EL PUNTO DE VISTA ANALÍTICO CONDUCTUAL SOBRE LOS PROBLEMAS ACTUALES EN LA ASESORÍA DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL


W. JOSEPH WYATT

The Behavior Analyst Today, Colume8 , Issue 2, 2007. 

Traducción Carmen González Zaizar


 

 

 

 


Resumen: La asesoría del abuso sexual infantil ha sido permanentemente ignorada por los analistas de la conducta, aunque la teoría del análisis conductual y su metodología podrían ser de gran ayuda en este campo. Existen tres casos clásicos que muestran errores históricos que podrían haberse evitado si se hubiera utilizado una aproximación conductista en su manejo. Las interpretaciones funcionales sobre el fenómeno, han sido exploradas en una muestra representativa de estudios que no aparecen en la literatura conductual.             Se presentan recomendaciones para la práctica y un llamado para una participación mayor del análisis de la conducta en este campo.
 
Palabras clave: abuso sexual infantil, asesoría conductual, asesoría conductual del abuso sexual infantil.
 
 
 
 
 
 
Al considerar el abuso sexual infantil, uno se pregunta cuales son los aspectos de una aproximación conductual que pueden utilizarse en esta tarea.      La ciencia del análisis de la conducta y la filosofía del conductismo parecen  apropiadas para  enfocar la asesoria  del abuso sexual infantil, especialmente cuando las examinamos en contraste a las prácticas y filosofías sobre las que normalmente se ha basado.
Para aclarar este último punto, ayuda revisar brevemente varios casos de alto perfil que demuestran  lo que puede ocurrir cuando se utiliza una aproximación no científica al  asesorar la investigación del abuso sexual infantil, especialmente en aquellos menores de 6 años.
Al revisar los  casos  se observa que la mayoría de los reportes de abuso sexual son conciderados ciertos de acuerdo a las estadísticas presentadas oficialmente. Se estima que las acusaciones falsas están en un rango de entre el 5 y el 35 % (Bruck, Ceci y Hembrook, 1968). Por ejemplo el estudio de Denver de 576 reportes en un solo año encontró que el 53% fueron indicados como probablemente ciertos, el 24% no contaban con información suficiente para decidir si eran ciertos o falsos y el 23 % se encontró claramente falso. Dentro este ultimo grupo cerca de tres cuartos  de ellos, se pensó que habían sido hecho de buena fe, aunque se habían reconocidos falsos.
Los estudios en Michigan clasificaron como ciertas o falsas las acusaciones de abuso sexual infantil en casos de divorcios. Una revisión de 169 casos encontró que el 33% eran probablemente falsos, basándose en los servicios de protección infantil y en las opiniones de evaluadores propuestos por la corte, en tanto que otra revisión de 215 casos encontró que el 20% eran falsos basados en una investigación multidisciplinaria.
Estos resultados nos hacen ver con escepticismo los métodos por los cuales se asesoran y evalúan los reportes de abuso sexual infantil.
 
ESTANCIA INFANTIL “WEE CARE”.
 
Kelly M. era un miembro del personal de esta estancia infantil en New Jersey cuando fue acusada de abuso sexual de numerosos niños. Las acusaciones comenzaron cuando un doctor le tomaba la temperatura rectalmente a un niño y este  dijo “ella me toma la temperatura”. La mama se puso en contacto con los servicios de protección a la infancia y el niño fue entrevistado por un examinador que utilizo muñecos detallados anatómicamente. El pequeño comento que Kelly había molestado también a otros niños que cuando fueron entrevistados lo negaron.
Para este momento el personal de la escuela había mandado cartas a todos los padres advirtiéndoles de los acontecimientos y un trabajador social realizo una charla para  estos. Muchos padres, convencidos de que las acusaciones eran ciertas, mandaron a sus hijos a terapia. Después de muchas entrevistas con varios profesionales (terapeutas, profesionales de salud mental mandados por la fiscalía) 20 niños acusaron a Kelly de acoso. Muchas de las acusaciones resultaban increíbles, tales como que Kelly les había penetrado con una espada, les había untado crema de maní en todo el cuerpo y les había lamido y que todas estas cosas sucedían en la escuela aunque esta estaba abierta y accesible a los padres y al personal.
 
En agosto del 88 Kelly fue sentenciada por 119 cargos de abuso a 47 años de prisión sin embargo después de 5 años la corte de New Jersey la libero cuando encontró que los testimonios de los niños habían sido inducidos por  cuestiones de la técnica de entrevista usadas por los profesionales. La corte mando un ultimatum a la fiscalia: antes de presentar los resultados de entrevistas como pruebas, los testimonios infantiles deben validarse para considerarse confiables. Con esto la  fiscalia  tuvo que retirar todos los cargos en contra de Kelly y dejarla libre.
 
CENTRO DE CUIDADO DE DIA “LITTLE RASCALS”.
 
En la comunidad costera del Carolina del Norte, Edenton,   estaba localizado el centro de cuidado de día Little Rascals  , cuando  en 1989 surgieron las acusaciones,  una madre proclamo que su propio esposo, trabajador del centro, había molestado a su hijo, ese mismo mes otros 3 niños  hicieron acusaciones similares y hasta 90 niños acusaron a este trabajador y a otros de actos similares.
Los pequeños proclamaban que habían sido abusados en numerosos lugares incluyendo la escuela, espacios abiertos y salidas supervisadas y que algunos  bebes habian sido incluso asesinados durante los rituales de abuso. Otro niño señalo que estos hechos habían sido fotografiados. Ningún bebe había sido reportado como perdido y nunca se encontró ninguna fotografía. La mayor parte de este abuso, se dijo, que había sucedido dentro de la escuela aun cuando esta estaba abierta y los padres eran libres de ir y venir todo el tiempo y ninguno había observado alguna actividad sospechosa.
 
En abril de 1992 el trabajador fue declarado culpable de 99 cargos de abuso sexual y sentenciado a cadena perpetua. Otro miembro del personal también fue encarcelado. Conociendo esto , otros 2 miembros del personal se declararon culpables de cargos menores y recibieron sentencias mucho más ligeras a cambio de sus declaraciones de culpabilidad.
 
 
Sin embargo en mayo de 1995 los prisioneros fueron turnados a la Suprema Corte de Carolina del Norte por razones similares a la de los casos de New Jersey y en mayo del 97 fueron puestos en libertad. Los fiscales parecieran tener poca apreciación sobre la posibilidad o probabilidad que estuvieran sentenciando a  personas  inocentes. Solo hasta el 2006 las fiscalias reconocieron la necesidad de un entrenamiento de profesionales en un documento oficial que titularon “Componentes Necesarios para la Defensa Legal del Abuso Sexual y de la Investigación sobre este”.
Tal vez el caso mas conocido de abuso sexual infantil múltiple ocurrió en California en 1983. Empezó cuando una madre, quien era conocida por haber hecho falsas acusaciones de abuso sexual en su contra  a su ex esposo, fue a la policía  y dijo que su hijo de 2 años había sido abusado por el. El ex esposo trabajaba en un preescolar que era de su abuela.
Antes de que el caso terminara, el ex esposo, su abuela, su madre y otros 5 miembros del personal fueron acusados de 321 cargos de abuso sexual infantil algunos de los cuales, se dijo, habían ocurrido de manera ritual en túneles debajo de la escuela. En 1986  casi todos los cargos se habian sobreleido por falta de evidencia y después de 7 años y un costo de 16 millones de dólares la fiscalia tuvo que declarar inocentes a todos.
 
COSTOS.
 
Tanto en términos humanos como financieros los costos de estos casos son enormes. Muchos de estos niños crecieron convencidos de que habian sido abusados cuando en realidad no lo fueron, algunos pensaron que el sistema legal los había abandonado. Uno se preguntaría si en etapas posteriores de la vida  estos niños no experimentaron problemas de relación o adaptación que atribuyeron a un abuso sexual que nunca sucedió.
Existen otros costos, abusadores  inocentes que pasaron años en prisión y cuyas vidas cambiaron drásticamente, tanto los familiares de los acusados como de las victimas  sufrieron. Los profesionales que contribuyeron a las acusaciones  perdieron autoestima ante la debilidad de sus casos.
En concreto  ¿Qué estuvo mal?
La ausencia de una aproximación basada científicamente para la asesoria y evaluación del abuso sexual infantil contribuyo poderosamente a los desastres descritos.
Mucho de lo que estuvo mal puede reducirse al  evidente fracaso de los examinadores para apreciar el control situacional de la conducta. Aquellos que condujeron los exámenes de los pequeños en los casos anteriores fracasaron al no apreciar su propio control  tanto  antecedente  como consecuente sobre el reporte de los niños.
Posiblemente la principal característica de error fue el basar sus sospechas en una sola hipótesis – que cualquier problema de ajuste y especialmente aquellos de naturaleza ansiosa  se deben a abuso sexual. Por ejemplo si un niño muestra regresión en el control de esfínteres, pesadillas, morderse las uñas u otras conductas ansiosas, pensar que es solamente  debido a un abuso sexual.
 
Poca atención se ha prestado a otras alternativas para el estrés infantil. Nadie se ha preguntado si las dificultades de ajustes de los niños podrían deberse a eventos tales como un cambio de domicilio, la muerte de un pariente, pleito entre los padres etc.     No existe evidencia determinante de que la conducta problema de los niños incluyendo las conductas ansiosas, sean debidas a abuso sexual. La investigación nos dice que no existe un modo estándar en las respuestas de los niños al abuso sexual. En tanto que unos pueden mostrar pensamientos, sentimientos y conductas de naturaleza ansiosa, otros muchos exhiben tristeza extrema, o problemas de conducta  de otra índole.       Más aun, un tercio de las victimas no exhiben problemas cuantificables en la conducta abierta, sentimientos o pensamiento. (Saywitz, 2000). En todos los casos similares a los descritos, un esfuerzo por explorar todas las causas potenciales de las conductas observadas, habrían mejorado enormemente los resultados del proceso de asesoria y evaluación, además, resulto común que los niños fueran entrevistados en múltiples ocasiones incluso por examinadores que actuaban dando por hecho que el abuso había ocurrido sin tomar en cuenta ninguna otra posibilidad. Dentro de estas entrevistas, resulto frecuente que los examinadores incurrieran en  otras prácticas desafortunadas como las de incluir muñecos anatómicamente detallados e instrumentos que están plagados de sugestibilidad hacia lo que pretenden demostrar, haciendo también muchas preguntas que tendían a reforzar diferencialmente oraciones que implicaban la existencia de un agresor. A veces las cintas grabadas y su transcripción mostraron oraciones como” podrás irte a casa solamente de que nos digas lo que nosotros sabemos que tu sabes” oraciones que claramente están plagadas de sentidos amenazantes y reprobatorios. Se dio por hecho que los niños, en su inocencia, no podían fabricar una historia de abuso sexual y mas aun supusieron que la presencia de detalles periféricos en la historia de los niños era una indicación que validaba la ocurrencia del abuso sexual (Ceci y Bruck, 1995).
 
Existieron también otros errores. Frecuentemente los entrevistadores fallaron al dirigir la tendencia de los niños, algunos creyeron que aunque los niños pueden fabricar eventos divertidos no podían fabricar eventos dolorosos o amenazantes. Usualmente emplearon estereotipos de acusación negativos como “puedes ayudar a que Mr.X deje de lastimar a otros niños si nos dices lo que te paso a ti”. También erraron al asesorar y dirigir la comprensión de los niños de conceptos tales como fantasías/ realidad y cierto/ falso.
Lo que empeoro las cosas fue la falta de asesoria, evaluación y consenso sobre procedimientos con bases científicas que definieran  mejor estos procesos. Por ultimo una  vez entrados en el alegato, con frecuencia los padres y profesionales se involucraron de tal modo en el problema que se perdió la objetividad.
 
NO EXISTIAN TUNELES EN EL PREESCOLAR MCMARTIN
 
La falta de objetividad en la apreciación y sus resultados se demuestran en el caso Mc martín. Durante numerosas entrevistas sugerentes y sesiones de terapia, varios niños preescolares manifestaron que habían sido sometidos a abuso sexual ritual en diversas ocasiones en donde se incluían sacrificios animales y que estas sesiones ocurrían en túneles bajo la escuela.
 
Las autoridades buscaron bajo la escuela sin encontrar nada. No se encontraron sótanos ni túneles ni ningún indicio de que estos hubieran sido tapados o destruidos.  Sin embargo muchos padres estuvieron convencidos de que las historias de los niños eran ciertas y que los agresores habían tapado la evidencia antes de las acusaciones. Descontentos con los nulos hallazgos de la policía, varios llevaron excavadoras y comenzaron a cavar, las autoridades trataron de detener estas acciones pero los padres obtuvieron permiso del dueño de la propiedad para permitir que un arqueólogo contratado por ellos buscara remanentes de los túneles supuestamente existentes. (Stikel, 1993).comenzando así sus evidentes lapsos de falta de objetividad.
En cierta área bajo el edificio, el arqueólogo encontró basura compactada y muchos cachivaches como botellas, latas y huesos de animales, lo que causó parte de sus conclusiones “no existe otro escenario que se adapte a los hechos descritos excepto este que en verdad fue un túnel…por lo tanto el objetivo de esta excavación concuerda con los datos  que probabilisticamente (sic) corroboran los reportes de los niños sobre este lugar”.
Sin embargo existen razones substanciales para creer que el arqueólogo ignoró o dio por descontada mucha de su propia evidencia y que por lo tanto llegó a una conclusión errónea. Hechos importantes fueron el que el edificio había sido construido en 1966, junto había un lote vació donde en la una vez  rural comunidad  Californiana había existido una casa desde los años 30 o 40 hasta cerca de 1972. En su afán de encontrar evidencia que corroborara los reportes de los niños de la existencia de túneles, el arqueólogo y los padres habían pasado por alto una explicación de los hallazgos importante y mucho más probable – que la escuela preescolar se había construido sobre el patio de atrás de una familia que había sido utilizado como basurero.
Por ejemplo, el análisis del arqueólogo de los artefactos que encontró revelo que todas las botellas eran de 1950 y aun más viejas, los huesos eran de pollos, cerdos, perros, pájaros y gatos, todos adultos en el momento de su muerte. Los cortes en los huesos eran del tipo hecho con sierra como se utilizaba en las carnicerías (y por lo tanto poco probable que se haya hecho durante un sacrificio animal). Solo dos de los varios cientos de artefactos encontrado resultaron ser de tiempos posteriores a la construcción de la escuela. Un clip usado para reparar plomería y una envoltura de celofán que probablemente fue traída ahí por un roedor.
 
Uno puede preguntarse por que un arqueólogo no se pregunto como o por que los acusados de abuso rellenaron un túnel con basura que no contenía ninguna cosa hecha después de 1940? ¿Por qué habrían usado una sierra en un sacrifico ritual, o como le hicieron para meter un animal adulto dentro de un túnel pequeño? (el arqueólogo encontró que el túnel media solo 4 pies de altura).
Un análisis teórico funcional de las premisas y conclusiones del arqueólogo resulta útil. Desde todos los puntos los antecedentes a las conclusiones del arqueólogo incluyeron la presencia de un grupo de padres emocionalmente cargados y sus sinceras descripciones de lo que creían habían pasado.
 
También el arqueólogo pudo haber creído que los niños eran incapaces de fabricar historias de abuso sexual en túneles y pudo no haber apreciado la influencia de las técnicas subjetivas que pueden causar que los niños las fabriquen, un fenómeno que ahora es bien conocido y se describirá detalladamente mas adelante.
Las consecuencias que pudieron contribuir a su fracaso de considerar otras posibilidades pueden haber incluido sentencias de los padres y miembros de la comunidad a lo largo de la excavación. La investigación operante (Skinner 1974) puede explicar como una puerta de salón de clases que siempre esta abierta y una alarma de fuego que no funcionaba fueron tomadas con el arqueólogo como evidencia probable del abuso sexual infantil, de la misma manera que puede explicar otras conclusiones del arqueólogo.
Tal vez el arqueólogo nunca había vivido en un área rural donde las familias excavan un hoyo en terrenos baldíos y queman ahí su basura, historia que serviría como antecedente para considerar posibles hipótesis alternas. Uno puede pensar que deberían haberse encontrado mas evidencias para llegar a la conclusión  sobre la existencia de túneles.
PROBLEMAS QUE LA ASESORIA CONDUCTUALPUEDE SOLVENTAR.
 
Los casos descritos en el inicio de este articulo, revelan un numero de errores que cometieron entrevistadores bien intencionados y que hicieron que los reportes de los niños sobre abuso sexual fueran poco confiables, Dichos errores ocurrieron repetidamente  en todos los casos. Existieron varios errores sobresalientes tanto en la técnica como en la teoría, entre los que se incluye: asumir una hipótesis simple (generalmente que el abuso si había ocurrido), la repetición de preguntas y entrevistas; el empleo de muñecos anatómicamente detallados; el empleo de preguntas sugerentes; el reforzamiento diferencial de oraciones que inculpaban (lo mas frecuente) o exculpaban al sospechoso; la suposición de que los niños, en su inocencia, no pueden mentir u obrar mal en un asunto tan delicado como lo es el abuso sexual; la creencia de que la descripción de detalles periféricos valida  el asunto central  de la ocurrencia de abuso; los entrevistadores que fallaron al someter a los niños a repetidas pruebas para determinar su nivel de sugestionabilidad; la creencia de que los niños no pueden “fabricar” situaciones adversas; sugerir actos estereotipados por parte del acusado (el se lo ha hecho a otros niños también, te lo ha hecho a ti también ¿ ) ; y el fracaso al apreciar o evaluar activamente  la habilidad del niño tanto para diferenciar entre fantasía y realidad como entre verdad o mentira.
Estas suposiciones y procedimientos fueron detallados y estudiados minuciosamente para establecer los actuales procesos de evaluación que ahora están relativamente bien establecidos. Lo que sigue no intenta ser una revisión exhaustiva de estos problemas sino más bien una exposición de de ejemplos e investigaciones, en su mayoría básicas, sobre este tema.
 
Asumir una hipótesis simple y única y la repetición de preguntas.
 
¿Qué será lo que  probablemente resulte cuando se entrevista a un niño pequeño bajo la suposición única de que el abuso ha ocurrido o no? La investigación entre dos grupos de niños de entre 5 y 6 años que fueron visitados en su salón por un varón, arroja alguna luz sobre esta pregunta. Un grupo lo observó y platicó con él mientras este limpiaba algunas muñecas. El segundo grupo lo observó e interactuó con él mientras este jugaba de manera ruda con las muñecas. Posteriormente los niños fueron cuestionados varias veces durante el día por entrevistadores que emplearon uno de tres diferentes estilos verbales sobre el hombre que había estado manipulando a las muñecas: de manera acusatoria, exculpatoria o neutral. Posteriormente los niños fueron cuestionados por otros entrevistadores. Se encontró que el 75% de los niños fue consistente con los tonos empleados por los entrevistadores iniciales más que con las propias acciones del visitante en el salón de clases. Los estilos verbales de los entrevistadores ejercieron un poderoso control de estímulos sobre los reportes de los pequeños.
En otro estudio, se les dio propositivamente información errónea la los entrevistadores sobre un juego que habían realizado niños de entre 3 y 6 años. A los entrevistadores, que no habían observado el juego que los niños habían realizado, se les pidió que lograran que los niños describieran lo más que se pudiera el juego que habían jugado. Los niños entre 3 y 4 años corroboraron uno o más de los eventos que los entrevistadores creyeron que habían ocurrido. Con los niños de entre 5 y 6 años, el porcentaje alcanzado en esta dirección fue del 18% (White, Leitchman & Ceci 1997).
Con claridad, cuando el entrevistador establece una preferencia en la dirección de las respuestas del niño, porcentajes sustanciales de estas la igualan. Para la mayoría de los niños, la aprobación de los adultos, es un reforzador secundario relativamente poderoso y ha adquirido también algún valor como reforzador intrínseco.             Sonreír,  mover la cabeza, decir palabras y frases aunque sin intención influencian poderosamente los reportes de los niños.
La influencia de cuestionamientos repetitivos es de gran evidencia en un estudio llevado a cabo con niños pequeños que fueron examinados por un pediatra. El Doctor nunca toco sus genitales. Posteriormente se les preguntó repetidamente (sin utilizar preguntas sugestivas pero con muñecos anatómicamente detallados) si el doctor les había tocado los genitales. Al final de todos los interrogatorios cerca del 50% de ellos señaló que sus genitales habían sido tocados durante el examen, encontraste con la primera entrevista que siguió al examen pediátrico, en donde ninguno dijo que esto había ocurrido (Ceci, Leichtman y Bluck, 1995)
En el análisis funcional es probable que el estilo del entrevistador o su tono (acusatorio/exculpante/neutral) haya servido como una sugestión antecedente para acordar con ese tono, al menos en muchos de los niños. Similarmente la repetición de preguntas sirve como una consecuencia relativamente poderosa. La repetición de preguntas implica que la respuesta preferida aun no ha sido dada. Bajo tales circunstancias no es sorprendente  que el tono de un entrevistador traiga a cuento la historia del niño que ha sido enseñado a complacer los deseos de las figuras de autoridad. El resultado es un acuerdo con el entrevistador, mas que un reporte de lo sucedido.
El control de la aprobación adulta como autoridad ha sido demostrada en innumerables estudios (para ejemplos revísese cualquier número de la revista de análisis de la conducta aplicado). Recientemente ha sido descrito anecdóticamente en una carta abierta escrita por un hombre del caso McMartin en los 80’. En esta carta publicada en Los Angeles Time, él describe la sensación de que nunca se le permitiría ir a casa a menos que dijera a los entrevistadores lo que estos querían escuchar y cómo él se quebró bajo los interrogatorios repetidos “siempre que yo les decía una respuesta que no les gustaba me volvían a preguntar y me instigaban para que diera la respuesta que ellos estaban buscando… recuerdo haberme doblado y llorar. Sentía que todos los que conocía pensaban que estaba  mintiendo.  Mis padres me decían lo estas haciendo bien no te preocupes, pero nadie me dijo lo orgullosos que estaban de mi  por no preocuparme” (Zirpoloinathan, 2005).
 
 
EL USO DE MUÑECOS DETALLADOS ANATÓMICAMENTE
 
            El empleo de muñecos detallados anatómicamente (Ad) en la asesoría de niños con abuso sexual permanece siendo controversial. Se supone que contribuyen a acusaciones falsas porque la atención del niño deriva hacia los genitales de los muñecos lo que a menudo los lleva a planteamientos falsos. En un estudio que incluyó a nueve niños abusados y nueve que no lo fueron, se les permitió jugar con estos muñecos, los niños no exhibieron diferencia de juego sexualizado, lo que sugiere que los muñecos  son de poco uso. Sin embargo el juego libre no es lo mismo que un proceso de entrevista forense (Kenyon-Jump, Burnettei Robertson, 1991).
En otro estudio pediátrico se examinó a  dos grupos de niños de 3 años.              A un grupo gentilmente se les tocó “las pompis” y los genitales y a los otros no. Posteriormente un entrevistador les preguntó, señalando las parte de los muñecos Ad, “el docto te tocó aquí o aquí”. Entre los niños que habían sido tocados, solo el 47 % respondió afirmativamente a las preguntas. Entre aquellos que no habían sido tocados,  el 50% indicó que sus genitales habían sido tocados. Aunque las respuestas de los niños podían verse azarosas debido a su corta edad, es obvio que los muñecos no resultaron de ayuda. La Asociación Psicológica Americana y su punto de vista sobre el uso de estos muñecos ha cambiado con los años. Al principio la organización mantenía que no existían métodos estandarizados para su uso y que no existían datos normativos sobre este, sin embargo, la APA sostuvo que estos muñecos “podrían ser la mejor solución práctica disponible para enfrentar un problema clínico” (APA, 1992). Posteriormente la APA modifica esta posición cuando un comité reevaluó el estado de la literatura  y recomendó reconsiderar la validez  de las técnicas de asesoría centrada en los muñecos (Koocher, Goodman, White y Freidrich, 1995). Actualmente muchos profesionales sugieren que no se utilicen estos muñecos en la asesoría del abuso sexual infantil porque es difícil separar la posibilidad de que la curiosidad normal sobre los genitales de los muñecos funcione como antecedente e invalide las oraciones del niño (Wyatt, 1999).
 
PREGUNTAS SUGGERENTES Y LA CREENCIA DE QUE LOS NIÑOS NO
PUEDEN ESTAR EQUIVOCADOS.
 
¿Depende la exactitud de un reporte infantil de si se han reportado eventos placenteros o no? ¿Podría un niño equivocarse o fabricar eventos sobre algo tan complicado como el abuso sexual? ¿Se relaciona cualquiera de lo anterior con la actitud de los entrevistadores que emplean preguntas sugestivas y repetitivas?
Estas preguntas fueron objeto de estudio con preescolares que fueron entrevistados a cerca de cuatro clases de eventos. Dos  de los eventos eran  ciertos y dos  nunca habían ocurrido, pero se les sugirieron a los niños. Uno de los eventos ciertos era positivo (ayudar a un visitante de la escuela), en tanto que el otro evento cierto era negativo (un castigo reciente de padre o maestro) los eventos  falsos fueron sugeridos por los entrevistadores, uno positivo (sugerir que se había ayudado a una señora a encontrar su dinero en el parque) y una negativa (sugerir que se había ayudado a un hombre a robarse comida del edificio del comedor).
Se entrevistó a los niños en cinco ocasiones. En la primera entrevista se les preguntó si estos eventos habían sucedido y los detalles de los mismos.
La segunda, tercera y cuarta entrevista fueron sugestivas:
Se utilizaron referencias como: “ella dijo que lo vio también, lo viste tu”. También se empleó visualización “trata de imaginar lo que paso”. Se repitieron frecuentemente  y se aprobó a los niños por asentir a las sugerencias. Durante el quinto interrogatorio un nuevo entrevistador no uso entrevistas sugestivas. Después del tercer interrogatorio mas del 50% de los niños aceptó todo los eventos, positivos, negativos, ciertos o falsos, tendencia que se mantuvo hasta el quinto interrogatorio incluido, lo que sugiere que las variables que controlaron a los pequeños no fueron los eventos, sino las técnicas de la entrevista.
Claramente la suposición de que los niños no pueden equivocarse o que no pueden fácilmente inducirse al reportar eventos negativos es falsa. El control de las respuestas de un niño pequeño a preguntas acerca de un supuesto abuso sexual en investigación pueden llevarlo más allá de la probabilidad de que el abuso hubiese ocurrido. Las sugerencias del entrevistador y la consecuente repetición de preguntas combinadas con la aprobación diferencial pueden combinarse para obtener reportes inciertos de los niños.
 
 
¿LOS ESTILOS LINGÜISTICOS DE LOS NIÑOS PROVEEN DE  PAUTAS PARA VALIDAR  EL ACUSE DE ABUSO SEXUAL?
 
Es común  que los examinadores sostengan  que son capaces de  establecer juicios a cerca de la validez del reporte de un niño  basándose en el estilo de ese reporte. Por ejemplo, se dice que algunas veces el reporte de los niños es más confiable cuando es espontáneo,  sus descripciones se mantienen constantes  y emplea un diálogo sobre lo ocurrido que incluye la elaboración de detalles  y su constancia a través de las entrevistas, para estudiar estas cuestiones,  se analizaron secuencias del estudio anterior  en las que los niños señalaban haber realizado y participado en los eventos.
 
Los resultados mostraron que las proposiciones espontáneas eran raras aún desde la primera entrevista, excepto para el evento positivo cierto (ayudar a un visitante). Para la segunda entrevista ya no existió diferencia en la frecuencia de expresiones espontáneas a cerca los eventos ciertos y falsos, en cuanto que se mantuvo hasta la quinta entrevista inclusive.
 
Examinar los episodios, el diálogo y su elaboración no mostró diferencias en la segunda entrevista, pero en la tercera la narrativa de los eventos falsos presentó mayor creatividad, más detalles elaborados  que en las descripciones de los eventos ciertos.  Tal vez este último hallazgo no debe sorprender, la creatividad ha sido tratada por el analista de la conducta Skinner (1974) al notar que “en el campo de la conducta humana surge la posibilidad de que las contingencias de reforzamiento pueden explicar un trabajo de arte o la solución de un problema en matemáticas o ciencias  sin invocar  a una clase diferente de mente creativa…”.  La investigación analítica de la conducta ha demostrado que la actividad creativa de los niños pueden estar bajo control operante (Glover y Gary, 1976; Goetz y Baer, 1972; 1973; Goetz y Salmontson, 1972) por lo tanto no es sorprendente  que la creatividad en la descripción de un episodio de abuso sexual también  pueda estar bajo control. Este fenómeno  puede estar especialmente manifiesto cuando las demandas son falsas, debido  a que la ocasión  para que surja la creatividad está presente desde el principio.
La consistencia, de manera típica,  se toma como un índice  de validez del reporte de los  niños. En el estudio del mono ladrón se encontró  que las historias verdaderas contenían mayor consistencia, definida ésta como la mención de un detalle en más de una de las cinco entrevistas. Sin embargo, cuando se examinó la inconsistencia (mención de “A” en una entrevista y no “A” en otras) se encontró que tantos los eventos ciertos como falsos produjeron las mismas tazas de inconsistencias, de tal forma que una sola entrevista no sugestiva produjo una diferenciación mas claro entre eventos ciertos y falsos.
Las entrevistas repetitivas solo causaron bases falsas  para las historias ciertas  sobre los marcadores lingüísticos de interés. Como excepción las entrevistas repetidas incrementan la probabilidad  de que las historias falsas contengan con mayor frecuencia oraciones descriptivas que historias verdaderas.
 
¿ESTAN MINTIENDO LOS NIÑOS CUANDO HACEN FALSAS ACUSACIONES DE ABUSO SEXUAL?
 
Algunos profesionales han asesorado el abuso sexual de niños basados en la suposición de que los niños, en su inocencia,  no podrían equivocarse en sus acusaciones de abuso sexual. No puede determinarse  la frecuencia con que los expertos han dicho obstinadamente que los niños “no pueden mentir” acerca del abuso sexual, pero de manera anecdótica se piensa que esto ha sido común y continúa ocurriendo ocasionalmente. Es un error concluir que los expertos jurados  deben escoger entre dos opciones improbables. Hecho que resulta dolorosamente restrictivo en el caso en que los niños parecen exhaustivamente describir abuso sexual pero ninguna otra evidencia del crimen existe ni ninguna que mitigue la situación del acusado. En tales casos  tanto los expertos como los jurados se muestran renuentes a concluir  que los niños estén mintiendo o que podrían mandar a un inocente a la cárcel.
Existe una  tercera opción, una más agradable a los jurados en tales casos: que el niño no abuso equivocadamente se convenza de que si lo fue. Puede que los niños no estén mintiendo en el sentido usual de la palabra, lo que puede explicar porqué los niños en los casos presentados al inicio de este articulo dan testimonio sin “signos” de mentira. En aquellos casos en los que los niños fueron entrevistados repetidamente, típicamente usando el antecedente sugestivo de la conducta verbal  en adición al reforzamiento diferencia de oraciones acusatorias, como resultado de este proceso de entrevista, los niños pueden llegar a creer que han sido abusados aunque no ha sido así. A la luz de tal poderosa posibilidad, perece importante que los expertos estén preparados para explicar esta “tercera opción” a los jurados.
 
REPRESENTACIONES NEGATIVAS DEL ACUSADO.
 
¿Qué sucede cuando un entrevistador describe al acusado en términos negativos? ¿Puede éste servir como una antecedente para que un niño diga  que fue abusado?        La respuesta más probable es sí. Lo que resulta particularmente cierto si otras técnicas inapropiadas (entrevistas repetitivas, preguntas sugestivas) se combinan con las descripciones negativas del acusado. Como con muchas de otras preguntas empíricas acerca de la asesoría del abuso sexual infantil es difícil acercarse éticamente a este problema, sin embargo, son posibles algunas aproximaciones. En un estudio con niños de 3 a 6 años se les dijo que podían ser visitados por un hombre llamado Sam Stone y que él era una persona torpe. Él Visitó a los niños pero no hizo nada torpe. A lo largo de las diez siguientes semanas se entrevistó a los niños cuatro veces y frecuentemente se les preguntó sugestivamente  si el visitante había roto cosas  o las había aventado sin cuidado en el aire. Entre los niños de 3 años el 72% dijo que sí había mostrado una o más conductas torpes y el 44% de estos dijo que lo habían “visto” hacerlo. Entre los niños de 6 años el 11% dijo que lo habían visto hacer eso.
De interés particular resulta que los niños  describieron los eventos de torpeza con gran sinceridad, en un seguimiento de este estudio  más de un millar de examinadores y profesionales en el área del testimonio infantil se les mostró los videos de las entrevistas realizadas a los niños. Cuando se les pidió que determinaran  si las oraciones de los niños describían claramente  y verdaderamente  lo que había pasado, mas del 50% de los expertos se equivocó (Ceci, 1995).
 
 
CONOCIMIENTO  DEL DESARROLLO DE LA CONDUCTA NORMAL.
 
La conducta sexual en niños pequeños es estadísticamente normal (Rathus, 1993), un hecho que frecuentemente se opone a algunas opiniones expertas.  En un estudio de mas de mil niños que nunca habían tenido algún tipo de abuso sexual se encontró que las conductas sexuales incluían auto estimulación, exhibicionismo, frotamiento sexual sobre alguien y otras conductas que fueron reportadas por sus madres como comunes, tan comunes como para ser empleadas como abusos sexual (Friedrich, 1998). Igualmente, el conocimiento sexual de un niño “mas allá de su edad” no puede ser tomado como evidencia de abuso sexual. Estamos inmersos en una cultura con imágenes sexuales en revistas, televisión, videojuegos y otros medios. Mas aun en muchas ocasiones la programación sexualmente sugestiva de la televisión no está confinada a los horarios en los que los niños deberían de estar en la cama, por lo tanto, debe descartarse este índice de abuso sexual.
 
EMPLEO DE SOLO UNO, O SOLO UNOS CUANTOS TERAPEUTAS.
 
En cada uno de los casos descritos al comienzo de este artículo, solo unos cuantos de estos profesionales examinaron a docenas de niños, lo que resultó problemático por obvias razones. Se forman dos opiniones importantes cuando un profesional concluye que un chico ha sido abusado sexualmente por un individuo específico, la primera es que el chico ha sido una victima y la segunda es que el acusado es un pedófilo. Habiendo rotulando al acusado como pedófilo es más probable que el profesional concluya  que otros niños que tuvieron contacto con el acusado  también hayan sido abusados. El hallazgo positivo inicial sirve para establecer las condiciones de más encuentros de este tipo cuando otros niños se examinan por el mismo profesional, por lo tanto es preferible que cualquier caso en el que varios niños hayan sido abusados un solo profesional examine a un niño  y se ocupe a otros profesionales para examinar a cada uno de los otros niños.
 
¿EXISTE UN PATRÓN RUTINARIO EN LAS REVELACIONES DE ABUSO SEXUAL?
 
El trabajo profesional sería mucho más fácil si existiera un patrón de rutina para que se hicieran las revelaciones, desafortunadamente ese patrón no parece existir.        Un esfuerzo primario  para definir este patrón se conoce como el (CSAAS) Síndrome de ajuste en el abuso sexual infantil (Suminn, 1983). Este modelo teorético mantenía que los niños pasaban por etapas de secreto, desamparo, entrampamiento y ajuste, revelación y  retractación. Muchos profesionales aceptaron el CSAAS y confiaban en el al examinar a un niño aunque este nunca fue valido y autor  había advertido para diagnosticar. Puede encontrarse una amplia revisión de los fundamente del CSAAS que demuestran que la revelación es el único componente  para el que existe evidencia empírica (London et al, 2005).
Igualmente, parece no existir un patrón consistente de signos diagnósticos entre los niños que han sido abusados sexualmente. Cerca de un tercio de ellos muestran problemas serios como resultado del abuso sexual, y aunque las conductas ansiosas son las más frecuentes también se presentan conductas depresivas, problemas de conducta  y otras dificultades. Aun más, cerca de un tercio de los niños abusados sexualmente muestran solo problemas menores, en tanto que otro tercio muestra problemas no cuantificables en su conducta abierta, pensamientos o sentimientos. Este último fenómeno puede deberse al hecho de que rápidamente recibieron apoyo  una vez que hicieron sus revelaciones  o habían recibido entrenamiento anterior acerca del abuso sexual. Así que las nociones de que existe un patrón en las revelaciones o en las conductas  para diagnosticar el abuso sexual deben abandonarse.
 
 
 
QUE PODEMOS CONCLUIR DE LA INVESTIGACION.
 
La investigación sugiere un número de conclusiones  y recomendaciones que caen en dos categorías:aquellas que involucran  o guían nuestras suposiciones y aquellas que nos proveen de direcciones específicas para la práctica:
 
Suposiciones:
 
  • Es importante no hacer suposiciones sobre patrones predecibles de revelaciones, excepto la de que no existe ninguno. Una excepción es que muchos niños exhiben una tendencia a demorar sus revelaciones en tanto que no hay ninguna tendencia a retractarse.
  • Similarmente, no existen “signos” estándar para el diagnostico del abuso sexual. Aunque las conductas ansiosas son las más comunes, por ningún medio se observaron  en la mayoría de los niños abusados sexualmente. Un tercio de los niños abusados no exhibieron ningún problema de conducta y otro tercio solo exhibió problemas menores de ajuste.
  • No existe ningún marcador lingüístico existente dentro de las historias de abuso sexual de los niños.
 
DIRECCIONES PARA LA PRÁCTICA
 
  • Una sola entrevista bien hecha es preferible a múltiples entrevistas.
  • Los muñecos detallados anatómicamente no deben emplearse.
  • El examinador debe considerar y explorar  hipótesis alternativas que puedan influir la revelación del niño, como sus problemas de conducta.
  • Las preguntas sugerentes deben evitarse. Típicamente estas preguntas pueden ser contestadas con si o no, sin embargo, deben notarse que  en algún momento el examinador debe  aclarar las definiciones  de y si el niño ha experimentado tocamientos buenos y malos. Si las respuestas del niño  son afirmativas a los tocamientos malos o indebidos  entonces el examinador debe preguntarle al  niño que describa lo que pasó mas que sugerirle la respuesta a través de una serie de preguntas específicas que puedan contestarse con si o no.
  • En general la repetición de preguntas y entrevistas aleja de una descripción valida de los eventos. La repetición implica  que la respuesta preferida no ha sido escuchada aun o provee al examinador de oportunidades para reforzar inadvertidamente oraciones equivocadas. Al mismo tiempo  es probable que el examinador desee asesorar la consistencia del reporte del niño, este puede lograse fingiendo olvido  y pidiéndole al niño que describa los eventos del mismo.
  • El examinador debe evitar  estereotipar negativamente a cualquier que el niño haya acusado o pueda acusar. 
  • El examinar debe poseer conocimientos adecuados del desarrollo infantil y de lo que son y no son estadísticamente actividades sexuales normales de los niños.
  • Si se piensa que  muchos niños han sido abusados un examinador debe asesorar solo a uno de ellos, los otros niños deben referirse a otros examinadores.
 
 
 
 
RECOMENDACIONES ADICIONALES.
 
·           El examinador debe asesorar activamente la comprensión del niño sobre las diferencias entre lo que es cierto y lo que no. Esto puede hacerse  pidiéndole al niño que describa  o defina estos conceptos y entonces examinar al niño  con algunas preguntas simples (“si digo que mi nombre es Juan, esto es verdad o mentira”). También es deseable pedirle al niño que le diga al examinador algo que es cierto y algo que es mentira (“dime la verdad acerca del clima que hay afuera”… “ahora dime una mentira a cerca del tiempo”). Este enfoque  asegura que el niño entienda de una manera más completa.
·           De igual manera, el examinador debe asesorar activamente  el entendimiento del niño sobre la diferencia entre realidad y fantasía. El examinador puede preguntar si ciertos personajes de la televisión son reales (humanos) o no reales (caricaturas). Sin embargo uno debe estar atento al hecho de que niños muy perceptivos puedan concluir que ninguno es real ya que aun los humanos en situaciones de comedia y problemas dramáticos están actuando. Hay que cuidar evitar malos entendidos.
·           Es normal en el desarrollo  de un niño que sea fácilmente dirigido, así que después de una confesión el examinador debería supervisar activamente  el grado en que el niño pudiera estar sugestionado. Esto podría hacerse preguntándole al niño si un evento específico ha sucedido (nunca reportado por el niño). Por ejemplo, con un niño que ha confesado que fue analmente penetrado, el examinar puede preguntar (con incredulidad) “no recuerdo si dijiste esto pero, dijiste que ¿tocó su pene con tu mano? ¿esto fue lo que pasó?”. La facilidad con que un niño pueda ser guiado para afirmar una sugerencia, es información útil, particularmente en el caso donde no existe corroboración para la asociación del niño y en la que el acusado asegura que el niño ha sido coaccionado a hacer una acusación falsa. No obstante debe recordarse  que la sugestionabilidad  no es diagnóstico de abuso sexual, más bien es información útil para encontrar  hechos  y si el examinador  ha asesorado activamente  esa dimensión del funcionamiento de los niños.
·           El examinador debería preguntarle al niño  si alguien le ha prometido o sugerido  que su reporte resultará en eventos re forzantes (ej. Dinero, atención, sacar a su papá de la cárcel).
·           Evitar el uso de muñecos detallados anatómicamente. Los genitales de los muñecos pueden muy bien funcionar  como sugestiones abiertas  y en cualquier evento será difícil convencer al juez o al jurado de que los genitales de los muñecos no son sugerentes.
·           Asesorar y utilizar los términos del niño para sus partes del cuerpo.
·           Una vez que un niño ha hecho una confesión,  el investigador debe preguntar  acerca del número de gente a los que el niño le ha contado, el número de entrevistas formales e informales que se han  hecho y la circunstancias bajo las cuales el niño ha hecho su confesión. Es importante compartir  lo que se sabe acerca de los problemas en la repetición de las entrevistas.
·           Finalmente un profesional debe tomar acciones o d examinador forense  o de terapeuta  no ambos con ningún niño. Los roles de evaluación forense y terapeuta son diferentes.  El evaluador forense  no debe avocarse al niño, lo cual es un rol que usualmente es difícil de evitar cuando se es un terapeuta. Por esta razón  la guía de evaluaciones psicológicas infantiles  de la APA establece “los psicólogos generalmente no conducen evaluaciones psicológicas en los niños por materia de protección en los casos en que ellos prestan el rol de terapeuta para el niño o su familia inmediata o han tenido otras relaciones que puedan comprometer su objetividad” (1999).
 
EL PAPEL DE LOS INSTRUMENTOS PSICOMETRICOS.
 
Este artículo se ha centrado en las entrevistas forenses  porque es un campo donde generalmente no existen  medios confiables para asesorar el abuso sexual infantil.
La observación directa del juego libre  con muñecos detallados anatómicamente  revelaron no establecer  diferencias confiables entre los niños abusados y los que no (Kenion et al. 1991). Las técnicas de terapia de juego nunca han sido investigadas y mucho menos validadas como útiles en la asesoría del abuso sexual infantil, y de acuerdo al entonces presidente de la Asociación de Terapia de Juego, (Sue Vratton, comunicación personal, enero 27 del 2002).
¿Existen instrumentos psicométricos que asesoren confiablemente el abuso sexual infantil? Evidentemente no, uno de tales instrumentos  que está de moda emplear  es el Inventario de Abuso Sexual Infantil (CSBI). Éste contiene una lista de 38 conductas sexuales que están acomodadas  en un rango retrospectivo  que cubre los 6 meses anteriores, para los padres del niño o algún otro cuidador de tiempo completo de este, empleando una escala de 4 puntos de 0 a 3 (Purcell, 1986). Conductas sexuales tales como “masturbarse con la mano” se establecen como sigue: nunca observada, observada menos de 1 por mes, observada de 1 a 3 veces por vez u observada una por semana o más.
Aunque el CSBI es frecuentemente empleado para diagnosticar,  su naturaleza retrospectiva representa un peligro. También todas las conductas que asesoran están son vistas en niños abusados y no abusados. Las investigaciones hechas al respecto  no existieron diferencias de grupos estadísticamente significantes y muchos de los niños que no nunca fueron abusados tienden a masturbarse en tanto que los que no, no lo hacen o la hacen mucho menos frecuentemente.
Aunque el CSBI se usa ampliamente en la asesoría del abuso infantil, su interpretación involucra suficientes dificultades que hacen obsoleto su uso en el presente excepto tal vez para propósitos de investigación.
 
CONTRIBUCIONES DEL ANALISI DE LA CONDUCTA.
 
Una revisión de la literatura conductual existente lleva a la desafortunada conclusión de que  se ha prestado poca atención a ala asesoría del abuso infantil.         Por ejemplo, una revisión del índice del JABA durante 10 años no mostró un índice que mostrara los siguientes términos: abuso sexual, abuso infantil, abuso sexual infantil, asesoría del abuso sexual infantil, etc.
Esto es preocupante dada la visibilidad del tema en los medios populares y en la literatura no conductual como la American Psychologist en donde se encontraron 307 menciones de “abuso sexual infantil”. Sin embargo, el pensamiento analítico conductual y sus métodos  parecen ser mejores en la asesoría del abuso sexual infantil:
En primer lugar, se enfoca  sobre el trabajo con individuos. Un juez o jurado desea saber acerca de un niño bajo circunstancias específicas. Las aproximaciones conductuales enfatizan al individuo en su contexto y por lo tanto parecen estar muy bien fundamentadas  para tratar la asesoría del abuso sexual infantil.
En segundo lugar, los analistas conductuales están entrenados para evitar especulaciones que van más allá de los datos. La tendencia para enrolarse en esta especulación, contribuyó a los desastrosos resultados de los casos presentados al inicio  de este artículo.
Tercero, los analistas conductuales generalmente evitan la tentación  de interpretar conductas como evidencia de fenómenos  que caen fuera del asunto que les ocupa. Los esfuerzos históricos de los examinadores para descubrir conflictos internos, fijaciones de la libido, recuerdos reprimidos y otros fenómenos de este tipo contribuyeron también a los desafortunados resultados de esos casos descritos.             Un artículo recientemente publicado en el JABA sobre esto y los efectos de la metodología empleada en la literatura no conductual  provee alguna luz  de porque los procedimientos analíticos conductuales pueden ser mejores. Un diseño experimental    A-B-C- B de un solo sujeto, llevado a cabo con un niño de 5 años, el cual fue revisado por un médico quien lo pesó, escuchó con el estetoscopio etc. Fue examinado por otros examinadores, que entrevistaron al niño 12 veces, cada una de las cuales se llevo cada tercer día. Entre las entrevistas, los padres hablaron con el niño haciendo sugerencias sobre el doctor que lo había examinado las cuales podían ser positivas o negativas.    Las sugerencias positivas incluían “me gustó como te reviso el doctor, fue muy divertido no lo crees así?” y las sugerencias negativas decían. “no no me gustó como te revisó, estas bien? Adicionalmente también hubo preguntas neutrales como “Te midió con la cinta?, te dio medicina? Se encontró que las entrevistas repetidas disminuyeron la exactitud de los reportes del niño, y las sugerencias negativas produjeron una mayor distorsión de los eventos que las sugerencias positivas (Doepke, 2003). Los autores concluyeron que “El estudio es un testimonio del nivel en que un diseño de un solo sujeto demuestra que el análisis experimental de la conducta explora la utilidad de la teoría conductual para la comprensión del testimonio de los testigos”.
La filosofía analítico-conductual y sus métodos han encontrado una aceptación sustancial en campos tales como la educación especial o el tratamiento del autismo.      Se ha encontrado también una creciente aunque también limitada aceptación en otros campos como el de seguridad, negocios, rehabilitación, salón de clases y clínicas terapéuticas. Hace 50 años, Skinner (1956) comento acerca del potencial del análisis de la conducta para tratar a la conducta psicótica. Su observación se amplía al tema de este trabajo y nos provee de una guía “Es raro encontrar trabajos que tomen a la conducta como su propia materia de estudio, en lugar de ello se avocan a mostrar evidencia de una vida mental la cual se toma como el principal objetivo de la investigación”.
 
Ha llegado el momento para aplicar los métodos y principios del análisis conductual a la asesoría del abuso sexual infantil.
 
 
 


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Última actualización 30 de enero  del 2010