REALISMO EN LA CIENCIA DE LA CONDUCTA 

LECTURAS PARA UN SEMINARIO

 

Por Jaime Ernesto Vargas Mendoza

 

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CONTENIDO

¿ A QUÉ PUEDE REFERIRSE UN ENFOQUE ANTIREALISTA FRENTE A LA PSICOLOGÍA ORDINARIA ?

Crispin Wright

University of St.Andrews and Columbia University, 2001

Extensa revisión crítica del libro de J. R. Maze “El significado de la Conducta” (1983).

John J. Furedy & Diane M. Riley.

University of Toronto.

El Transformismo Instrumental y las irrealidades del Realismo. 

J. R. Kantor

University of Chicago.

¿Es el Instrumentalismo el Método correcto para la Ciencia Psicológica?.

John J. Furedy

University of Toronto

Simbiosis Científica: el beneficio mutuo de adoptar reiteradamente la perspectiva realista e instrumentalista. 

John T. Cacioppo, Gary G. Berntson & Gün R. Semin.

American Psychologist (2005) May-Jun, 347-348.

El Realismo acerca de la Conducta.

José E. Burgos. 33

Behavior and Philosophy (2004) 32, 69-95


 

¿ A QUÉ PUEDE REFERIRSE UN ENFOQUE ANTIREALISTA FRENTE A LA PSICOLOGÍA ORDINARIA ?[1]

 

Crispin Wright

University of St.Andrews and Columbia University, 2001

 

 

 

1.       Descartes observó que no podía dudarse con lucidez de la existencia de uno, siendo que uno es un ser pensante. Este razonamiento, podría llevar a pensar que tampoco es posible poner en duda la real existencia de aquellos estados y atributos psicológicos, que son posesión distintiva de los seres pensantes.

2.       No obstante, varios líderes de la filosofía moderna (por ejemplo, Dennett, Stich, los Churchland y, sobre todo, Quine), se han unido, a pesar de otras diferencias, en mostrarse escépticos respecto la real existencia de (las explicaciones en términos de) los estados intencionales.

3.       En este documento, aunque revisaré brevemente algunas influencias contemporáneas en la dirección anti-realista, mi meta no es tanto ir en contra del realismo psicológico, sino desarrollar un anti-realismo psicológico.

4.       En otras áreas del conocimiento, el anti-realismo ha asumido cada una de diversas modalidades (teoría del error, expresivismo, instrumentalismo, ficcionalismo y verificacionismo). En la segunda parte de este documento, adoptaré una posición anti-realista (minimalista), que pienso que incorpora la idea de que hay cierta relación entre el verificacionismo y el anti-realismo).

5.       Podríamos empezar por definir “realismo” y “anti-realismo” para empezar la discusión. Digamos que un realista (respecto a una región del discurso) sostiene dos cosas: (i) que las expresiones de ese discurso tienen contenidos que encajan bien como representaciones del estado de las cosas, y (ii) que el mundo esta compuesto de un estado de cosas del tipo que tales expresiones representan convenientemente.

6.       Cada una de estas proclamas es negada distintivamente por algunos de los paradigmas bien conocidos del anti-realismo y que mencionamos apenas. El expresivismo y el instrumentalismo científico, respectivamente, niegan que el discurso tenga contenidos con representaciones genuinas (verazmente aptas).         El ficcionalismo y la teoría del error, aceptan que el discurso sea representacional en su contenido, pero niegan que los objetos, estados o propiedades características dentro del discurso, sean reales.

7.       Los anti-realistas respecto a la psicología ordinaria, típicamente han negado el segundo componente realista (que genuinamente existan cosas tales como de las que habla distintivamente la psicología intencional ordinaria).

8.       Un reto significativo para el realismo psicológico se deriva de la filosofía reciente, desde el anti-realismo del contenido... (de manera que) si el anti-realismo general del contenido está correcto (si el mundo carece de tales propiedades semánticas), estarían igualmente ausentes o dejarían de mencionarse los estados característicos a los que aluden las explicaciones psicológicas comunes.

9.       Diversos argumentos de la discusión sobre la irrealidad del contenido incluyen el argumento escéptico de Kripke, enunciado en nombre de Wittgenstein, así como el argumento de Quine sobre la indeterminación de la traducción. El argumento del modelo teórico de Putman, en contra del realismo, también ha recibido esa interpretación.

10.     Podría decirse que es parte de nuestro entendimiento intuitivo de las explicaciones de la psicología ordinaria el considerar a estas como un cierto tipo de explicación causal: más específicamente, que las creencias, los deseos y otros estados intencionales de un sujeto, sean vistas como causas eficientes de sus acciones. Pero, también es cierto que resultaría incómodo sostener este enfoque, si las acciones de alguien (como un trozo de su comportamiento) se ven como eventos y procesos de naturaleza física (¿qué más podrían ser?).           Es, entonces, de sentido común, que cualquier evento o proceso físico debería admitir una completa determinación mediante sus causas físicas.

11.   Aunque hay algunas estrategias para reconciliar estos puntos de vista. Una sería tratar de estabilizar la visión de que las explicaciones psicológicas ordinarias no son en realidad explicaciones causales. Otra proposición negaría la identidad de lo explicado en los dos tipos de casos: podría insistir en diferenciar entre acciones, estrictamente consideradas, que son del dominio de la psicología intencional, y los trozos de conducta cuya explicación no necesita ser ni siquiera psicológica. Una tercera opción, está en elaborar una forma estable de reduccionismo fisicalista (para ganar el derecho de negar que los antecedentes psicológicos intencionales de un trozo de conducta sean distintos de todas sus causas neurales y físicas). Aunque ninguna de estas propuestas se ha presentado con el conveniente detalle. Cada una queda abierta  ante objeciones plausibles. Por lo que resulta difícil, en el estado presente de las cosas, soslayar una respuesta escéptica al problema que disputa la validez de las explicaciones que ofrece la psicología intencional, por lo que, aunque sea la esencia de los estados intencionales la explicación de las acciones, la realidad de los estados que tales explicaciones enarbolan, queda en duda.

12.   Un tercer importante argumento anti-realista es un reto a la primera de las suposiciones realistas: se cuestiona lo representacional que puede ser el discurso ordinario de la psicología... El precio que hay que pagar por tomar la idea de lo representacional, en la forma seria en que lo toman los realistas, se deja notar cuando las representaciones que hace el sujeto entran en conflicto... Un realista respecto a la psicología intencional estaría obligado a sostener que los desacuerdos respecto a los estados intencionales del sujeto... de alguna manera involucran defectos en el procesamiento de la información... lo que haría pensar que no hay garantías en el discurso psicológico intencional.

13.   Otro argumento anti-realista se apoya en la idea de una representacionalidad equívoca: que la psicología ordinaria hace referencia a estados y procesos cuya naturaleza no puede reconciliarse con la (supuesta) naturaleza física del mundo.

14.   Ahora, consideremos las opciones de una metafísica anti-realista. Aceptar los argumentos que acabamos de exponer, significa aceptar también que las ascripciones de la psicología ordinaria no se refieren a nada real y que las explicaciones de la psicología ordinaria no merecen ninguna seriedad. Esto nos llevaría a una disyuntiva, por un lado, ver al discurso de la psicología ordinaria como una teoría del flogisto o cualquier otra teoría desacreditada empíricamente y sin ninguna esperanza. Como lo ve el eliminativista, que considera que la psicología ordinaria es masivamente falsa. Por el otro lado, una respuesta conservativa, semejante al expresivismo en la ética y al ficcionalismo de los filósofos de la ciencia y las matemáticas, que consiste en tratar de hacer la consideración de que el discurso ordinario de la psicología intencional es aceptable, aún cuando se conceda que no representa nada real (o fáctico), al tiempo que se le encuentra alguna validez heurística o algún uso instrumental de valor (supuestamente apto para una situación donde las explicaciones reales de la conducta de ciertos ‘agentes’, resultaran tan complejas como para ser útiles con propósitos prácticos).

15.   El eliminativismo y el ficcionalismo concuerdan respecto a la falsedad literal de la gran mayoría de enunciados de la psicología ordinaria y, un enfoque expresivista no aceptaría que semejantes ‘enunciados’ fueran lo suficientemente verazmente-aptos como para ser unos enunciados genuinos... Aunque, una forma mejor de anti-realismo psicológico no tendría que disputar la aptitud veraz de los enunciados psicológicos o la veracidad misma de muchos de ellos. Una propuesta no-cognitiva sería un enfoque conservador, uno que fuera distinto del ficcionalismo y del expresivismo, permitiendo considerar dichos enunciados, que estarían garantizados por la psicología intencional ordinaria, como genuinos y literalmente verdaderos.

16.   De acuerdo con la concepción de verdad y aptitúd-verdadera defendida por escritores como Paul Horwich y yo mismo, cualquier sentencia es candidata a ser verdadera, si posee un contenido asertórico y poseer un contenido asertórico, esencialmente es cuestión de reunir ciertas restricciones sintácticas y disciplinarias (en esencia, el contenido asertórico es el que es capaz de una relación significativa con constructor como la negación, la condicional y en los contextos de actitud proposicional y cuya aceptación depende de reconocidos estándares de garantía. Cuando se satisfacen estos estándares, entonces resulta suficiente, manteniendo todo lo demás igual, justificar la afirmación de que el contenido en cuestión es verdadero. Si este tipo de enfoque se acepta, casi todas las áreas que han provocado un debate realista/anti-realista (la ética, la estética, la psicología intencional, las matemáticas, la ciencia teórica, etc.), cambiarían a transitar en contenidos verazmente evaluables, donde sobretodo, cuando los estándares disciplinarios propios del discurso se satisfagan, estaríamos dispuestos a considerar como verdaderos.

17.   De acuerdo con el tipo de enfoque al que yo me inclino, el aspecto más fructífero para ser tomado como el tópico esencial entre realismo y anti-realismo respecto al discurso, no es que tenga que ver con su aptitud verdadera o con qué enunciados se justifican a la luz de los estándares disciplinarios para ser defendidos como verdaderos, sino que clase de verdad es la que representan estos enunciados. La sugerencia, en otras palabras, es que la justificación de los enfoques realista o anti-realista, respecto a una área en particular, deben contemplarse atendiendo a las características locales de la verdad. Existen diversas de estas características relevantes: evidencia-trascendencia, dependencia de respuesta,  amplitud de potencial explicativo (“rol cosmológico”), por ejemplo (varias formas en que los aspectos relevantes al realismo  sobre lo que implican los enunciados, pueda ser verdadero dependiendo de la región del discurso al que pertenezcan).

18.   Permítaseme apropiarme del término minimalismo respecto a un discurso asertórico, pensando que nos permite, cuando se considera correctamente, ninguna aspiración realista; que las aspiraciones que lo conforman son verazmente aptas en forma mínima y que no tienen otras características que refuercen la idea de que se trata de completas representaciones o distorsiones de los aspectos de un mundo objetivo. Este enfoque nos permitiría considerar al discurso psicológico como genuinamente asertórico y pensar que las afirmaciones y negaciones, son predicados veraces. Aunque hay que insistir que nada es verdad en el discurso psicológico como para interpretar sus predicados como correspondientes a la materia objetiva externa, de la manera que lo interpreta un realista, sino solo como una proyección interna de la disciplina.

19.   Ahora bien, termino con una nota cautelosa. Si me entienden bien, las consideraciones que he hecho no apoyan al realismo como la verdad metafísica de la psicología ordinaria... y la creencia que da soporte a la postura minimalista puede entenderse racionalmente solo como un compromiso, para mantener robusto al discurso psicológico.


 

Extensa revisión crítica del libro de J. R. Maze “El significado de la Conducta ” (1983).

 

John J. Furedy & Diane M. Riley

University of Toronto

 

 

1.       “... aunque los parámetros conceptuales básicos de estas áreas en disputa (de la psicología) aún necesitan clarificarse, y sobrepasar varios problemas de naturaleza lógica, no meramente empíricos. Desafortunadamente, los psicólogos profesionales, debido a su natural orientación práctica, están en buena medida desinformados... con respecto a estos enfoques y con arrojo se lanzan en el abismo de venerables errores filosóficos...” (p.2)

2.       Los “psicólogos profesionales” (investigadores), a quienes el mensaje de este libro va dirigido, es posible que simpaticen poco de los recursos filosóficos que emplea. Ellos son los herederos de la emancipación de la psicología de sus cadenas filosóficas, un aspecto de esto es la suposición de que las cuestiones empíricas en psicología, pueden resolverse solo a través del análisis lógico, sin observaciones controladas. La reacción ante esto ha popularizado un enfoque igualmente extremo, prevaleciente especialmente entre los psicólogos investigadores de Norte América, que afirma que las consideraciones lógicas y filosóficas son totalmente irrelevantes para la ciencia “empírica” y que las suposiciones filosóficas son como las suposiciones religiosas: personales, no abiertas al examen crítico y que son cuestiones en materia de preferencias individuales. De manera que encontramos en varias revistas líderes de la psicología experimental, experimentos diseñados y ejecutados con un considerable rigor metodológico, aunque interpretados con conceptos que exhiben debilidad filosófica.

3.       La irrelevancia percibida de la filosofía en la psicología se refuerza por el hecho de que mucho del trabajo en la psicología filosófica tenido aparentemente poca relación lógica con temas que tienen que ver con los psicólogos investigadores.   Una notable excepción  a esto son los escritos      (la mayoría en los años treinta) y las comunicaciones orales del filósofo realista John Anderson, quien mantuvo la Challis Chair de Filosofía en la Universidad de Sydney de 1927 a 1958. La reputación internacional de Anderson entre los filósofos profesionales fue modesta, debido a que él publicó casi solo en las revistas Australianas y no produjo una formulación sistemática de sus enfoques en la forma de un libro. Sin embargo, se encuentra disponible en una colección de sus documentos (Anderson, 1962), junto con un resumen filosófico de sus posturas realizado por Passmore (1962). Mencionamos a Anderson aquí debido a que su posición tiene implicaciones importantes tanto para el contenido como para los métodos de la ciencia psicológica y es el fondo que permite una mejor comprensión de la contribución filosófica de John Maze a la psicología.

4.       Quizá la más importante característica del Andersonismo sea su amplia postura anti-dualista. Esto tanto ontológica (al negar la posibilidad de que existan partes separadas de la existencia, como la mente y el cuerpo) y epistemológica (al negar la posibilidad de que hayan diferentes tipos de conocimientos o de métodos de investigación, unos para las ciencias físicas y otros para las psicológicas). Otra contienda relacionada es la de la negación de la doctrina de las relaciones intrínsecas, que es el enfoque que sostiene que puede haber una relación, aRb, que al estar en la relación aRb es intrínseco a, o una propiedad de, R misma. La importancia  de este tema filosófico para la psicología se deja notar cuando la relación a la que se refiere es la del conocimiento. Esta fue una amplia discusión efectuada por Anderson. Nuevamente, la importancia es tanto para el contenido de la psicología (como la actual y así denominada psicología “cognitiva”), como a su forma (si lo que se conoce en psicología –sus datos- se pueden separar de los conocedores o si, como mantienen la mayoría de los investigadores, todos los datos están “atados a la teoría” o condicionados a los psicólogos mismos).

5.       De manera más general, sobre el aspecto del “estatus cognitivo” de las teorías (Nagel, 1960), el realismo Andersoniano se ubica en un realismo extremo, junto con filósofos como Popper (1959; 1983) y en oposición al instrumentalismo ejemplificado por Kuhn (1962).

6.       Aunque el impacto internacional de Anderson es casi ninguno, su influencia en los psicólogos educados en la Universidad de Sydney fue considerable. De estos psicólogos, el que más sistemáticamente y efectivamente argumentó a favor del enfoque Andersoniano a los temas psicológicos fue John R. Maze. En los primeros años de la década de los 50’s, el Psychological Record (entonces y ahora la principal revista de la psicología teórica) publicó dos documentos fundamentales. Uno de ellos (Maze, 1953) atacaba el enfoque teleológico e indeterminista que se usaba en el concepto de la homeostasis, mediante el pensamiento anti-dualista, cuyos argumentos provenían de Anderson. El otro documento (Maze, 1954) se refería al debate famoso entre variables interventoras y constructor hipotéticos que recientemente había traído a colación MacCorquodale y Meehl (1948). Utilizando el argumento en contra de las relaciones intrínsecas o constructivas, Maze argumentaba que una variable interventora no podía intervenir o hacer algo más, debido a que, por definición, carece de propiedades. En particular, estar en una relación interventora no constituye una propiedad, por lo que, si queremos inferir las propiedades de los inobservables, estos deben especificarse como constructor hipotéticos. Así pues, el cambiar de constructor hipotéticos a variables interventoras, que MacCorquodale y Meehl consideraban como un signo de progreso explicativo, era, de hecho, un regreso hacia explicaciones vacías.

7.       La importancia principal de este libro, está en que representa la primera exposición sistemática del realismo Andersoniano, en su relación con la psicología.

8.       La emancipación de la investigación psicológica de la filosofía ha traído suposiciones de fondo, con un examen insuficiente. La función más importante del libro de Maze consiste en proporcionarnos una revisión de muchos de estas suposiciones fundamentales.      Esta revisión lo lleva a concluir, con cierta razón, que las suposiciones resultan inconsistentes ya sea con otras suposiciones o con la evidencia. Por solo esta razón, el libro es una lectura necesaria para todo psicólogo que reconozca la necesidad de reflexionar al respecto y que no considere que la producción de reportes de investigación empírica sea suficiente para el progreso científico.

9.       Nuestra evaluación general del enfoque de Maze es que resulta correcto en cuanto a su enfoque general realista Andersoniano, pero que sufre de faltas que parecen surgir de no tomar en cuenta ciertos hechos psicológicos. Un aspecto central de su posición es que los eventos mentales son relacionales. Esto posibilita una solución coherente al problema mente-cuerpo y evita tanto el dualismo como las trampas reduccionistas. También resulta evidente un enfoque unificador de todas las ciencias, que se ilustra con una línea determinista consistente, así como la clara exposición, al tiempo que su evitación, de las trampas teleológicas para la explicación de la conducta.     Los dos puntos específicos, que a nuestro juicio son los más débiles, son concepción de los eventos mentales como puramente cognitivos (proposicionales) y su casi exclusiva confianza en el enfoque Freudiano para explicar la actividad mental.

10.   El extremo cognoscitivismo de su visión de los eventos mentales, afirmando que toda mentalización es proposicional, resulta consistente con la evidencia de mentalizaciones no-proposicionales. Un grupo importante de ejemplos de procesos mentales no-proposicionales es el de los procesos de aprendizaje de hábitos S-R, que son eventos psicológicos, aún cuando la variable dependiente (por ejemplo, la respuesta galvánica de la piel) que se mida en los experimentos sea frecuentemente fisiológica. La exclusión implícita de Maze de estos procesos S-R de la psicología es paralelo al intento de los conductistas radicales, como Watson, de ubicar a los procesos cognitivos fuera de la psicología, y es justamente tan “imperialista” como inconsistente con los hechos.

11.   El hecho de que cualquier explicación de la actividad mental deba tomar a los factores motivacionales en cuenta, no significa que la explicación obtenida necesite exclusivamente resultar Freudiana. La confianza casi total de Maze en la teoría Freudiana es particularmente desafortunada, debido a que en su libro hallamos indicadores de que él es más que competente para formular su propia teoría de la vida psicológica humana. Su confianza y casi incuestionable aceptación de la teoría Freudiana socava la coherencia de mucho de su argumentación sobre la naturaleza de la mente humana.             Esta limitación resulta particularmente aparente cuando dice que todo lo que hace el organismo son actos consumatorios (p.163). Esta afirmación es demasiado extrema para ser plausible. Maze dedica la última parte de su libro defendiéndola, pero con poco éxito. Quizá la menos convincente parte de esta línea de pensamiento, emerge cuando Maze defiende el enfoque Freudiano de que la cultura se basa en actos consumatorios básicos (hambre, sed, copulación, evitación del dolor y regulación de la temperatura), de tal manera que en actividades como el arte, la filosofía, el trabajo, etc., “lo que en realidad hacemos es ejecutar uno o más actos consumatorios” (p.165).


 

El Transformismo Instrumental y las irrealidades del Realismo.

 

J. R. Kantor

University of Chicago

 

 

1.       La sobresaliente crítica de la actitud instrumental, efectuada tanto por los idealistas como por los nuevos realistas, puede resumirse en dos proposiciones coordinadas. La primera afirma que el instrumentalismo carece de lógica, ya que se interesa únicamente en la satisfacción de necesidades practicas. El segundo aspecto del que se le acusa, es que el instrumentalismo no deja lugar para la solidez, que su mundo es completamente elusivo y arbitrario. Así que, como el asunto se pinta como definitivo, este documento se propone revisar algunas de las características sobresalientes de la lógica instrumentalista, a manera de poder aclarar algunos puntos que han provocado acuerdos, así como desacuerdos, entre los instrumentalistas y sus críticos. La ruta de esta tarea queda indicada por el hecho de que para los instrumentalistas como para los realistas, la lógica es la esencia de la filosofía.

2.       El instrumentalismo considera que su logro mayor es el de tener la capacidad de traer orden y sistematización a un mundo de ocurrencias cambiantes. Es la necesidad de relacionar las cosas lo que hace necesaria a la lógica y en el hecho de que la lógica instrumental es capaz de hacer esto, radica su significado fundamental. La lógica instrumental no es una actividad auto-suficiente que se justifique a sí misma; por el contrario, es una actividad propositiva que se esfuerza en conseguir cierta reconstrucción, de hecho, frente a la emergencia de algún problema actual. Su función es conducirnos de un evento al otro, haciendo a nuestro mundo significativo, para que nuestras acciones con respecto a él resulten posibles y valiosas. La esencia de la lógica está en proporcionar significado a los objetos y los sucesos, mediante la evaluación de los mismos y esto quiere decir, conectarlos con nuestra experiencia previa y actual. Esta clase de lógica le da alas al pensamiento; de ninguna manera es una lógica de relaciones absolutas. Y tomando prestada una excelente descripción de Russell, la lógica instrumental “trae consigo –como siempre lo hace un nuevo y poderoso método de investigación- una sensación de poder y una esperanza de progreso, más confiable y mejor cimentada que cualquier otra que se base en generalizaciones falaces, que apelen a la naturaleza de la totalidad del universo”.

3.       El proceso de otorgarle significado a los objetos y a sus relaciones es el trabajo de la función de categorización durante el análisis científico y la generalización sintética. Este último proceso se refiere a la forma en que empezamos con un acontecimiento específico, digamos la explosión de una sustancia química que en el momento confunde nuestro mundo de realidad, y que termina con una solución que define nuestro problema y que consecuentemente engrandece nuestra realidad (aporta a ella). Es aquí donde el instrumentalista, sin ningún recato, afirma que él constantemente crea o recrea el mundo. Y esto es porque debido a él el mundo es un término denotativo para las personas, los metales, la electricidad, la energía y todas las otras cosas, fuerzas y procesos con los que él actualmente trata. No es absurdo esperar que la gente crea que el hombre pueda transformar su mundo con objeto de impulsar su actividad, ya que cualquiera puede ver que así sucede. Negar esta posibilidad es negar la función y el progreso de la ciencia y el conocimiento. Ponemos nuestro dedo sobre el nervio de la crítica absolutista del instrumentalismo, cuando indicamos que el asunto principal radica en hablar del mundo del instrumentalista. La actitud pragmática consiste en descalificar todo comercio con el conocimiento de las palabras eternas del idealismo y del realismo; en tanto que el instrumentalista obsecadamente quiere arrancarles cualquier poder que estas pudieran tener.

4.       Aunque surge la cuestión de qué tanto la insistencia del instrumentalista, de que él está constantemente transformando su mundo, significa que lleva a cabo una construcción arbitraria de éste. Semejante cuestión es imposible si recordamos que los valores o las determinaciones, que el científico otorga a los objetos con los que trata, son herramientas forjadas durante el contacto actual con cosas y que tienen el propósito de incrementar las posibilidades de tales contactos. Las categorías del instrumentalismo agrandan y alientan la experiencia, mediante el descubrimiento de diversas implicaciones de los hechos. No es suficiente decir que, a pesar de todo, nada se crea y que debemos ver a los nuevos objetos de la ciencia como algo que ha existido siempre.         El instrumentalista insiste que el mundo fue remodelado considerablemente cuando Faraday descubrió que “las cargas y fuerzas de la electricidad estática, dependían de las características de la sustancia material en la que estaban inmersos los cuerpos electrificados”, y que aún se remodeló otra vez cuando Hertz mostró experimentalmente que la energía electro-magnética atravezaba el espacio vacío y que ésta energía radiante era indudablemente del mismo tipo que la luz y el calor. En este punto, debemos asegurarnos de nuestros fundamentos e insistir que es precisamente debido a que el instrumentalista está pensando en términos de las acciones humanas y la posibilidad de aumentar el rango de estas acciones y las capacidades para efectuarlas, es que esta recategorización del mundo en la coyuntura de problemas específicos, significa una transformación mediante el descubrimiento creativo del mundo.

5.       Además de las críticas a las que nos hemos referido, relacionadas con la idea de que el trabajo de la ciencia no es el de transformar al mundo “real”, existe otro tipo de críticas que hacen reclamos que dicen ser más científicos y que afirman que aunque estas transformaciones son posibles y ocurren, sucede así debido a que esto es consecuencia de un conjunto de leyes absolutas. Estos pensadores  parten de premisas científicas, esto es, los nuevos realistas intentan discutir sobre la lógica y su funcionamiento, en el dominio de los hechos científicos, aunque más pronto que tarde, se alejan de esta posición.        El insistir que nuestro conocimiento es como es, debido a que existen leyes y relaciones absolutas, que han existido eternamente en el mundo, es una actitud completamente anti-científica, ya que el trabajo de la ciencia es precisamente determinar la existencia de leyes, relaciones y cosas. El realista sugiere que la realidad significa que si nos apegamos al ideal de la existencia de semejantes leyes absolutas, no podremos maldecir a la naturaleza por los errores que encontremos, sino solo a nosotros mismos. En esta expresión es donde radica el pensamiento falaz de que el trabajo de evaluar objetos y relaciones es una ocupación trivial y que es solo una promesa vacía la que nos mantiene laborando. Este enfoque descuida completamente el hecho de que nuestra tarea de evaluación es un proceso que implica un camino de dificultades para alcanzar los hechos, mismos que constantemente nos presentan problemas nuevos y más complejos. Al realista se le olvida que es el instrumentalista quien desarrolla una lógica para los objetos y sobretodo, una lógica para los objetos genuinos. Por esta razón el instrumentalista no tiene problemas para explicar su éxito; lo obtiene porque no se dispone ante sí problemas falsos, sino que trabaja celosamente con situaciones naturales que él y cualquiera interesado en la naturaleza, reconoce como una ocupación que no deja tiempo para plantearse misterios sobrenaturales a resolver. Y al mismo tiempo, la lógica de las relaciones absolutas siempre los estará persiguiendo, sin alcanzarlos nunca, ya que provienen de la suposición de que las cosas reales son metafísicas.

6.       El nuevo realista condena a todos los que no creen que exista una realidad en la experiencia, que en la ciencia haya leyes eternas e inmutables. “Las leyes del espacio, el número, la materia y la energía  no han cambiado desde los tiempos de Euclides, Pitágoras y Arquímedes; las leyes de las máquinas de gasolina son ahora las mismas que eran en los días de la vieja Atenas. Nosotros las conocemos, aún cuando ellos no”. Y Montague debió haber añadido que esas leyes eran exactamente las mismas años y años o siglos atrás, antes de Atenas. Queriendo entender algo de estas afirmaciones, debemos empezar por preguntarnos si los nuevos realistas quieren decir que ellos creen a tontas y a ciegas que deben existir leyes inmutables del espacio, del número, etc., a lo largo de todo el espectro de la ciencia. Esta cuestión se sugiere por el hecho de que Montague menciona a Euclides en relación a las leyes del espacio y, por supuesto, Montague difícilmente se preocuparía en decir que a ley de Euclides es una ley inmutable del espacio.     Él también probablemente estaria poco dispuesto a decir que la ley de Lobatchewsky es una ley absoluta del espacio, y si es así,  el resultado es que Montague apuesta a leyes absolutas que meramente “son”, pero que nadie conoce y que no tienen nada que ver con la ciencia.

7.       El realista parece creer que cualquier cosa que suceda, sucede debido a la existencia de las leyes inmutables y no que, como suceden las cosas de esta y esta manera, mediante la inducción podemos enmarcar varias leyes.

8.       El instrumentalismo simpatiza completamente con el nuevo realista al asegurar la existencia de leyes definitivas en la ciencia. El primero está completamente al tanto de la brutal contundencia de los hechos y la falta de arbitrariedad en las cosas, pero esto no lo conduce a creer en leyes desconocidas ininteligibles que siempre impliquen una metafísica carente de significado y que no nos proporciona nada. El instrumentalista, trabajando siempre con problemas concretos, anda en búsqueda de leyes científicas en forma de evaluaciones amplias y generales, derivadas de una larga experiencia con las cosas actuales.      Ya que todo el proceso de conocer consiste en comprender y controlar los fenómenos, resulta obvio que el hombre no puede crear los hechos crudos que le son dados. Todos los datos crudos sobre la enfermedad, la organización y descomposición de la materia, los cambios en la estructura geológica y en todo lo largo de miriadas de acontecimientos, con lo que los científicos trabajan, no lo hace él. No dependen de él para tener su cruda existencia o sus crudas leyes.   Aún cuando no tomemos en cuenta el trabajo de Wolf, Mirbel, Von Baer y otros, debemos afirmar que los datos crudos de la biología celular les fueron dados y no fueron confeccionados por Schwann y Schleiden, aunque ¿sería posible no darse cuenta de la diferencia entre la realidad biológica, antes y después de su trabajo? Igualmente, Newton no confeccionó los datos crudos de la gravitación, ni Darwin aquellos de la transformación de las especies, por lo que, si estos personajes son tomados como ejemplos de lo que son los científicos, su aportación a la transformación del mundo es inequívoca. Esto nos trae inmediatamente a enfrentar cara a cara el problema de la relación de la ciencia con los datos crudos. En forma general, este es el problema de las relaciones entre las cosas y lo que ya conocemos de las cosas. Toda ciencia y filosofía trata con cosas y relaciones observables. Quizá uno de los primeros hechos sobre las cosas es que las podemos observar de manera diferente. Nuestro contacto con las cosas depende de nuestras observaciones previas y estas difieren de persona a persona. Con objeto de generalizarlas para nuestros propósitos científicos, tenemos que adoptar estándares de referencia. Estos posteriormente se vuelven leyes de las cosas conocidas y son independientes de los individuos cuyas observaciones llevaron al planteamiento de estas leyes.

9.       ... todas las leyes, siendo, después de todo, leyes de las cosas observadas, están sujetas a modificaciones y revisiones. Estas modificaciones son consecuencias naturales de habernos encontrado con fenómenos nuevos en el curso ordinario de la vida humana.            Los conflictos de la ciencia son producto de haber descubierto alguna excepción a la regla (ley), que fue formulada sobre la base de ciertos hechos observados. En tales casos, las leyes son expandidas para poder incluir al fenómeno nuevo. Es debido a que el realista falla en apreciar la verdadera naturaleza de una ley científica, que llega a asumir que existen conflictos entre las leyes inmutables y los hechos percibidos o entre la razón y los sentidos.

10.   El instrumentalista está muy lejos de poder negar la independencia de la realidad, pero cuando esta independencia significa cualquier cosa que él considere como una concepción limitante, en el mismo sentido que la ley de la conservación de la materia o energía es una concepción limitante. Es una formulación de eventos relacionados, producto de la libertad y de una variedad de acciones y una diversidad de conocimientos. No hay nada arbitrario o artificial respecto a estas leyes, ya que el científico está tratando con cosas actuales, acertadamente llamadas por Poincarè como hechos crudos; estos hechos crudos estimulan al científico a evaluarlos como hechos científicos y a formularlos dentro de las leyes científicas. Por supuesto que Poincarè se equivoca seriamente al pensar que todo lo que los científicos hacen es crear el lenguaje en el que se enuncian los hechos. Las evaluaciones de los científicos consisten en trabajar sobre específicos hechos crudos y probarlos como hechos científicos, lo que hace por engrandecer el dominio de la ciencia, dentro de la cual los hechos crudos no se pierden, sino se integran, y esta es la razón por la cual las manipulaciones de los científicos genuinamente transforman la realidad. El mundo completo de la ciencia, si es genuino y crítico, constituye el mundo completo de las cosas y sus relaciones. Los hechos de la ciencia deben verse como hechos crudos de una experiencia ingenua estandarizada, criticada e interpretada.

11.   El rango de categorías para el instrumentalista consecuentemente cubre todas las fases del fenómeno, ya sean los datos crudos de nuestra vida cotidiana o las más abstractas determinaciones de la ciencia y la filosofía. El punto es que, cada categoría representa, en su análisis final, alguna clase de contacto de un ser humano con objetos o eventos. En los estados más bajos de este procedimiento interpretativo, las categorías únicamente denotan los contactos particulares, mientras que en la ciencia y en la filosofía, las categorías representan el significado más íntimo de tales contactos. En estos últimos casos, no es importante saber que estos contactos han ocurrido, sino comprenderlos e incrementar sus posibilidades.

12.   El instrumentalista considera a las categorías como el tiempo, el espacio, el movimiento, la causalidad y la fuerza, como valores abstraídos a partir de fenómenos empíricos actuales, con el propósito de controlarlos. La causalidad es una categoría que nos ayuda en la tarea de organizar hechos sucesivos, en un mundo de experiencias rápidamente cambiantes.  Nos posibilita el relacionar de maneras específicas las experiencias antiguas y las nuevas, proporcionándonos una servicial continuidad, ante un mundo cambiante. La categoría de sustancia, por ejemplo, es una evaluación científica diseñada para rescatar ciertas características o condiciones específicas de las cosas.  El carácter instrumental de las categorías radica en el hecho de que, aunque no se trata de cosas concretas, nos permiten manejar esas cosas concretas. Dependiendo del valor funcional de esas categorías para los propósitos específicos de la ciencia, la sustancia, por ejemplo, podría ser caracterizada como materia, energía o electricidad, y como ha señalado Brown es de lo más útil, en la ciencia actual, no separar o distinguir entre las categorías de materia y energía.

13.   ... los conceptos abstractos de la ciencia se proponen como un intento de controlar las caídas y fracturas, los movimientos y la quietud de las cosas actuales, ahora, en el tiempo pasado y en las horas que se aproximan.

14.   El instrumentalista es la última persona en la tierra que podría calificarse de nihilista o de nominalista, ya que el primero, parte y culmina con la única clase de realidad que está ahí. Así es que, el instrumentalista tiene en común con el ficcicionista y el contingentista la idea de que la ciencia y sus categorías son instrumentos al servicio del hombre. Pero, al contrario que el ficcicionista, el instrumentalista deriva sus categorías de los eventos actuales y los evalúa con esos eventos; consecuentemente sus categorías son realidades y esta característica se aplica a todas las evaluaciones, ya sea de las ciencias física biológica o social.       El instrumentalista difiere del contingentista en que las categorías para el primero son justamente realidades para la acción. El instrumentalista no reconoce otra realidad que la del mundo de los fenómenos ingenuos, posiblemente descritos efímeramente como las intuiciones, conocidos mediante categorías filosóficas o como la realidad extremadamente mediata de los neo-kantianos, que nunca se llega a conocer completamente. Y así, mientras el instrumentalista es un realista, difiere amplia ente de de los realistas nuevos y representativos, porque ya hemos observado que su realidad viene a ser una serie de entidades desconocidas muy lejanas de las cosas actuales.

15.   Las categorías de nuestras experiencias perceptuales no resultan ser elementos de nuestro conocimiento, en ningún sentido. Nuestras categorías primarias son reacciones o modos de respuesta ante los objetos. Lo que las cosas significan es meramente la forma en que reaccionamos ante ellas. Durante el curso de nuestra experiencia con estas cosas, encontramos que con la capacidad de controlar nuestras respuestas está correlacionado el proceso de otorgar significados, más allá del campo de las ocurrencias actuales de los fenómenos, esto es, las cosas son primero identificadas, luego interactuamos con ellas y como resultado, llegamos a conocerlas. La función primordial de los conceptos o categorías científicas es el de proporcionarnos una forma de control sobre nuestras experiencias. Consecuentemente, resulta esencial que estas categorías deban tener la más amplia identidad con y referirse a, los acontecimientos originales.

16.   La cuestión que surge es ¿cuál es la función específica de las categorías filosóficas? Y es la falta de pronunciamientos explícitos a este respecto lo que resulta ser uno de los más flagrantes pecados de omisión de los instrumentalistas. Por supuesto, las categorías de la filosofía son un continuo con las categorías de la ciencia y las de la vida cotidiana. De ninguna manera es una muestra de debilidad en la filosofía el que ésta use las mismas categorías de la ciencia, más bien es una muestra de progreso y expansión, un indicador de la filosofía se compromete con algo y tiene algún significado. Los idealistas que andan detrás de otras categorías completamente diferentes para la filosofía y que se sienten muy ufanos de hacerlo, andan tras algo que los llevará fuera del mundo actual, hacia una dimensión trascendente. Como resultado, el idealista critica al instrumentalista por pensar en términos de organismo y ambiente, porque él equivocadamente considera que mantenerse en este mundo concreto de nosotros, le impide una vida espiritual genuina. Aunque queda claro que la vida espiritual a la que aspira el idealista no tiene nada que ver con la vida y que más bien contribuye a su inhabilidad para pensar en sí mismo como un organismo biológico.

17.   El instrumentalista debe ver a la filosofía como si esta fuera una ciencia teórica. Su materia prima es precisamente la ciencia, pero su actitud es más amplia. La ciencia tiene dos fases de actividad íntimamente relacionadas, pero que aún así son diferentes. En primer lugar se interesa en la solución de problemas prácticos inmediatos. En conformidad con este interés evalúa las cosas con precisión para sus propósitos concretos, sin descuidar las implicaciones más allá de ello. La fase teórica de la ciencia, se interesa por un control y entendimiento más amplio de los fenómenos y es más crítica en sus determinaciones... De manera que las determinaciones teóricas o filosóficas, son en cierto modo, últimas completas y finales, es decir, se mantienen sin cambios, dependiendo de que se descubra algún hecho nuevo.

18.   Una implicación importante que surge de la discusión de la doctrina instrumentalista de las categorías, es sobre el lugar significativo que juegan la consistencia y la correspondencia, en el uso de estas.  En primer lugar debido a la actitud pragmática, se trata de evaluar las cosas actuales, misma que debe corresponder con las cosas concretas evaluadas. Por supuesto, no es una correspondencia entre elementos mutuamente exclusivos, pero en la manipulación práctica de la ciencia, las categorías están ancladas a las cosas concretas. En segundo lugar, ya que los valores son principalmente instrumentos para incrementar nuestros contactos con el mundo de las cosas,  debe haber consistencia en nuestras actitudes. Si nuestro interés es meramente el de controlar un fenómeno específico, solo será necesario que las categorías específicas que se refieran a él estén en congruencia. Así que, podemos tener un número indefinido de sistemas de categorización. Pero si nuestro interés es teórico, y queremos, por ejemplo, poner a prueba nuestra evaluación de la sustancia de las cosas, como la energía o la electricidad, entonces no debe haber dentro de este dominio ninguna contradicción. Por el otro lado, como no nos interesa ningún mundo absoluto que se presuponga anterior a la experiencia, bien podemos considerar a nuestras evaluaciones como mutuamente incompatibles. Y como puede que no todas nuestras actividades de evaluación se interesen en problemas específicos, sino en la continuidad y el significado de nuestro conocimiento general de las cosas, podemos llevar a nuestras categorías de un dominio de la ciencia a otro y hacerlas coherentes con una funcionalidad general.

19.   Es un completo malentendido decir que el instrumentalista aborrece los sistemas. Lo que aborrecemos son los sistemas absolutos que no tienen relevancia ni significado alguno.

20.   Para resumir, el movimiento instrumentalista representa uno de los tipos específicos de reacción en contra del absolutismo, mismo que lenta pero persistentemente se va viendo forzado a quedar fuera de la filosofía.

 

 

 


 

¿Es el Instrumentalismo el Método correcto para la Ciencia Psicológica ?

 

John J. Furedy

University of Toronto

 

 

 

1.       La afirmación de Green de que “el modelo de la computadora constata el realismo de los estados mentales, mientras que el conductismo nos anima a pensar en un instrumentalismo mental”, es consistente con la mayoría de los enfoques actuales de la revolución cognitiva en la psicología, aunque yo cuestiono esta situación. Un enfoque realista requeriría de una teoría computacional y no solo de un modelo computacional para la mente (en el enfoque instrumentalista, no hay una distinción clara entre teorías y modelos), y semejante teoría no ha sido propuesta todavía, porque sería obviamente falsa.  Esto no solo fracasa en darnos una explicación de la mentalidad, misma que al menos parcialmente está influenciada por factores afectivos y conativos, sino que ignora todas las cogniciones que no son computacionales (parecidas a lo que hace la computadora). Por ejemplo, aún cuando ahora las computadoras pueden jugar ajedrez al nivel de los grandes maestros, la mentalización involucrada en el ajedrez de una computadora no se parece nada a la que queda involucrada en el ajedrecista humano. La primera es puramente algorítmica, mientras que la segunda abarca una combinación de operaciones, percepción e intuición, así como bastantes factores no-cognitivos como el afecto (sentimientos respecto a las posiciones de las fichas, que pueden mostrar diversos grados de belleza, sentimientos sobre uno mismo –miedo al fracaso, inadecuación-, sentimientos respecto al oponente –hostilidad, etc.-  y  diferentes grados de conación (niveles variados de esfuerzo puesto en el juego dependientes del acondicionamiento físico de uno y la importancia del juego). Aún más, para continuar con este ejemplo relativamente trivial, para ilustrar la tarea de cualquier explicación psicológica adecuada, ésta debe de contener una explicación de todos los fenómenos cognitivos y no-cognitivos, si uno quiere desarrollar una ciencia de la psicología, en lugar de otro modelo computacional de la mente más.

2.       Contrario a los enfoques actuales de la revolución cognitiva, de la que Green parece hacer eco, el cambio del enfoque (S-R) conductista al (S-S) cognoscitivo en psicología, no fue, principalmente, en términos de la evidencia relevante (lo que le daría un sustento realista), sino en términos de lo fructífero de las teorías (que es un sustento instrumentalista). Cognoscitivistas contemporáneos como Segal y Lachman (1972) proporcionan un enfoque instrumentalista de este tipo (aunque no utilizan ese nombre), para explicar el triunfo de este enfoque cognitivo moderno, aunque el aspecto instrumentalista de este fue sistemáticamente desechado por décadas por Kendler (1952), quien entonces aún defendía la entonces dominante postura S-R de Hull-Spence.

3.       El contexto de Kendler (1952) era el de la teoría del aprendizaje, que ocupaba tremenda posición prominente en la psicología experimental, que a veces se dudaba en considerarla equivalente a la teoría conductual         (es decir, la teoría de la psicología). Y la cuestión más fundamental de ese periodo era aquello de ¿qué es lo que se aprende?. La respuesta de los teóricos S-R, de la escuela de Hull-Spence a la pregunta era que todo aprendizaje era aprendizaje S-R, aunque los conceptos S-R de la explicación incluían entidades hipotéticas como la respuesta fraccional anticipatoria de meta (Spence, 1956), la que no solo no era directamente observable, sino que a veces se le trataba como “incorpórea”. El enfoque contrario S-S de Tolman y sus alumnos, decía que se aprendían los significados de los signos, que la conducta era propositiva y que había un aprendizaje S-S (como “mapas cognitivos, por ejemplo) y ellos empezaron a buscar evidencia de esta visión cognitiva al efectuar experimentos que mostraban fenómenos como el aprendizaje latente. Es importante notar que estos teóricos cognitivos aún eran conductistas, ya que estaban de acuerdo con sus oponentes S-R que la forma de decidir sobre cuestiones de esta tipo era mediante la observación de la conducta, frecuentemente en el “blanco y pequeño tubo de ensayo” (Osgood, 1953), que era una forma de referirse a la rata blanca de laboratorio. Y, por supuesto, la respuesta fraccional anticipatorio de meta y los mapas cognitivos eran igualmente “insustanciales”, aunque la diferencia era que estos últimos, constructor S-S, eran proposicionales o cognitivos.

4.       El documento de Kendler (1952), como su título sugería, argumentaba que por el estándar de la “metodología moderna” (que era en realidad un enfoque instrumentalista), el debate S-R vs. S-S no era al respecto de un tema empírico y que lo fructífero de la teoría era lo que debería de decidir la cuestión (que en ese tiempo favorecía al bando S-R). Ritchie (1953), que fue estudiante de Tolman, proporcionó el argumento para reducir al absurdo la posición retórica de Kendler (1952). El aspecto central de este documento era la defensa de del punto de vista cognitivo S-S, pero el modo de argumentar empleado claramente lo marcaba como una refutación realista del instrumentalismo de Kendler. El documento escrito por Ritchie era un texto humorístico (el único artículo chistoso en esa revista y una posible razón de porque Ritchie perdió el debate: los científicos serios no hacen chistes) y su implicación era que los aspectos fundamentales de la psicología deberían de decidirse (aunque nunca con certeza absoluta, ya que cualquier afirmación empírica está abierta al error) con bases empíricas, más específicamente, en términos del comportamiento observable en experimentos controlados diseñados para obtener un arbitraje empírico entre teorías en conflicto. Tolman y otros cognoscitivistas como Ritchie eran conductistas, aunque su rama del conductismo era una cognitiva o S-S, en contraste con el conductismo S-R de la escuela de Hull-Spence.

5.