que está de acuerdo con la teoría sexual reicheana y desde mi punto de vista, considero que supera dialéctica y humanamente a Reich.
Este ensayo es una introducción a la obra de Reich.
 
Al igual que los libros de Ricardo Flores Magón, los textos de Reich y de todos los autores anarquistas, todavía no tienen suficiente difusión.
Aún en Internet, casi no se consiguen leer y bajar a la computadora, las obras de esos autores.
 
El mercado capitalista, ha logrado asimilar casi todos los libros de los escritores rebeldes y críticos de la mafia del alma: políticos y sacerdotes.
Pero a los autores que menciono, no ha podido, ni podrá convertirlos en bet sellers.
 
Es por lo anterior que he dedicado mi vida a difundir el mensaje libertario de mis maestros subversivos al sistema establecido.
Me he trazado la tarea de publicar algunos libros de ellos, con el fin de que los jóvenes conozcan ese mensaje, despierten e iluminan su conciencia.
 
También, pretendo escanear esos libros para subirlos a la red, que en la actualidad es una comunidad mundial, que el capitalismo no ha logrado controlar en forma absoluta.
 
Al final de este libro agrego una bibliografía cronológica de las obras de Reich, que tengo disponibles para su difusión.
Por último, solo me resta informar que estoy preparando un libro que será mi testamento: “La comuna cósmica”.
 
 
                                                                             H. E. C.      
EL MATRIARCADO
 
 
Según varios antropólogos hubo una larga era de la humanidad en la que no existió el patriarcado.
 
Fue la era del  matriarcado.
 
En ella la mujer tuvo los mismos derechos y la misma posición social y política que los hombres.
 
Esa época se caracterizó en Europa, igual que la comunidad indígena en América, en no contar con la propiedad privada y el Estado.
 
Debido a ello tuvo una verdadera democracia, acorde con la naturaleza, basada en la fraternidad y en el amor.
 
Son seis los autores que estudiaron el matriarcado: Bachofen, Morgan, Carlos Marx, Engels,  Malinowsky y Reich.
 
Bachofen, fue un alemán, doctor en derecho, autor del libro: “El Derecho materno”.
 
Basándose en estudios de la cultura griega, llegó a la conclusión de que antes del patriarcado hubo una sociedad matriarcal.
 
Aun cuando sus tesis son religiosas, Bachofen tiene el mérito de ser el primer teórico del matriarcado.
 
Morgan y Malinowsky tuvieron la oportunidad de convivir con miembros de sociedades matriarcales.
 
El primero, con indios iroqueses de Norteamérica y el segundo, con nativos de las islas Trobriand, cerca de nueva Zelanda.
 
Lewis H. Morgan, un abogado norteamericano, fue adoptado por una tribu Iroquesa.
 
En su libro: "LA SOCIEDAD PRIMITIVA, " nos transmite su experiencia.
 
Malinowsky, antropólogo polaco, vivió varios años entre los trobriandeses
 
Publicó varios libros, entre los que destaca: “Los argonautas del pacífico occidental”.
 
 
 
Marx  en base a la experiencia de Morgan escribió: “Los cuadernos etnológicos”.
 
Engels, dedicó una obra fundamental sobre el tema: “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”.
 
Wilhelm Reich, por su parte, sexólogo freudomarxista, valoró la importancia de los libros de Malinowsky.
 
Escribió una obra esencial para entender al matriarcado y al patriarcado actual.
 
Nos referimos a: "La irrupción de la moral sexual".
 
En este libro, Reich, basándose en Malinowsky, afirma que los indígenas de las mencionadas islas, no sufrían de neurosis, ni perversiones sexuales.
 
Ello se debía, a que vivían su sexualidad, acorde con la naturaleza, sin moral sexual represora.
 
Los miembros de esa sociedad, vivían una correcta economía sexual.
 
Su sexualidad era libre, ordenada y equilibrada.
 
Contaba con una “completa capacidad de satisfacción de la madurez genital, es decir, potencia orgásmica de la masa de individuos”.
 
Como a los niños, no se les prohibía los juegos sexuales, no manifestaban el goce de mirar, (“voyerismo”).
 
La libertad del impulso sexual, en la niñez, no conduce a perversiones, sino bajo condiciones de represión paterna.
 
Lo importante, escribe Reich, es la manera en que padres y educadores, se comportan frente a los juegos sexuales de los niños.
 
En las sociedades matriarcales, la libertad sexual, es la base de la libertad de carácter, que garantiza la unión de los seres humanos.
 
¿Cómo fue el tránsito, del matriarcado al patriarcado?
 
Por la acumulación de dote matrimonial, en manos de los jefes de las tribus.
 
Esta acumulación. Fue posible por que dichos jefes, tenían derecho a la poligamia.
Por tanto concentraron las riquezas, que le aportaban sus esposas.
 
Con esas fortunas, lograron tener poder social y político, en el seno familiar y en el social.
 
Reich sintetiza así, ese cambio:
 
1.- El traspaso del poder, de la mujer al hombre.
 
2.-El paso de la libertad sexual a su negación.
 
3.- De la aceptación de relaciones sexuales, premaritales, a la exigencia de castidad.
 
4.-la creciente división entre una minoría explotadora y una mayoría explotada.
 
Toda sociedad autoritaria necesita, para reproducirse, la institución matrimonial.
 
Esta Institución protege los derechos económicos, de la herencia paterna.
 
Así se asegura que la riqueza del padre, se trasmita al primogénito.
 
La familia patriarcal, dice Reich, es también, la fábrica de ideologías autoritarias, bendecida por todas las iglesias.
 
La familia autoritaria, reprime sexualmente a los hijos, para castrarlos políticamente y hacerlos sumisos ante todo tipo de autoridad.
 
También prepara a los jóvenes, junto con la iglesia, para contraer matrimonio y formar otra familia autoritaria.
 
Los hace aptos para la monogamia, en el sentido social, político y clerical.
 
Por eso el matrimonio y la familia, son protegidos por gobiernos como los de Stalin, Hitler, Musolini, Franco, Pinochet, Calderón, etc.
 
La miseria sexual, de la sociedad actual, basada en la propiedad privada, se debe a la represión sexual, de la moral autoritaria.
 
Esta represión, produce continencia y ésta a su vez origina las neurosis, perversiones y delitos sexuales.
 
Es necesario ordenar la vida sexual, por medio de una natural satisfacción de los impulsos y NO  por normas morales autoritarias.
 
En suma, escribe Reich:
 
La represión sexual, desde la infancia, disminuyen la capacidad de satisfacción, hasta lograr su trastorno completo.
 
Entre la acumulación de energía sexual y la capacidad de satisfacción, surgen las neurosis y perversiones sexuales.
 
La moral sexual autoritaria, de la clase dominante, se concretiza en la mentalidad de los pobres.
 
Es el cemento ideológico, que une a los explotados con sus explotadores.
 
Esta moral, encarnada en los explotados, reproduce la estructura económica y social autoritaria, por medio de la conducta neurótica, consumista y sumisa de los oprimidos.
 
El reprimido sexual, sin saberlo, reproduce la sociedad que lo castra políticamente.
 
Los que defienden y protegen esta moral genocida, son los políticos y los sacerdotes del mundo.
 
Se reprime la sexualidad juvenil, con ayuda del hogar paterno, la iglesia, la escuela y la sociedad en general.
 
La represión sexual:
 
Sostiene como fuerza poderosa a la iglesia, quien al producir sentimientos de culpa, se afirma en las masas.
 
Mantiene el orden familiar y matrimonial, que producen la atrofia sexual.
 
Hace que los hijos pertenezcan a los padres, al igual que el adulto pertenecerá a la autoridad estatal y a los patrones.
 
Y esto se debe a que dicha represión, inocula en la mente de las masas, el temor a la autoridad.
 
Las iglesias, por su parte, inyectan en el cerebro de los pobres, miedo, culpa y sumisión ante los patrones y gobernantes.
 
Paraliza la potencia crítica de los explotados, pues consume energía, que podría ser usada contra explotadores y gobernantes.
 
En muchos casos, malogra la capacidad física e intelectual.
 
Y sobre todo, paraliza las conductas rebeldes a toda injusticia.
La terapia, según este autor, es recuperar la potencia orgásmica.
 
Por medio de una vida sexual satisfecha y equilibrada, se eliminan las conductas asóciales y patológicas.
 
Si los derechistas, yunkistas azules, saben de la importancia de la represión sexual, nosotros, los rebeldes, debemos ser libres sexualmente y luchar contra los gobiernos y sus iglesias.
 
La supresión de la propiedad privada y todas sus estructuras sociales y políticas, eliminará la actual moral sexual autoritaria.
 
La sociedad humana será libre y feliz, cuando no existan propiedad privada, gobiernos y moral antivida, bendecida por el clero.
 
Ya Ricardo Flores magón, escribió acertadamente: los enemigos de los pueblos son: El capital, los gobiernos y las iglesias.
 
 
LA REPRESION SEXUAL DE LOS JOVENES
 
 
Reich escribió  en su libro: “La lucha sexual de los jóvenes”: la familia, la iglesia y la escuela, reproducen a la actual sociedad autoritaria e inhumana.
 
Estas instituciones, generan individuos castrados, sumisos y obedientes.
 
El padre de familia es el representante, del poder del Estado autoritario, en el seno del hogar.
 
El Estado totalitario demanda a los ciudadanos, la misma obediencia y sumisión que el padre exige a sus hijos, desde que nacen.
 
La sumisión de los hijos a su padre, lo prepara para ser sumiso ante el sacerdote, su patrón y el gobernante.
 
La lucha contra sus instintos, hace que el joven desgaste sus energías y su vida.
 
Energías y vida que debería usar para rebelarse en contra de toda injusticia.
 
En cambio, cuando libera amorosamente su energía, con su pareja, es libre, sano y rebelde.
 
Quien goza del amor sexual, se recarga de energía que puede usar por la liberación de los demás seres humanos.
 
El que se rebela, desde niño, ante las injusticias paternas, tiene madera para ser libre sexual, social y políticamente.
 
Aunque somos rebeldes, por naturaleza, la sociedad autoritaria, intenta castrarnos, desde que nacemos.
 
La sociedad autoritaria, sigue existiendo, gracias a que la mayoría de jóvenes becerros, son castrados para convertirlos en bueyes.
 
Los jóvenes, reprimidos sexualmente, son carne de cañón de la iglesia y de organizaciones derechistas, como el yunque azul.
 
En cambio, los que se rebelan al autoritarismo familiar, tienen condiciones propicias de liberarse sexual y políticamente.
 
Casi todos los rebeldes, que son pocos, cuando son libres, adquieren la conciencia suficiente, para dedicar su vida, a la liberación humana.
 
El falso Dios que mencionan las iglesias, es una figura paterna, que representa a las autoridades eclesiásticas y políticas.
 
El Papa y el gobernante son los Dioses en la tierra.
 
Así como se enseña sumisión a ese falso Dios, así se exige obediencia ciega a sacerdotes y políticos gobernantes.
 
La sumisión familiar, concuerda con la fidelidad al orden establecido.
En cambio, la rebelión de los jóvenes a la injusticia familiar, significa, muchas veces, un paso hacia la lucha contra la sociedad actual.
 
Hasta los padres, con una conciencia de “izquierda”, muchas veces, en el seno de su hogar, son patriarcas brutales y déspotas.
 
De esa forma, sirven, inconscientemente, a la sociedad autoritaria que quieren destruir.
 
La atrofia sexual y el temor a la autoridad, son las armas que los padres de familia y sacerdotes, usan para someter a los jóvenes.
 
El joven, impotente sexual, tendrá miedo a rebelarse a toda figura autoritaria.
 
Será un “buen hijo”, un “buen” padre de familia, un “buen” empleado”, un “buen” ciudadano, etc.
 
Terminará una profesión, se casará, por las tres leyes, cumplirá en su trabajo, votará en las elecciones, será fanático del fútbol, alcohólico etc.
 
El infortunio psíquico y sexual de los niños, es la primera consecuencia de la represión sexual impuesta por los padres.
 
Después la represión intelectual y política en la escuela, el embrutecimiento espiritual de la iglesia y la explotación de patrones y gobernantes.
 
Los gobernantes utilizan un instrumento eficaz, para obtener la sumisión, inculcando el temor a todo lo que se relacione con la sexualidad.
 
Reich en su obra titulada “La revolución sexual”, dice que no sólo los gobernantes del mundo, sino también los pueblos, están enfermos.
 
Algunos síntomas son:
 
Casi todos los países son gobernados por individuos, en quienes los psiquiatras, reconocerían señales de desequilibrio mental.
 
Las masas populares, por su parte, tienen reacciones anormales, que van en contra de sus propios intereses, por ejemplo:
 
Morir de hambre en la abundancia de alimentos, que son tirados al mar por los empresarios, para que no bajen los precios.
 
Rentar casa, cuando una minoría posee palacios y grandes residencias.
 
Creer que un ser imaginario, escribe nuestro destino.
 
Entusiasmarse de invadir y matar seres humanos inocentes, de un país del que no se sabe nada.
 
Olvidarse de las promesas de un político, antes de ser presidente municipal, diputado, senador, presidente del país.
 
Delegar en políticos gobernantes, un poder casi absoluto sobre nuestra vida.
 
Olvidarse que tanto gobernantes, como sacerdotes, cuentan con instintos que desahogan,  hasta perversamente, por que están en el poder.
 
No pensar que son tan neuróticos, como casi todos los seres humanos.
 
Considerar que la domesticación social  y castración, de niños y niñas, por la sociedad autoritaria, es algo normal y natural.
 
Reprimir los sentimientos sexuales de los jóvenes y pensar que también es necesario para su salud y para la sociedad actual etc.
 
Las perturbaciones mentales, alteración del pensamiento racional, resignación, servilismo, masoquismo, sumisión a la autoridad, se deben a la neurosis social dominante.
 
Neurosis, propia de una sociedad autoritaria e inhumana, basada en la propiedad social, en manos de una minoría explotadora y opresora que ha estado en el gobierno, durante milenios.
 
Los síntomas grotescos de los dementes, son la exageración de las actitudes místicas y crédulas, de pueblos enteros, que intentar detener las guerras con rezos y plegarias.
 
En los manicomios y en las cárceles, también se reprime la sexualidad.
 
Ello se debe a que el origen de las reacciones psíquicas anormales. Psicosis y neurosis, hay que buscarlo en la insatisfacción y extravío de la energía sexual.
 
Es la energía sexual que gobierna la estructura humana del sentir y el pensar.
 
La energía sexual, es la energía básica y fundamental de la vida.
Su represión, produce trastornos graves del parasimpático, que regula las funciones vitales.
 
La alteración en el aspecto mental, es la irracionalidad de la acción, la locura, el misticismo, disponibilidad para la guerra, etc.
 
Expresión de lo anterior lo notamos, en los jóvenes que juegan nintendo con temas bélicos y consultan porno en el Internet.
 
Esa conducta de los jóvenes, responde a la ideología de la sociedad autoritaria.
 
El pensamiento de la mayoría de la población, corresponde a la mentalidad de los jefes económicos, políticos y eclesiásticos.
 
La ideología de la clase dominante, cuando se posesiona de la estructura psíquica de las masas, se convierte en poder social material.
 
La economía, se fortalece y se reproduce, gracias a la mentalidad y conducta social de las masas neuróticas y sumisas.
 
Complementariamente, la mentalidad sumisa y borreguil de las masas refuerza y reproduce a la economía y al gobierno autoritario que la produce y necesita.
 
Ambas funcionan como un todo unitario y, al mismo tiempo, se condicionan y complementan  dialécticamente.
 
La alta política, no se hace en los almuerzos de políticos gobernantes, sino en la pequeña vida diaria.
 
Por tanto, es necesaria una conciencia social, una politización de la vida personal cotidiana.
 
Desde hace miles de años, la supresión sexual y neurosis de los pueblos, como el sadismo de los gobernantes, ha producido una mentalidad sumisa y de miedo a la autoridad.
 
La sociedad actual, ha desarrollado hasta grados inhumanos, esta patología socio-política.
 
El núcleo de la felicidad en la vida, es la libertad y el amor sexual.
 
La enfermedad social actual, es una expresión del conflicto entre el capitalismo decadente y la futura sociedad verdaderamente humana.
 
También es la expresión de la lucha entre la necesidad del amor sexual y la sociedad mecanicista y autoritaria.
 
La moralidad de la clase dominante, está en contra del amor sexual de la mayoría de los seres humanos.
 
Un cambio radical de estructuras económicas-mentales, superará el conflicto, creando una mentalidad libre, favorable al amor sexual.
 
Este cambio sólo será posible en una sociedad en la que no exista propiedad privada, aparato de Estado, ni iglesias, ni moral sexual antivida.
 
Una sociedad acorde con la naturaleza y la energía cósmica.
 
El orden social autoritario y la represión sexual, se dan de la mano.
 
La moralidad humana libre, y la satisfacción del amor sexual, van juntas.
 
Quien vive con un amor sexual satisfecho, no tiene impulsos que lo inciten a violar y no necesita una moralidad opuesta a tales impulsos.
 
La democracia del trabajo, obstaculizada por el charrismo sindical, intenta situar la vida cotidiana, en la órbita grandiosa de la naturaleza.
 
Intenta eliminar el conflicto creado en la sociedad “humana”, por miles de años de explotación, misticismo y represión sexual.
 
Esta democracia del trabajo, toma posición, a favor de la libertad y el amor sexual de los pueblos.
 
El comportamiento patológico, del individuo medio, es semejante al de los pacientes neuróticos:
 
-Inhibición sexual general
 
 -Un carácter compulsivo, que exige un libertinaje sexual.
 
-Incapacidad de imaginar, que la satisfacción sexual es compatible con un rendimiento laboral promedio.
 
-La creencia de que la sexualidad de niños y adolescentes, es una aberración patológica.
 
-El creer en la monogamia de por vida.
 
-La necesidad de una figura paternal autoritaria, omnisciente y guiadora, etc.
 
Todo paciente lleva en sí mismo, un conflicto entre el instinto y la moral represora.
 
Conflicto insoluble, en las condiciones sociales neuróticas de represión sexual.
 
Las obligaciones morales, que el paciente se impone a sí mismo, por la influencia social, aumentan las exigencias de amor sexual.
 
Cuanto mayor es el daño sufrido en su potencia genital, más se incrementa su necesidad y capacidad para la satisfacción.
 
Esto a su vez, refuerza la presión moral necesaria, para controlar sus impulsos reprimidos.
 
Puesto que el conflicto es inconsciente, el individuo es incapaz de resolverlo por sí mismo.
 
En el conflicto entre el instinto y la moral, entre el ego y el mundo exterior, el organismo psíquico se acoraza.
 
Se hace refractario, tanto contra el instinto, como contra el mundo exterior.
 
Casi todos los seres humanos, poseen esta coraza neurótica.
 
La mayoría de la humanidad, en la actualidad, somos caballeros, que tenemos una armadura que todavía no se oxida.
 
El primer paso, antes de un cambio social radical, es la recuperación de la potencia orgásmica, obtenida con nuestra pareja sexual.
 
Al recuperar esa potencia, desaparecen las tendencias al misticismo, a la religiosidad y a la dependencia infantil al autoritarismo paterno.
 
Desaparecen también la necesidad de prostitutas, el impulso a la violación y las fantasías de crímenes sádicos.
 
La seducción de niños, las perversiones y los sentimientos de culpabilidad, también desaparecen.
 
Al liberarse la energía de amor sexual, la fijación sexual a los padres y hermanas, pierden su interés.
 
En fin, al recuperar su potencia orgásmica, ya está maduro para la autorregulación.
 
Este ser humano sano, ya es capaz de una verdadera monogamia.
 
Al conseguir la completa armonía, de amor sexual con la pareja, ya no se requiere buscar otra dualidad.
 
Sólo aquellos y aquellas, insatisfechos con su pareja, buscan a otro u otra, para alcanzar la concordia del amor sexual.
 
Bajo las condiciones de un orden social adverso al amor sexual, los individuos sanos, son los más expuestos a los sufrimientos más intensos.
 
En cambio, los que tienen una capacidad orgásmica perturbada, es decir la mayoría, pasamos un período largo, sin pareja.
 
Estos neuróticos, son menos exigentes, por que el amor sexual, no tiene para ellos una gran significación.
 
Esa indiferencia al amor sexual, es una consecuencia de la perturbación que les afecta.
 
Estos son los que buscan una falsa monogamia, de por vida, en el matrimonio.
 
Su fidelidad, no se basa, en la satisfacción de un amor sexual, sino en sus inhibiciones morales.
 
Cuando un paciente, consigue formar pareja y recupera su potencia orgásmica, deja de ser neurótico y ordena su vida con una facilidad sorprendente.
 
Su salud física y mental, se expresa en su claridad de conciencia y en sus sentimientos de amor a su pareja.
 
Al mismo tiempo, adopta una actitud crítica, frente a la sociedad autoritaria imperante.
 
En nuestra sociedad, sexualmente enferma, es muy difícil la recuperación completa de un neurótico.
 
En primer lugar son muy pocas las mujeres sanas, que puedan formar pareja, con el paciente en recuperación.
 
Además están las barreras, levantadas por la moral sexual coercitiva.
 
La persona que ha recuperado su salud genital, cambia su hipocresía inconsciente, por una rebelión, conciente, a la sociedad autoritaria.
 
La adaptación a esta sociedad inhumana, comienza cuando el niño pequeño, debe renunciar a sus instintos.
 
Al mismo tiempo que se adapta y se reprime sexualmente, el infante adquiere una neurosis, que le hace incapaz de desarrollo cultural.
 
Sigmund Freud, en sus primeros escritos, afirmaba que la represión sexual, no es sólo patológica, sino que causa incapacidad para el trabajo y la cultura.
 
Reich, reconoce que los descubrimientos de Freud son exactos, sin embargo son incompletos, sus formulaciones son demasiado abstractas y velan, sus legítimas conclusiones.
 
Se encuentran en sus escritos, tesis que privan a los descubrimientos clínicos del psicoanálisis su esencia revolucionaria-cultural.
 
Revelan la contradicción, entre el científico y el filósofo burgués.
 
En uno de sus casos de histeria femenina, freud le propone liberarse de sus deseos incestuosos al padre, pero se olvida de lo esencial: la sexualidad de la joven.
 
Freud postula que la muchacha renuncie a toda vida sexual.
 
De esta forma el psicoanálisis es aceptable, incluso para los ideólogos nazis.
 
Los primeros escritos de Freud, no respetaban los prejuicios burgueses, planteaban que la paciente, puede curar si transfiere sus deseos sexuales hacia el padre, a un amigo, si con este encuentra satisfacción.
 
Pero lo anterior se opone a la ideología nazi y pone en tela de juicio el orden social  autoritario.
 
Pero no es suficiente que la joven libere su sexualidad, sino que debe haber el ambiente apropiado que se lo permita.
 
Necesita una pareja, un joven que no sea militante del yunke azul, una habitación tranquila, unos padres comprensivos, y condiciones sociales y morales, que estén a favor del amor sexual.
 
Sólo la satisfacción plena de amor sexual, propia de la potencia orgásmica, no hará posible las perversiones sexuales.
 
Una sexualidad reprimida e insatisfecha, se compensa o se libera en forma enferma.
 
La intensidad ulterior de los impulsos infantiles y antisociales se deriva, de la insatisfacción de estas exigencias naturales.
 
Una parte de la energía libidinosa condenada, refuerza los impulsos infantiles primitivos, y otra crea impulsos nuevos y antisociales, como los deseos de exhibición o de crimen sexual.
 
La etnología nos enseña, que tales impulsos no existen entre los pueblos primitivos, como el las trobriands.
 
Sólo aparecen, cuando impera el patriarcado y la moral sexual autoritaria, antivida, que reprimen la vida amorosa natural.
 
Las ideologías clericales y fascistas, encarnadas en el yunke azul, expresan inconscientemente culpa y miedo al infierno, miedo a la liberación de los instintos, miedo a expresar AMOR.
 
Mientras no haya un cambio radical de la sociedad, la clase dominante utilizará su ideología y moral antivida.
 
La desaparición de la reglamentación moral y el advenimiento de los principios de la economía sexual, será posible sólo en la medida, en que los impulsos biológicos, se impongan a los impulsos secundarios antisociales neuróticos.
 
Toda reglamentación moral es negadora de vida y la rebelión social, debe posibilitar la satisfacción de las necesidades humanas y naturales.
 
El objetivo de una verdadera rebelión cultural, es la formación de una estructura psíquica humana, susceptible de autonomía.
 
En la actualidad son muy pocos los seres humanos dotados de una estructura biopsíquica desarrollada, sin prejuicios, afirmadora del amor sexual.
 
Por la sencilla razón, de que todos nosotros, hemos pasado, por la maquinaria pedagógica autoritaria, clerical, castradora y negadora del amor sexual.
 
Hace años, era una desgracia que una joven soltera, no conservara su virginidad.
 
Ahora es una desgracia, que todavía conserve su himen.
 
La sumisión de las mujeres y de los niños debe ser abolida.
 
La opresión moral también.
 
No digamos la esclavitud económica, que es la base que le da vida a todas las dependencias.
 
Queremos destruir el odio que crea el ambiente autoritario familiar, disfrazado de “amor”.
 
Nadie deberá enorgullecerse del amor de una mujer, comprada a precio de alimentación, vestido o por influencia social.
 
Ningún hombre honrado, aceptará el amor, que no le ha sido ofrecido libremente.
 
La moralidad de prepotencia conyugal, de autoritarismo, de machismo, es una moralidad de cobardes e impotentes, que no son capaces de experimentar amor.
 
Y tratan de obtenerlo, con ayuda de las leyes, los jueces, los abogados y policías.
 
La revolución sexual trata de eliminar las condiciones económicas injustas, que se expresan en trastornos psíquicos, en los miembros de la sociedad autoritaria.
 
En la organización nazi actual, existe la contradicción entre la moralidad antivida, impuesta por la clase dominante y las necesidades de amor sexual de los seres humanos.
 
La ideología sexual autoritaria se compone de:
 
-La institución del matrimonio, como rémora de la revolución económica-social.
 
-La familia como aparato de domesticación.
 
-La escuela castradora de jóvenes.
 
-La iglesia, aliada de los gobernantes, que inyecta culpa en las mentes infantiles.
 
-La abstinencia sexual juvenil, justificada desde el punto de vista autoritario, el matrimonio de por vida y la familia patriarcal.
 
-La institución del matrimonio, refuerza la moral conyugal autoritaria.
 
-Esta institución, tiene como cimiento, intereses económicos capitalistas.
 
La castidad prematrimonial y la fidelidad extraconyugal, no pueden durar mucho, sin un alto grado de represión sexual.
 
De aquí que se exige la virginidad, antes del matrimonio.
 
La virginidad ha sido un prerrequisito femenino, para el contrato mercantil matrimonial.
 
En la era del yunke azul, la castidad prenupcial y la estricta fidelidad conyugal de la mujer, son piedras angulares de la moralidad nazi imperante.
 
El sistema político actual, tiene como base ideológica, el matrimonio y la familia autoritarios.
 
El matrimonio monógamo, desemboca en el adulterio.
 
La castidad prenupcial, provoca la prostitución.
 
El adulterio y la prostitución, son el premio de la doble moralidad sexual, que concede al hombre lo que niega a la mujer.
 
El matrimonio, también produce: perversión sexual y sexualidad-mercancía.
 
Ya hemos mencionado como el joven, para que su noviecita santa conserve su virginidad, acude a las “santas” de los prostíbulos.
 
Consecuencia de lo anterior, es la proliferación de enfermedades venéreas mortales como el Sida.
 
La diseminación de estas enfermedades, se debe a la degradación de la vida sexual antes y fuera del matrimonio, bendecido por la iglesia.
 
Detrás de la prohibición al aborto, se encuentra el miedo de los gobernantes y clérigos, de que los jóvenes gocen orgásmicamente.
 
Para la iglesia católica, el matrimonio sólo debe ser para la procreación de la especie, sin importar si gozan los cónyuges.
 
Mejor dicho, para el clero, los casados, no deben gozar, ya que las maestras exorcistas, del prostíbulo, son las depravadas sexuales.
 
Para la iglesia, los casados sólo deben tener 5 relaciones sexuales, que deben preñar a la futura madre.
 
Tiene pavor de que la pareja, goce tres mil orgasmos de amor.
 
El carácter específico, de la ideología sexual nazi, imperante en la actualidad, es la negación y degradación del amor sexual.
 
La ideología oficial ha difundido, que para evitar el Sida, los jóvenes deben practicar la abstinencia.
 
Los nazis divulgaban la tesis de que el semen retenido, es reabsorbido y constituye “una fuente de proteínas”.
 
Darwinianamente los nazis afirmaban, que el esperma disminuye automáticamente, si el aparato genital no funciona.
 
Los testículos, cuando no se usan, reciben menos riego sanguíneo y así decrece su nutrición y su vitalidad.
 
 Darwin escribió: “órgano que no se usa se atrofia”.
 
Por lo anterior, afirmamos que a los seres humanos se les domestica castrándolos, no físicamente como a los animales, sino atrofiando sus órganos genitales.
 
El meollo de la ciencia nazi imperante, es la atrofia del aparato sexual de las masas, en interés del orden moral y del sistema capitalista actual.
 
Para que se reproduzca la sociedad contemporánea, es necesario que nos conformemos con la absorción del semen como si fuera proteína, las poluciones nocturnas y la atrofia de los testículos.
 
A lo más que aspiraremos, es a cinco eyaculaciones con la esposa, para que la especie no desaparezca y para que siga existiendo la sociedad autoritaria, castradora e inhumana.
 
LA FAMILIA AUTORITARIA.
 
Wilhelm Reich, en el libro que mencionamos, LA REVOLUCIÓN SEXUAL, afirma que la familia autoritaria es la fábrica de ideologías autoritarias y de estructuras mentales conservadoras.
 
Es el aparato de educación por el que ha de pasar, sin excepción, todo miembro de la sociedad, desde que nace.
 
Es el enlace entre la base económica de la sociedad conservadora y su superestructura ideológica.
 
Su atmósfera nazi se incrusta, en cada uno de los miembros de la sociedad, desde su primer  hálito.
 
No es una casualidad que la juventud yunkista sea muy adicta a la familia.
 
En cambio la juventud rebelde, es hostil a esa institución y a todo lo que huela a incienso clerical.
 
Ya hemos dicho que el padre de familia, representa al gobierno nazi.
 
Como sargento se inclina ante sus superiores, los políticos gobernantes, y es todopoderoso con sus inferiores, su esposa y sus hijos.
 
Los padres autoritarios, al prohibir los juegos sexuales infantiles, domestican a su pequeño.
 
El niño sumiso es considerado un “buen” hijo, el precio que pagará por su resignación será una grave neurosis o manifestará, más tarde, una gama de perversiones sexuales.
 
El odio a los padres, cuando se hace conciente, se transforma en odio hacia la sociedad autoritaria, que educó a sus padres, para que lo castraran.
 
La conciencia de las verdaderas causas de su neurosis, junto con la recuperación de su potencia sexual, harán de los jóvenes unos rebeldes que lucharán por una nueva sociedad basada en la libertad y en el amor sexual.
 
En resumen, escribe Reich, la función política de la familia es doble:
 
-Se reproduce a sí misma, mutilando sexualmente a los seres humanos.
 
-Al perpetuarse, perpetúa la represión sexual y sus derivados: trastornos sexuales, neurosis, psicosis, perversiones y crímenes sexuales.
 
-Es el semillero de individuos amedrentados ante la vida y temerosos de la autoridad.
 
Así, se perpetúa la posibilidad de que un pequeño grupo de políticos, imponga su voluntad a las masas.
 
Por eso la familia, tiene para el conservador, la fortaleza del orden social en el que él cree.
 
La familia, en fin, garantiza el mantenimiento del aparato estatal y del orden social autoritario e inhumano.
 
 
CRITICA A LA MORAL SEXUAL.
 
 
La obra de Wilhelm Reich, es una crítica a la moral sexual autoritaria.
 
Combate la represión instintiva y demuestra que su verdadera esencia  es  política y esta al servicio de los explotadores y opresores.
 
Pone de manifiesto que no es casual el hecho de que la iglesia católica, la ultraderecha y su Yunke Azul neofascista,  usen esa moral sexual represora.
 
Todos los gobiernos del mundo, para reproducirse, necesitan de esa arma ideológica.
 
La familia es el órgano ideológico del Estado capitalista, que en la actualidad se encuentra en su fase decadente y putrefacta.
 
Su objetivo consiste en fabricar individuos en serie, adaptados, castrados y sumisos.
 
El dominio de la minoría rica sobre la mayoría de pobres, se logra con el consentimiento, relativo, de los explotados, quienes se convierten, inconscientemente, en agentes de su propia servidumbre.
 
La familia contemporánea crea los explotados sumisos que la sociedad capitalista necesita para continuar existiendo.
 
Es sabido que todos los regímenes autoritarios se han apresurado a consolidar la institución familiar (Stalin, Hitler, franco, Bush, Fidel Castro, Hugo Chávez, Felipe Calderón etc.), porque ella representa el cimiento del orden capitalista.
 
El objeto de la supresión de la actividad sexual es producir un individuo que se ajuste al orden autoritario, al que se someterá a pesar de todas las miserias y degradaciones.
 
Primero el niño deberá adaptarse a la estructura de ese Estado autoritario en miniatura que es la familia, para que más adelante, se someta totalmente al sistema social autoritario en general.
 
La familia produce masivamente “la conciencia de borrego” de la que habla Marx.
 
Esto se debe, dice reich, a que la supresión de la actividad sexual en los niños y adolescentes es el mecanismo básico que produce la estructura de carácter neurótico, adaptada al servilismo político, ideológico y económico.
 
La represión de la sexualidad natural en el niño, lo hace aprehensivo, tímido y obediente, así como temeroso de todo tipo de autoridad,
 
Lo convierte en “amable”, “tranquilo” y paraliza sus tendencias rebeldes porque asocia la rebelión con la angustia y el miedo inconsciente.
 
Al inhibir la curiosidad sexual del niño, la represión provoca un oscurecimiento general de su sentido crítico y de sus facultades mentales.
 
La sociedad capitalista actual, nulifica la razón crítica del individuo, pues con su docilidad y sumisión asegura que los patrones y políticos, sigan explotando y oprimiendo al pueblo.
 
 
MORAL SEXUAL Y OPRESIÓN POLITICA
 
 
La sociedad capitalista actual tiene un interés vital en pervertir la razón crítica del individuo, por eso le ofrece como pasto el embrutecimiento masivo, de programas deportivos y telenovelas.
 
La propaganda subliminal, exhibe mujeres casi desnudas y provocativas, aprovechándose del hambre sexual de las masas a fin de manejar su inconsciente y convertirlos en ciegos consumidores.
 
La sociedad moderna, sobre todo sus masas trabajadores se encuentran dormidas y enajenadas a la ideología de la clase dominante.
 
Enajenación que les impide descubrir la realidad consistente en la explotación y en la injusticia de un régimen sostenido con engaños y fraudes electorales.
 
Una vez que los obreros desechen la ideología dominante y abran los ojos de la conciencia, se darán cuenta claramente de la amarga realidad, que se encontraba oculta por la ideología oficial.
 
El primer paso para la liberación humana se dará cuando los asalariados, tomen conciencia de su neurosis y de su sumisión política ante los explotadores y parásitos políticos
 
Es cuando realmente, serán peligrosos para el sistema capitalista y en especial para los que detentan el poder político, apoyados por el clero.
 
Mientras el ciudadano continúe enajenado a los valores burgueses, como la patria, la religión, el estado, el gobierno, las leyes, continuará siendo explotado por sus patrones y seguirá siendo engañado por los políticos que se turnan en el poder.
 
Neurosis y sumisión política están íntimamente ligadas.
 
El neurótico es un individuo enfermo por una moral autoritaria que lo reprime sexualmente desde la infancia, moral que lo convirtió también en un sumiso político que sólo será libre y sano cuando tome conciencia de su neurosis, de su enajenación a la ideología oficial y luche por cambiar radicalmente las estructuras socioeconómicas que lo han hecho un enfermo explotado y oprimido.
 
 
LA MORAL SEXUAL Y EL MATRIMONIO AUTORITARIO.
 
 
 
La castidad extraconyugal y la fidelidad conyugal de la mujer no pueden durar mucho.
 
Lo mismo sucede con la exigencia de castidad por parte de las jóvenes.
 
En los orígenes, y entre algunas sociedades primitivas como la de los “trobriand”, que hasta hace poco era matriarcal, los jóvenes eran libres de vivir su propia vida sexual hasta el matrimonio.
 
Sólo al casarse se obliga a la castidad conyugal.
 
En nuestra sociedad, y sobre todo en la última década del siglo XX y principios de éste, la virginidad todavía es un requisito femenino para el contrato matrimonial.
 
La castidad prenupcial y la estricta fidelidad conyugal de la mujer se convirtieron en piedra angular de la moralidad sexual reaccionaria.
 
Mantiene la familia y el matrimonio autoritario, formando una estructura psíquica que tiene miedo de lo sexual.
 
Esta ideología de la moral sexual conservadora es la expresión lógica de los intereses económicos y políticos de las clases explotadoras y dominantes de la sociedad capitalista actual.
 
La exigencia de castidad a las muchachas priva de objetos de amor a la juventud masculina, misma que acude a los prostíbulos, donde las exorcistas le sacarán el diablo sexual que llevan en el cuerpo.
 
La castidad de las mujeres provoca la prostitución, el matrimonio monógamo desemboca en el adulterio. la prostitución, y el adulterio son el premio de la doble moralidad sexual, que concede al hombre lo que niega a la mujer.
 
Esta sociedad capitalista machista permite y hasta es bien visto, que mientras los jóvenes solteros pueden ir al prostíbulo y los casados tengan por lo menos una amante, la joven virgen tenga que esperar hasta la noche nupcial para tener su primera relación sexual, y tal vez su primer orgasmo, y la esposa se hunda en la resignación.
 
Pero las urgencias naturales de la sexualidad hacen que la estricta moralidad sexual engendre lo contrario de lo que se propone:
 
La inmoralidad en el sentido reaccionario y el adulterio, se desmesuran en un fenómeno social, realmente grotesco.
 
Otros resultados de esa moral son la perversión sexual por un lado, y por el otro la sexualidad mercancía, tanto en el interior como en el exterior del matrimonio.
 
Puesto que la sexualidad extra-conyugal es objeto de mercadería, disminuye las tiernas relaciones entre los sexos, sobre todo en la prostitución.
 
El chico “bien” reparte su sexualidad: la sexualidad con una muchacha de las capas “inferiores”, y reserva su amor para una muchacha de su misma clase social.
 
Esta disociación de la vida amorosa y la promiscuidad sexual con el dinero, tiene como consecuencia inmediata una completa degradación y una animalización de la vida amorosa,
 
Una de cuyas más ilustres derivaciones es la proliferación de enfermedades venéreas, como el sida, mismas que son patrimonio obligado del orden sexual tradicional, pues su propagación se debe a una degradación de la vida sexual fuera del matrimonio, así como la utilización de la sexualidad como mercancía.
 
 
LA MORAL, ARMA IDEOLÓGICA DE LA SOCIEDAD ACTUAL.
 
 
La moral, hasta ahora, ha consistido en un aparato ideológico montado sobre la cabeza de los hombres, como un reino independiente de dogmas y preceptos en parte religiosos, en parte jurídico-políticos.
 
Así como a un artista no le sirven de nada los preceptos de la retórica, a los hombres en general de nada les ha servido hasta ahora guiarse por principios que poco tienen que ver con la realidad.
 
La religión difunde la moral, pero su moral es la de la pobreza. Poco sacó Cristo, nos dice García Bacca, de predicar la humildad a los poderosos.
 
La apetencia y el avorazamiento por el poder religioso, monetario y político, ha aquejado y aqueja a su iglesia misma,
 
Lo que Cristo comenzó, ahora lo continúan haciendo los revolucionarios anarquistas.
 
Otros discípulos de Jesucristo fueron Wilhelm reich y Osho.
 
La moral, en cuanto instrumento de dominación, toma la forma de moral sexual autoritaria.
 
Es el arma ideológica esencial para perpetuar el sistema capitalista, pues por medio de ella se educa, se domestica mejor dicho, a los niños para que cuando sean padres transmitan ese veneno ideológico a sus hijos.
 
El fin es adaptarlos y convertirlos en neuróticos, considerados “sanos” por la medicina y la psiquiatría oficial, que también son aparatos ideológicos del estado, fiel representante defensor de los intereses de los capitalistas, apoyados por el clero.
 
La moral en general, así como el sistema jurídico y la iglesia como instrumento político de los ricos, sólo contribuirán a la felicidad del hombre y la mujer, cuando la sociedad esté cimentada en el amor, en la propiedad común y en la armonía con la naturaleza y el cosmos.
 
 
FAMILIA AUTORITARIA Y REPRESIÓN SEXUAL.
 
 
Desde la aparición de la propiedad privada, es decir, desde el modo de producción esclavista ha existido el autoritarismo, factor indispensable entre la relación, amo-esclavo, explotador-explotado, dominante-dominado.
 
Todas las formas de explotación del hombre por el hombre, del colonizado, de la mujer, del niño., utilizan el autoritarismo.
 
Aparentemente la autoridad se manifiesta jurídicamente como algo que no quiere violencia sino un determinado comportamiento.
 
Desgarrando el velo ideológico que encubre la realidad, notamos que la autoridad no es más que una máscara que oculta la violencia de la clase dominante.
 
Al disfrazar su esencia violenta y presentarse como un concepto pacífico, la autoridad se ahorra la utilización de la fuerza represora, economizando gastos y obteniendo al mismo tiempo una actitud de sumisión.
 
Mientras que los matrimonios grupales, propios del matriarcado, se hallaban en armonía con la naturaleza y los instintos humanos, la familia monogámica autoritaria, obstaculiza y reprime los impulsos naturales del hombre, produciendo una infinidad de enfermedades.
 
En tanto que en las familias grupales el padre era un amigo, amoroso, protector y tierno camarada de su hijo, en la familia autoritaria moderna el padre es un tirano, el Calderón que representa los intereses de los explotadores y opresores, apoyados por el clero.
 
Mientras que en los matrimonios de grupo existía la libertad sexual, también la salud física y mental de la familia, en cambio en la familia monogámica la represión sexual produce todo tipo de enfermedades, que van desde la neurosis hasta el sida.
 
La familia monogámica no sólo produce las mentalidades autoritarias de la clase dominante en sus propios hijos, quienes heredan las riquezas, sino también produce en las clases explotadas las mentalidades sumisas.
 
No es casualidad que los conservadores y reaccionarios idolatren a la familia, y los rebeldes y anarquistas odien la institución familiar, institución burguesa que siembra sumisión en la mente de los explotados, oprimidos y reprimidos.
 
La educación sexual del aparato ideológico familiar no sólo daña la sexualidad del individuo y le produce todo tipo de enfermedades sino también condiciona a los explotados a ser sumisos políticamente, frente a todo tipo de autoridad.
 
 
LA FAMILIA AUTORITARIA: APARATO DE DOMESTICACIÓN
 
El principal lugar de gestación de la atmósfera del conservadurismo burgués es la familia coercitiva.
 
La institución de la familia autoritaria es el resultado de la estructura autoritaria capitalista.
 
Es por lo anterior que la familia, bajo el capitalismo, es la fábrica de ideologías autoritarias y de estructuras mentales conservadoras.
 
Es el aparato de educación por el que pasamos, casi sin excepción todos los miembros de la moderna sociedad.
 
 Desde nuestro nacimiento, la atmósfera, mejor  dicho el smog del ambiente autoritario familiar, se incrusta en la mentalidad de cada uno de los ciudadanos desde su primer hálito.
 
No es un azar que la juventud conservadora y reaccionaria (carne del yunke azul), que estudia en escuelas particulares, por regla general sea muy adicta a la familia, mientras que la juventud revolucionaria es hostil por principio, a esa institución.
 
El padre es el portavoz y representante de la autoridad estatal en la familia, es decir, es el defensor de los intereses de la clase dominante en el seno familiar.
 
El padre es una especie de sargento: subordinado en el proceso de producción (en su centro de trabajo), y jefe en su función familiar; mira desde abajo a sus superiores, se impregna de la ideología dominante, y es todopoderoso con sus inferiores: su esposa e hijos.
 
No se limita a transmitir las ideas de la jerarquía y de la sociedad, las impone.
 
El fin primordial de la educación, desde sus pasos iniciales, es preparar a los niños para el matrimonio y para la familia autoritaria.
 
El niño dirige sus primeros impulsos afectivos y sexuales hacia sus padres.
 
El niño ama a su madre y odia a su padre y la niña hace lo contrario.
 
Estos sentimientos de odio y de celos se impregnan rápidamente de temor y de culpabilidad.
 
El temor en su origen, está relacionado con los sentimientos sexuales hacia el sexo opuesto.
 
Este miedo, junto con la imposibilidad de satisfacer el deseo incestuoso, obliga a la represión del deseo.
 
De esta represión nacen casi todos los trastornos de la vida sexual ulterior.
 
No habrá represión si el muchacho aunque forzado a la renuncia del incesto, pudiera practicar el orgasmo (sin culpa), y el juego sexual con muchachas de su edad.
 
De hecho los niños juegan sexualmente a escondidas de sus padres, con sentimientos de culpabilidad que les perjudicará en su sexualidad futura.
 
El niño que no participa en esos juegos es un candidato seguro al trastorno grave de su vida sexual futura y también como el que lo hace con culpa. Ambos serán neuróticos adaptados y sumisos a la autoridad capitalista.
 
La represión de los impulsos sexuales está condicionada por la manera de pensar y de sentir de los padres, quienes a su vez están influenciados por la moral sexual antivida, propia del sistema capitalista autoritario.
 
La ideología de las clases dominantes, cargada de moralina tiene influencia sobre la educación familiar y escolar.
 
El niño no escapa de la fijación a los padres, fijación de tipo sexual y autoritaria.
 
Muy pronto la fijación autoritaria, la guarda en su inconsciente.
 
Más tarde, cuando los intereses sexuales se dirijan hacia el mundo extrafamiliar, esta fijación autoritaria se alzará entre los intereses sexuales y la realidad como  una muralla gigantesca de inhibición.
 
Esta fijación autoritaria se sustrae a la voluntad, es inconsciente,
           
Importa poco que esta fijación inconsciente a la  autoridad de los padres tome, a menudo, la apariencia de su contrario, la rebelión de tipo neurótico.
 
Esta no puede suprimir los intereses sexuales si no es, quizás, bajo la forma de acciones sexuales impulsivas, compromiso patológico entre la sexualidad y el sentimiento de culpabilidad.
 
El desarraigo de esta fijación es el requisito básico para una vida sexual sana. Tal como están las cosas hoy, muy pocas personas lo consiguen.
 
La sumisión a la autoridad paterna hace muy difícil, si no imposible, el acceso a la realidad sexual y social de la pubertad.
 
El ideal conservador del muchacho pacato y la muchacha irreprensible, momificados en el infantilismo hasta bien entrada su vida de adultos, es diametralmente opuesto a la idea de una juventud libre e independiente.
 
La miseria conyugal, se derrama sobre los hijos.
 
Los hijos son entonces como pequeños animales domésticos: se les puede amar, pero también maltratar a voluntad.
 
Que la actitud emocional de los padres hace a los hijos ineptos para la educación y la sexualidad, es una verdad muy conocida.
 
Esto ya es, en sí, un nuevo perjuicio para su independencia y para su estructura sexual.
 
Además crea otros conflictos: su refractariedad al matrimonio por lo que han visto en la miseria conyugal de sus padres, y la urgencia económica, posterior al casamiento.
 
En la pubertad, se producen frecuentes tragedias cuando los muchachos, a salvo felizmente de los peligros de la educación infantil, intentan sacudirse también las amarras de la familia.
 
Así pues, la restricción sexual que los adultos deben imponerse para poder tolerar la existencia conyugal y familiar, recae sobre los hijos.
Estos, a su vez, por razones económicas tendrán que zambullirse de nuevo en la miseria de la vida familiar, la restricción sexual se perpetúa de generación en generación.
 
Puesto que la familia coercitiva, desde el punto de vista económico e ideológico, es parte constitutiva de la sociedad burguesa autoritaria, sería de ingenuos esperar la desaparición de sus estragos en el marco del actual sistema capitalista.
 
Además estos estragos son inherentes a la constitución misma de la familia y están fuertemente anclados en cada individuo,  gracias a mecanismos inconscientes.
 
A la inhibición sexual que proviene directamente de la fijación a los padres, se añaden los sentimientos de culpabilidad, derivados del enorme odio acumulado en el transcurso de los muchos años de vida familiar.
 
Si este odio permanece consciente puede desencadenar una poderosa fuerza revolucionaria; hace que el individuo rompa sus ataduras familiares y pueda convertirse en energía motriz para intervenciones racionales contra las causas reales de ese odio.
 
Si por el contrario, el odio es reprimido, conduce a exteriorizaciones inversas: la fidelidad ciega y la obediencia infantil patológica.
 
Estas actitudes constituyen más tarde un inconveniente grave para aquellas personas que quieran alistarse en un movimiento liberal.
 
Tal tipo de individuos podrá muy bien abogar por la libertad y, al mismo tiempo, enviar a sus hijos a la catequesis dominical o formar parte ellos mismos del yunke para “no hacer sufrir a sus ancianos padres”, aunque todo eso vaya en contra de sus convicciones.
 
Presentará todos los síntomas de indecisión y dependencia, consecuencia de su fijación a la familia.
 
No es un buen militante de la libertad.
 
 
 
 
 
 
CAPITALISMO, REPRESIÓN SEXUAL Y NEUROSIS
 
 
El instrumento ideológico más importante de las clases dominantes lo constituye la moral sexual autoritaria existente.
 
Gracias a esta moral antivida se produce la neurosis y la psicosis.
 
Antes de que naciéramos, nuestros padres, educados en la moral judeo-cristiana, han sido programados para que, cuando lleguemos a este mundo, seamos víctimas de ese tipo de educación, en el que se nos niega la libertad y el placer.
 
Desde nuestros primeros días de vida comenzamos a sufrir la represión sexual, cuando nuestros padres nos prohíben gozar con nuestro cuerpo y en especial con nuestros labios.
 
Los tormentos que nos aplican como el de agregar picante a nuestros dedos  o el de amarrarnos las manos con el fin de que no nos chupemos los dedos, son la primera manifestación de una serie de sufrimientos que tendremos a lo largo de nuestra vida.
 
Una vez en la escuela tendremos que adaptarnos a otra serie de injusticias y tormentos productos del autoritarismo y moral sexual imperante.
 
Los exámenes, por ejemplo, son en realidad un tormento en los que muchos maestros gozan sádicamente y en el que nosotros quedamos alterados de nuestros nervios, hasta el grado de quedarnos traumados, al sólo escuchar que nos aplicarán un examen.
 
La escuela también es el medio utilizado por la clase dominante para adaptarnos a la sociedad enferma y si no nos adaptamos al sistema social, entonces se nos diagnosticará locura y seremos internados en un manicomio.
 
La escuela, bajo el capitalismo, es el lugar en donde se nos enseña a subsistir en el manicomio social.
 
A veces la enseñanza falla y se traslada al educando al pequeño manicomio.
 
Los centros laborales son los espacios en los que el vampirismo, de los sistemas sociales mencionados, se oculta, toma forma de ideología y se pierde en el misterio de la noche.
 
Al que no produce plusvalía (tiempo de trabajo que roba legalmente  el patrón), lo excluyen o recluyen en el pequeño manicomio.
 
El diagnóstico psiquiátrico, arma política de la locura fascista, sea de derecha o de izquierda, tiene como fin asustar y castigar a todo hombre o mujer rebelde que no acepte autoridad o injusticia alguna, ni desee con su sangre, incrementar el poder monetario y político de las clases dominantes.
 
El trabajo neurótico asalariado es el eslabón que nos encadena al gran manicomio social capitalista.
 
En conclusión, la burguesía tiene sus poderosas armas: el opio moral, el religioso, el futbolístico y otras ideologías disfrazadas de libertad.
 
 
ORDEN MANICOMIAL Y ORDEN CAPITALISTA.
 
 
El manicomio es uno de esos momentos sociológicos fundamentales.
 
 Lugar de aprendizaje de la realidad social, de aprehensión de sus verdaderos valores, si se quiere una espléndida escuela sociopolítica.
 
Los manicomios pueden enseñarnos muchas cosas sobre una sociedad donde el oprimido está cada vez más lejos de las causas y de los mecanismos de la opresión.
 
El manicomio es el lugar donde afloran, de manera más clara y patente las verdaderas coordenadas del orden social capitalista y sus contradicciones fuertemente empañadas, habitualmente, por la ideología.
 
El manicomio es, históricamente, el espacio de la locura, representa la negación absoluta a una serie de valores esenciales al orden social establecido.
 
El loco es internado, porque su locura lo hace inaceptable socialmente, para la familia, para el médico y para el poder gobernante, ya que traspasa el límite de lo establecido.
 
El manicomio intenta encerrar a la locura del,
 
La excluye, la separa del mundo de los “normales” para,  después, internarla, domesticarla en un severo trabajo de reeducacion del “loco”.
 
Esta doble funcionalidad del manicomio, constituye así, un real sentido y significación sociales.
 
Por una parte encierra, excluye y segrega la locura que el loco vive, en tanto que ésta ha llegado a ser una situación límite respecto a la norma social establecida.
 
Por otra parte, se organiza en función de la locura y consecuentemente, lleva al límite la norma, con la esperanza de paliar ese error de educación que es el loco y su locura.
 
La educación en el sistema capitalista está religiosamente orientada por la doble conceptuación de bueno-malo, conveniente-inconveniente, provechoso-perjudicial, positivo-negativo, hasta llegar al productivo-improductivo.
 
En general se afirma el primer término para negar el segundo, por cuanto el signo de lo productivo se hace norma e impone sus valores: la eficacia, el orden, la autoridad, la responsabilidad, valores todos que precisa el sistema como una condición más de su existencia, para los cuales el proceso educativo intenta lograr un consenso generalizado a nivel individual.
 
La función de la educación capitalista es conseguir la interiorización de dichos valores, funcionales al sistema, a la vez que, en el mismo proceso, se excluye y niega los valores signados como improductivos, tales: la ineficacia, el desorden, la desobediencia, la irresponsabilidad, la irracionalidad, o lo que es lo mismo, con otras palabras, el inconsciente, su ello y su deseo.
 
La educación es una condición de existencia del sistema social capitalista, que en última instancia tiene como objetivo la afirmación de los valores a nivel psíquico, y exclusión, repudio y negación de todo valor improductivo.
 
En este sentido puede hablarse de errores de educación.
 
Todos los sectores dominados o marginados serían la expresión de estos “errores”, y el producto de uno de ellos sería la locura.
 
Que el loco es, en la perspectiva del sistema capitalista, el extremo remate del “mal educado”,  lo confirma la cotidiana confusión que entre locura y mala educación nos propone la conciencia monjil, componente esencia de la psiquiatría.
 
Y siendo el loco y su locura un “error de educación”, es lógico, para los ideólogos moralistas, que sean tratados con la reeducación.
 
Excluidos en cuanto representan los valores improductivos, propuestos como objetos a reeducar en la medida que se pudieran ser devueltos a los valores productivos.
 
El real problema del manicomio no es sólo y exclusivamente la violencia abierta y directa (celdas y pabellones de castigo, hábitat inhumano, tratamiento represivo, etc.), sino su organización (fiel reflejo de la organización social), que incluye otro tipo de violencia: la de la técnica terapéutica reeducativa, unas técnicas muy rudimentarias, comparables a las técnicas pedagógicas-educativas, creadas en torno al principio de la “letra con sangre entra”.
 
Las nuevas técnicas psiquiátricas siguen considerando al loco y su locura como un error que necesariamente hay que subsanar, desde la perspectiva de quienes están en la norma borreguil.
 
La violencia persiste por cuanto ha estado encerrada siempre en el principio básico, a saber: el loco y su locura deben ser normalizados.
 
También al loco se le define como “desordenado”, incapaz de mantener un orden o norma de sus actos, hábitos o costumbres por lo que, en su aislamiento manicomial, se le debe imponer una rígida domesticación de su vida cotidiana, negándole a través de ella toda libertad de iniciativa y toda espontaneidad que, por “tender al desorden”, serían perjudiciales para la sociedad autoritaria.
 
El loco es, por definición, un ser capaz de violar los principios y reglas de la moral sexual o incapaz de relacionarse más allá de una serie de extravíos, abusos y perversiones sexuales, y por ello el manicomio debe incluir la estricta separación de los sexos y con ello la negación de su libertad sexual.
 
El loco queda también definido como improductivo, por lo que el espacio manicomial debe organizarse sobre la ideología del trabajo.
 
En el orden manicomial capitalista es imposible separar la doble función de exclusión y reeducación.
 
La “necesidad” de reeducación sirve de base ideológica para justificar la exclusión (se excluye para reeducar, se reeduca excluyendo).
 
Igualmente, es imposible deslindar la violencia implícita en una u otra función: el encierro, tal como muchas veces se ha comprobado en la práctica cotidiana, no es un acto gratuito sino la expresión de un rechazo.
 
El sistema organizativo manicomial que reemplaza al exterior para la reeducación del loco, no es sino la consumación organizada de este rechazo, racionalizado en la perspectiva de la ideología médica.
 
Fuera y dentro del manicomio, la locura, en cuanto se significa como diferencia, es juzgada y castigada. y se juzga mediante un juicio en el que sería ingenuo decir que no hay juez, abogado ni testigo, porque todas estas funciones están recogidas en una sola figura: la del médico cuyo poder ha quedado establecido por un contrato social que le hace garante de la norma.
 
Desde finales del siglo XVIII el certificado médico ha llegado a ser obligatorio para internar a los locos.
 
En el interior mismo del manicomio, el médico ocupa un lugar preponderante en la medida en que instala la locura como un espacio médico.
 
La intervención del médico no es realizada en virtud de un saber o de un poder medicinal que él tuviera como algo propio y que estaría justificado por un conjunto de conocimientos objetivos.
 
No es en su calidad de “sabio” como el “homo medicus” posee autoridad dentro del manicomio, sino como un custodio profesional.
 
Si se exige la profesión medica, es como garantía jurídica y moral, no como titulo científico.
 
La repetida inmersión en el agua hasta segundos antes de perecer ahogados, la producción de dolorosos abscesos mediante la inyección de substancias tales como la trementina, las lobotomías, el electrochoque, el encierro y el aislamiento, la separación de los sexos, la puntual y la monótona organización de la vida cotidiana, la ideología del trabajo y la “laborterapia”  etc., son ejemplos de violencia que “el loco” debe soportar desde la perspectiva de su “tratamiento”.
 
Desde el “tratamiento moral”, del siglo XIX, hasta las modernas técnicas analíticas de la psiquiatría institucional, el encuentro de la ideología médica, y el confinamiento de la locura, sólo han sido un, más o menos sutil encubrimiento de la violencia necesaria para domesticar al loco; acallarlo, silenciar su locura.
 
 En la historia del manicomio aparece la palabra del psiquiatra y con ella el orden capitalista: los valores y la moral de la clase dominante.
 
Se ha hecho patente la unión de la psiquiatría con el poder político de las clases dominantes.
 
Los psiquiatras son los sacerdotes del Estado y su moral para acallar la rebeldía de los hombres y mujeres libres.
 
 
CAPITALISMO, AUTORITARISMO FAMILIAR Y LOCURA.
 
 
Al principio de este siglo se publicó un libro que con el tiempo sería el caso clínico más estudiado por psicólogos y psiquiatras.
 
Me refiero a las memorias del dr. Schreber, quien enloqueció a los 42 años de edad, recuperándose luego y volviendo a enloquecer ocho años y medio después.
 
Los especialistas en enfermedades mentales consideran este caso clínico enmarcado, en lo general, dentro de la psicosis.
 
El padre de schreber, que supervisó su educación, fue un destacado médico y pedagogo alemán, su influencia sobre la vida del hijo fue muy grande.
 
Ante la época “blanda y decadente”, debido a la laxitud de la educación y la disciplina de los niños en el hogar y en la escuela, se propuso combatir la flojera de su época mediante un complejo sistema de domesticación infantil, cuyo fin era hacer a los niños obedientes y sumisos a todo tipo de autoridad.
 
Las ideas del padre de schreber acerca de la vida familiar reflejan, como una caricatura en miniatura, las ideas ampliamente difundidas en el sistema capitalista, en su actual etapa de decadencia.
 
Los varones adultos tienen que ser dominantes, la sexualidad de los niños y adolescentes tiene que se dominada.
 
Los padres, por ignorantes, fanáticos e intolerantes que sean, tienen que supervisar la moral de sus vástagos hasta, por lo menos, el final de la adolescencia.
 
Los niños tienen que aprender pronto a someterse, a menudo, sin críticas a la voluntad de sus padres, con el fin de adaptarse a la sociedad actual  capitalista, donde también deberán someterse sumisamente a las injusticias del autoritarismo.
 
El pedagogo alemán schreber, afirmó que los padres de familia deben inculcar el amor hacia dios, padre de la humanidad y el amor al padre, dios de los hijos.
 
El dr. Schreber pensaba que los padres debían restringir la libertad de sus hijos mediante severas disciplinas en aras de la salud; moral, mental y física.
 
Creía que los niños son criminales o enfermos mentales desde su nacimiento, o que con seguridad llegarían a serlo si no se les rescataba a tiempo.
 
Proponía, entre otras medidas, que los padres se reuniesen, constantemente, con el fin de controlar mejor la conciencia de los niños.
 
Este pedagogo alemán, pretendía saber, como los conductistas, lo que es bueno, elevado, correcto  y lo que no es.
 
En otras palabras se tomaba atribuciones de un dios que guía a su pueblo elegido.
 
Schreber, como todos los maestros y padres autoritarios, luchaba contra la “mala” conducta infantil, que consiste en las manifestaciones naturales del niño.
 
Luchaba contra la sensualidad y la sexualidad, la adolescencia, la blandura y la cobardía, pues según él, llevaba a los individuos a las depresiones, enfermedades mentales y suicidios.
 
Aplicando sus métodos inquisitorios-pedagógicos, fascistas a sus hijos, logró lo que quería erradicar: la locura hizo presa de sus dos hijos y el suicidio fue la salida de uno de ellos.
 
Pensaba que el padre debe enseñar a sus hijos lo que es bueno y justo desde edad temprana.
 
Los buenos hábitos según él, deben ser producidos y controlados por el padre.
 
Acostumbrar a un niño significa programarlo para que obedezca, sumisamente, las órdenes de los padres, maestros, patrones y la clase dominante capitalista.
 
Educar un niño, según Schreber, significa imponer una regla sobre cada detalle de su vida, sobre cada pensamiento y actividad cotidiana del individuo, preparándolo así para que la ideología dominante y las figuras autoritarias, como los maestros, patrones, líderes sindicales y gobernantes, determinen su existencia alienada y neurótica.
 
La finalidad de este tipo de pedagogía autoritaria, propia del sistema capitalista, es la de lograr que el niño, y luego el adulto, sea un sumiso y obediente incondicional.
 
Si llegara a surgir la desobediencia, deberá ser aplacada, mejor dicho aplastada, hasta convertirla en una total sumisión, empleando, si fueran necesarios, los castigos corporales.
 
El psicoanálisis ha demostrado que los modelos de relaciones personales grabados en los niños, desde su tierna infancia, suelen permanecer para toda la vida.
 
Los individuos repiten inconscientemente formas de relaciones sociales de sumisión a la autoridad, que le fueron programados desde pequeños.
 
Existe la paradójica situación que este tipo de pedagogía divide, aliena, enloquece al ser humano, al lograr que éste considere que su programación para la sumisión no le fue impuesta por unos padres y la clase dominante capitalista, sino que él, conscientemente, en “libertad”, se programó a sí mismo.
 
 
 
 
 
 
LA SOCIEDAD CAPITALISTA PRODUCE NEUROSIS Y LOCURA
 
 
La sociedad capitalista y autoritaria, bajo la cual arrastramos nuestra existencia, es una sociedad neurótica que produce neurosis a escala masiva y la fábrica de dicha enfermedad es la familia.
 
Es tal la cantidad de neuróticos que arrastran su vida en el planeta tierra, que se ha llegado a pensar que los que sufren tal anomalía son sanos y normales.
 
Ahora bien ¿cuál es el mecanismo utilizado por la sociedad para producir la neurosis?
 
El mecanismo según Freud se llama complejo de Edipo.
 
Este complejo consiste en el deseo del niño hacia su madre y el odio hacia el padre.
 
Para “superar” este complejo es necesario que el pequeño se identifique con el enemigo, es decir, querer ser como el padre neurótico, y cuando lo consigue se adapta a la sociedad.
 
Una vez adaptado será un neurótico más que reproducirá el sistema capitalista, no sólo en lo económico por medio de la plusvalía (trabajo no pagado por el patrón), sino por medio de su conducta sumisa y adaptada.
 
Después que ha aceptado el individuo su destino, ser ingeniero, médico, abogado, etc., el camino que recorre para lograrlo está lleno de buenos propósitos y carente de obstáculos.
 
En cambio el camino al cielo está lleno de espinas y se corre el peligro de ser diagnosticado de loco.
 
Este camino lo eligen aquellos que deciden no aceptar la domesticación social.
 
En otras palabras, la sociedad capitalista produce masivamente neuróticos adaptados al sistema, disfrazados de sanos.
 
Para el capitalismo es sano aquel que produce ganancias y consume las mercancías, asiste a la escuela, es asalariado, tiene una esposa, una TV, unos hijos y, por lo menos, una amante.
 
Ahora bien ¿cómo es producida la locura? según los anti-psiquiatras, la psiquiatría es una ideología de la clase dominante, es decir, aquel individuo que no acepta esta sociedad neurótica, no produce ganancias, ni se casa por las 3 leyes, ni asiste a la iglesia, es clasificado y diagnosticado como enfermo mental, al grado de que se le confina en un manicomio con el fin de que su mal no contagie a los neuróticos adaptados.
 
En síntesis, este manicomio social que reproduce a la sociedad capitalista, solo será superado con la sustitución de esta sociedad enferma por una sociedad sana. Una sociedad realmente humana, basada en el amor, la libertad y la felicidad.
 
 
 
 
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LA LOCURA Y LA SOCIEDAD CAPITALISTA.
 
 
La locura, como la neurosis, son enfermedades sociales producto de una sociedad inhumana, cuyo fin no es la felicidad ni la libertad del ser humano.
 
La sociedad capitalista es una organización social neurótica basada en la explotación del hombre por el hombre.
 
Los niños domesticados por la educación escolar y familiar son aquellos ciudadanos que en forma resignada y sumisa aceptan  todo tipo de injusticias que se cometa con ellos.
 
En otras palabras, los adaptados a esta sociedad enferma son aquellos individuos sumisos y neuróticos que con su trabajo incrementan las ganancias de los patrones y reproducen inconscientemente todo el sistema social que los produce como neuróticos asalariados.
 
Pero no todos se adaptan a este sistema.
 
Existe una minoría de individuos que no se resignan a ser domesticados y el castigo que reciben por no aceptar las normas existentes de la sociedad moderna es el de ser recluidos en esa cárcel especial llamada manicomio.
 
Ahora bien, existen dos tipos de manicomios, el que todos conocemos y el que se llama familia.
 
La familia, bajo el capitalismo y el socialismo burocrático, es el manicomio disfrazado de buenas palabras y es la institución autoritaria en su rígida desnudez.
 
 
PATOLOGÍA DE LA CULTURA EN LA SOCIEDAD AUTORITARIA
 
 
Desde el esclavismo hasta la actualidad, es decir desde el origen de la propiedad privada, las clases sociales, la explotación del hombre por el hombre, la formación del aparato de estado, como instrumento de las clases dominantes, casi todas las manifestaciones culturales son expresión de la patología de sus autores, quienes a su vez han tenido que sufrir a lo largo de su vida.
 
La mayoría de los grandes artistas han muerto sin haber sido reconocidos como grandes hombres.
 
Cabe agregar que la cultura universal desde su aparición hasta la actualidad, ha sido gozada por una minoría social, parte de la clase dominante y parte de la pequeña burguesía,
 
La mayoría de la población trabajadora de la ciudad y del campo a lo largo de toda su vida y  por generaciones ni siquiera sabe de la existencia de Beethoven, Dostoyevski, Van Gogh, Miguel Ángel, Nietzsche, Reich, Osho, etc.
 
En cuanto a la enfermedad que han sufrido los grandes genios de la humanidad,  han sido la neurosis y la psicosis.
 
Por ser las sociedades particulares de tipo neurótico en la que estos genios han existido, han sufrido neurosis, aunque exista un número de ellos que han estado en la psicosis y desde ella, o antes de llegar a ella, han producido sus obras maestras, como Holderling, Maupassant, Nietzsche, Van Gogh, etc.
 
Es necesario también agregar que Freud, el fundador del psicoanálisis, afirmó en sus libros que las obras de la cultura son como un sueño, es decir, son una realización alucinatoria de deseos reprimidos.
 
En otras palabras la cultura realiza en la novela, la música, la pintura,,el cine etc., lo que el autor y sus lectores no pueden llevar a cabo en la vida real.
 
El porqué los grandes autores logran conmover a sus lectores, se debe a que sus obras hablan de un mundo que le está vedado a la mayoría de la población.
 
Igual que las telenovelas, la obra literaria, por ejemplo, hace vivir al lector una o muchas vidas de los personajes que le gustaría ser en la realidad.
 
Si la TV. hipnotiza, la obra literaria nos traslada a un mundo ficticio en el que gozamos.
 
La lectura también es una evasión, una locura que puede producir en nosotros una adicción parecida a la de las drogas o el alcohol.
 
Mientras la sociedad en que arrastramos nuestra existencia nos siga prohibiendo nuestros deseos y ansias de goce y de felicidad, continuaremos huyendo hacia ese mundo de fantasía, a ese país de las maravillas al que van todas las niñas y niños, carentes de amor y de cariño.
 
La cultura dejará de ser una evasión, un mundo de locura, cuando el mundo real sea un mundo basado en el amor, la libertad y la felicidad de todos los seres humanos de la tierra.
 
 
 
 
CARÁCTER GENITAL Y CARÁCTER NEURÓTICO.
 
 
El carácter genital tiene un modo de andar ágil y firme, un trato directo y franco, una mirada clara y brillante, una voz cálida; es activo y eficaz sin ser agitado.
 
Considera los problemas con objetividad y realismo y se esfuerza por hallar soluciones racionales, acordes con sus sentimientos.
 
Si bien los tormentos de la culpabilidad casi no lo alcanzan, en cambio conoce la angustia y la inquietud.
 
Puesto que es sensible a las complejidades, a las dificultades, a las amenazas y a la riqueza de lo real, a las cuales se enfrenta con un espíritu crítico y creador, fraternal con sus amigos.
 
Ama a su mujer, goza con ella y la hace gozar apasionadamente sin sentirse con ello sometido al rigor monogámico.
 
Toda ley obligatoria y represiva le repugna y sólo reconoce la autoridad fundada en la razón y en los sentimientos armonizados en el principio de autorregulación.
 
Puesto que establece la supremacía de la inteligencia y la libre circulación de la energía libidinal; se opone  a todas la empresas del misticismo, del mecanicismo, de la demagogia, de la rabia destructora (propia del fascismo), e impulsa sin exhibicionismo, en su práctica cotidiana, todo aquello que favorece la libertad, el amor, la alegría de vivir.
 
Su plenitud orgásmica y el rechazo moderado de los impulsos pregenitales (goce oral y anal) e incestuosos, alimenta, casi de modo espontáneo, las sublimaciones creadoras: sociabilidad abierta y positiva, vida cultural intensa, compromisos políticos revolucionario, autonomía, racionalidad, realismo, positivismo, intensidad.
 
El carácter genital encarna para wilhelm reich el “equilibrio perfecto de la economía libidinal basada en su capacidad para la experiencia sexual plena”.
 
El carácter neurótico, puede describirse como el negativo del genital.
 
En el neurótico predominan las negaciones, las negativas, las denigraciones; los impulsos pregenitales e incestuosos son violentamente reprimidos y vuelven de modo obsesivo en forma de fantasmas que invaden y pervierten la actividad cotidiana, y en síntomas cargados de angustia.
 
El sujeto evita la confrontación con el otro y con lo real y prefiere someterse servilmente al orden reinante (sumisión al orden autoritario capitalista).
 
Se abandona a impulsos místicos y al influjo de los jefes (en los que ve a sus padres autoritarios) y pronto los abandona.
 
 La Impotencia orgásmica y desequilibrio libidinal se expresan por medio de comportamientos estereotipados, compulsivos, impulsivos o rígidos, nerviosos o acompasados, resignados o reivindicados.
 
Reich  también es claro cuando afirma que la mayoría de los hombres y mujeres que subsisten bajo el capitalismo autoritario, sufren de neurosis, pues es el carácter que requiere este sistema para poder continuar explotando a los trabajadores y oprimiéndolos políticamente.
 
Por esta razón reich es muy consciente de que sólo los que posean el carácter genital pueden ser capaces de ser revolucionarios y luchar por una sociedad realmente humana que esté acorde con el cuerpo, los impulsos genitales, la naturaleza, y la energía cósmica inteligente.
 
 
EL MITO DE LA SEXUALIDAD PROCREADORA EN EL CAPITALISMO
 
 
En el área de la cultura cristiana occidental, la moral autoritaria de la sociedad  capitalista siempre ha intentado que la práctica sexual quede reducida a la mínima expresión, a lo imprescindible para la supervivencia.
 
 Por todos los medios posibles, de las más diversas formas y utilizando toda clase de argumentaciones (religiosas, filosóficas, sociales, científicas, psicológicas, legales, etc.) se ha tratado de que el sexo fuese identificado y calificado únicamente en su función reproductora o procreadora de la especie humana.
 
En este sentido, la sexualidad ha aparecido como sinónimo de la anatomía y fisiología de la procreación del hombre.
 
La misma palabra “sexo”, hasta hace poco tiempo resultaba para  muchos timoratos, vergonzante o grosero.
 
Por ello a menudo no se habla de instinto sexual, se le denomina “instinto genético” o instinto de la generación.
 
A este instinto se le concibe todavía de un modo finalista, utilitarista y hasta productivo, pero no se le mencionaba como un medio para alcanzar el goce y el placer sexual.
 
Para la moral sexual predominante, el orgasmo no sólo no debía mencionarse, sino que hasta se concibe como una aberración sexual propia de las prostitutas y degenerados sexuales.
 
La ideología de la sexualidad como procreación es una idea deliberadamente represiva y moralista.
 
Estigmatiza toda expresión sexual que no tenga como finalidad el nacimiento de un nuevo ser, calificándola de perversa, anómala o degenerada.
 
Considera a la vejez como asexuada. y niega la sexualidad infantil, arrojada al silencio de la supuesta inocencia de los niños.
 
Sigmund Freud, fue el primer médico que, rompiendo abiertamente con la moral autoritaria, afirmó la existencia de la sexualidad infantil.
 
Mantuvo la opinión de que el niño era un “perverso poliforme”.
 
Si la precocidad sexual no era un trastorno del desarrollo infantil, entonces todos los niños serían perversos y poliformes, ya que su sexualidad adopta múltiples formas distintas a la forma generalizada y procreadora, la única socialmente permitida por al moral antivida.
 
Los hallazgos de Freud, obtenidos a través de la técnica psicoanalítica en adultos, resistieron todas las críticas, y al final tuvieron que ser aceptados.
 
Sin embargo  los médicos conservadores, sacerdotes de la moral burguesa, siguen defendiendo la inocencia sexual de los niños “normales” o “sanos”, quienes paradójicamente, por la represión sexual están domesticados y neurotizados por la familia autoritaria y la sociedad capitalista actual.
 
    
LA “FUNCIÓN DEL ORGASMO” DE WILHELM REICH
 
 
            Los trabajos de reich, de su tercer periodo, están basados en su concepción global de la vida sexual y de la energía libidinal.
 
La “formula del orgasmo”, es definida por un ritmo en cuatro tiempos, tensión mecánica –carga eléctrica –descarga eléctrica –relajación mecánica.
 
Reich se propone:
 
Medir esas cargas y descargas eléctricas,
Examinar el papel desempeñado por los diversos estímulos, excitaciones y emociones en diferentes órganos y tejidos excitados,
Definir las relaciones existentes entre los fenómenos mecánicos y psíquicos concomitantes,
Poner a prueba sus proposiciones previas (surgidas de la práctica psicoanalítica y del análisis del carácter), acerca de la naturaleza y la función de la sexualidad y de la vida en general,
Determinar las eventuales vinculaciones entre el funcionamiento bioeléctrico de los organismos vivos y el universo, físico, etc.
 
En su libro: “La función del orgasmo”, resume los resultados más significativos de sus investigaciones:
 
-la superficie de la piel, en condiciones normales se caracteriza por un “potencial básico” que representa el potencial biológico normal de la superficie del cuerpo.
 
-algunas partes del cuerpo se distinguen por sus respuestas diferentes a las demás; son las “zonas erógenas”, labios, lengua, palmas de las manos, pezones, lóbulo de la oreja, ano, pene, mucosa vaginal y, curiosamente, la frente (a la altura del “tercer ojo” de los lamas de Tibet).
 
El potencial de estas zonas, unas veces elevado y otras débil, permiten diferenciar a los sujetos desde el punto de vista vegetativo: sujetos rígidos y fríos, sujetos flexibles y libres.
 
Todo aumento de potencial en una zona erógena va acompañado por una sensación de placer: impulso, onda, calor, prurito o sensación de “fusión”, a la inversa, disminución de potencial y disminución de placer van a la par.
 
Los fenómenos de congestión o entumecimiento que afectan a los órganos y tejidos no provocan automáticamente sensación de placer; para que esta sensación sea perceptible es necesario que la congestión mecánica del órgano segregue un aumento de carga bioeléctrica, derivándose de esto la siguiente fórmula: la intensidad psíquica de la sensación de placer corresponde a una cantidad fisiológica de potencial bioeléctrico.
 
Para varios de los biógrafos de Reich, este sexólogo al dedicarse a la investigación de la energía de la vida y vincularla a la energía cósmica, cayó en la locura, pero en cambio para su biógrafo más serio y  profundo: Luigi de Marchi, Reich en su tercer período, llamado orgonómico por su investigación del orgón (energía cósmica), es la etapa más brillante y genial donde reich se desenvuelve libremente, pues al no tener a Freud, ni a unos burócratas autoritarios comunistas, que lo limitaran y reprimieran, pudo dedicarse todo el resto de su vida, día y noche, a la investigación de dicha energía.
 
 

URGE UNA EDUCACIÓN SEXUAL PARA ADOLESCENTES.
 
 
            Hace tiempo, la directora del “Centro de Orientación para Adolescentes”,  afirmó que el 25% de la población mexicana tiene entre 12 y 19 años de edad, los cuales practican ya relaciones sexuales, ocasionando embarazos no deseados, enfermedades sexuales, abortos, matrimonios precoces, y madres solteras de corta edad.
 
            La especialista aseguró que la sexualidad y el proceso productivo humano constituyen dos contextos educativos que debe se cuidados en nuestro país.
 
            Declaraciones de este tipo deben ser tomadas en cuenta no sólo por las instituciones como la SSA, ISSSTE  y el IMSS, sino por las organizaciones de padres de familia, los maestros, los sindicatos, grupos políticos, etc.
 
            En cuanto a los contenidos temáticos de educación sexual incluidos en los textos gratuitos, cabe señalar que sólo se refieren a la fisiología sexual y se encuentran cargados de ideología moral, en cuanto se considera a la sexualidad únicamente con fines reproductivos y no se indica que a nivel individual el objetivo es lograr el placer orgásmico.
           
Por lo que se refiere al consejo nacional de población (CONAPO), es solamente un consejo de tipo consultivo, es decir, únicamente planea actividades, algunas de ellas llevadas a cabo con pocos recursos monetarios, que  tienen destinados para este fin.
 
            Considero que la educación sexual masiva para los jóvenes es ya una necesidad nacional y es urgente que iniciemos una campaña de educación entre todos los y las  jóvenes mexicanas.
 
            Para nadie es un secreto que la educación sexual errónea que reciben los jóvenes desde pequeños son la causa, no sólo de embarazos no deseados, abortos, enfermedades venéreas, sida, sino también es la causa de las neurosis, las psicosis y las perversiones.
 
            El motivo por el cual no se llevan a cabo campañas de educación sexual, se debe al miedo que tienen los poseedores de las riquezas y detentadores del poder político, así como al clero, pues bien saben que la juventud es una bomba lista para estallar si se le proporcionan las condiciones de libertad suficientes como para que tomen conciencia de su potencialidad revolucionaria, potencialidad que ha demostrado su efectividad en el movimiento del “sexpol”.
 
Movimiento de sexualidad política que estalló entre los jóvenes alemanes en los años 30 del siglo XX, cuando Reich, encabezó una lucha sexual de los jóvenes en contra de la moral represora de las clases dominantes.
 
 Corriente que por cierto fue reprimida por la dirección stalinista burocrática del partido comunista alemán.
 
Para una segunda edición de un movimiento sexual político los jóvenes mexicanos tienen la acción histórica.
 
 
                                    BILIOGRAFIA DE WILHELM REICH    
                       
 
PASIÓN DE JUVENTUD (1897-1922)
 
PRIMEROS ESCRITOS   (EARLY WRITINGS I) (1920-1928)
 
1. - “Libidinal conflicts and delusions in Ibsen’s Peer Gynt (1920)
 
2. - “A case of pubertal breaching of the incest taboo (1920)
 
3. - “Coition and the sexes” (1921)
 
4.- “Sobre el momento específico en las formas del onanismo” (1922)
 
5. - Drive and libido concepts from Forel to Jung (1922)
 
6. - Two narcissistic types (1922)
 
7. - Concerning the energy of drives (1923)
 
8.- “Acerca de la sexualidad genital” (1924)
 
9.- “Observaciones adicionales acerca del significado terapéutico de la libido genital” (1924)
 
10.- “Padres como educadores” (parte I. La compulsión educacional y sus
causas) (1925)
 
11.- “Sobre la masturbación en la infancia” (1925)
 
12.- “El tic como equivalente del onanismo” (1925)
 
13. - A hysterical Psychosis in statu nascendi (1925)
 
14. - THE IMPULSIVE CHARACTER (1925)
        EL CARÁCTER IMPULSIVO (1925)
 
15.- “Padres como educadores” (Parte II. La actitud de los padres frente a la masturbación infantil) (1926)
 
16.- “¿Hacia donde conduce el desnudismo en la educación” (1928)
 
17.- “El papel de la sexualidad genital en la terapia de las neurosis” (1928)
 
18 - GENITALITY. In the theory and therapy of neurosis. (1927)
 
19.- MATERIALISMO DIALÉCTICO Y PSICOANÁLISIS
 
20.- LA LUCHA SEXUAL DE LOS JÓVENES (1932)
 
21.- LA IRRUPCIÓN DE LA MORAL SEXUAL (1932)
 
22.- CHARACTER ANALYSIS (1933)
       ANALISIS DEL CARÁCTER. (1933)
 
23.- “Qué es conciencia de clase?  (1934) (En materialismo…)
 
24.- “Historia de la sexpol”  (1934-1935) (En sexpol de Subirats)
 
25.- LA REVOLUCIÓN SEXUAL (1936)
 
26.- “Crítica a Erich Fromm” (1936) (En sexpol de Subirats)
 
27 - BEYOND PSYCHOLOGY   (1934-1939)
 
28 -  THE FUNCTION OF ORGASM (1942)
        LA FUNCIÓN DEL ORGASMO (1942)
 
29- THE MASS PSYCHOLOGY OF FASCISM (1946)
       LA PSICOLOGÍA DE MASAS DEL FASCISMO (1946)
 
30.- LA BIOPATÍA DEL CÁNCER. (1947)
       (Segundo tomo del descubrimiento del Orgón)
 
31.- LISTEN, LITTLE MAN¡ (1948)
       ESCUCHA, PEQUEÑO HOMBRECITO (1948)
 
32 - THE MURDER OF CHRIST (1951)
       EL ASESINATO DE CRISTO (1951)
 
33.- REICH HABLA DE FREUD (1952).
 
 
 
                                          NOTA FINAL
 
 
En estados Unidos de Norteamérica, se han publicado en inglés cerca de diez libros de Reich, que no están en esta bibliografía cronológica.
En un futuro cercano, espero conseguirlos.
 
                        
 
                                                                                                    H.E.C.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


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Última actualización 30 de enero  del 2010