TRABAJO Y SALUD MENTAL

 

 Por  Jaime Ernesto Vargas Mendoza

 

 

En los albores de la organización social, las funciones médicas eran desempeñadas por chamanes y sacerdotes. Entre otras razones debido a la concepción mágico-animista del mundo.  La enfermedad era atribuida a un castigo divino o a una posesión demoníaca; lógicamente, la curación era encomendada a quienes mediaban la relación entre el hombre y sus dioses.  Esta concepción predominó hasta mediados del Siglo  pasado, momento en que la medicina se independiza de la religión gracias al desarrollo de las ciencias Física y Química, surgiendo así la Medicina “cientìfica” del centro de Europa.

 

Esta segunda etapa de la Medicina buscó las causas de la enfermedad en el interior del organismo, reduciendo el acto médico al binomio médico-paciente, teniendo el primero el monopolio de los conocimientos t el control total de la situación. Desde ahí, el facultativo convence a su paciente de que todo su padecimiento se puede explicar en base a la carencia constitucional de una enzima o al ataque de un micro organismo excesivamente patógeno.  Impondrá, así, un tratamiento basado en algùn procedimiento quirúrgico o la ingestión de un fármaco o cualquier otra medida que no trascienda el marco de los límites individuales.

 

Apenas hace unos años, asistimos al advenimiento de una tercera etapa en la història de la Medicina.  A los factores constitucionales, fìsicos, quìmicos y biològicos que habìa descubierto la Medicina Liberal, se agregan ahora los factores de tipo social, que derivan de lo que el ser humano piensa, siente y produce.  A esta etapa de la Medicina se le conoce como medicina Social.  Desde el punto de vista teòrico, su eje bàsico es el estudio de factores eminentemente sociales, desde el punto de vista del acto mèdico, el àmbito es la gran instituciòn sanitaria.  Es aquì donde ubicamos a la Medicina del Trabajo, donde a su vez encontramos subdominios como el estudio sobre riesgos y accidentes laborales, ergonomìa y salùd mental, entre otros (Matrajt, 1986).

 

Nuestra sociedad actual ha forjado diferentes espacios laborales. Estàn los espacios màs valorados, los que dan acceso a la riqueza, al prestigio y al poder.  Estàn tambièn los espacios subalternos, a los cuales va a parar el “hombre-masa”, que compone la infraestructura inmediata y aceptada por la èlite recièn mencionada.  Existen los espacios rechazados (en los paìses desarrollados estàn reservados para los extranjeros y las minorìas raciales), compuestos por las tareas necesarias pero denigradas, cuyo desempeño tiene una connotaciòn de inferioridad.  y  existen los espacios marginales, habitados por los que no pueden incorporarse al mercado de trabajo o han sido excluidos de èste por su edad, incapacidad fìsica o mental.

 

A este respecto, consideramos que hay 2 grandes grupos de Trastornos Mentales producidos por las condiciones de trabajo, los que se derivan de la ubicaciòn del sujeto en la cadena productiva y aquèllos que son inherentes a empleos especìficos.

 

A)  Obreros e Industriales en Centro de elevada productividad.

 

En èste sector, la patologìa mental predominante es la enfermedad psico-somàtica, hora llamada alteraciones psico-fisiològicas; las màs estudiadas son :  la hipertensiòn arterial, las cardiopatìas isquèmicas, la psoriasis, la colitis ulcerosa, el còlon irritable, la gastritis, la ùlcera gastroduodenal, el asma bronquial y las colagenopatìas.  Como un dato ilustrativo, los obreros de zonas industrializadas de la ciudad de mèxico, padecen de hipertensiòn escencial en un 17%, lo cual casi dobla la prevalencia de la poblaciòn general de èsta misma urbe.

 

B)  Artesanos y Trabajadores ubicados en actividades infraestructurales.

 

En los sujetos de sexo masculino, cuando surge algùn trastorno, lo que priva es la neuròsis obsesiva-compulsiva.

 

C)  Mujeres ubicadas en tareas secundarias donde sufren de acoso sexual.

 

Aquì la patologìa mental predominante es la histèria.

 

D)  Los marginados del mercado de trabajo.

 

Nos referimos a los que no pueden entrar a dicho mercado porque no hay lugar para ellos: desocupados, subocupados y desocupaciòn disfrazada. La patologìa mental predominante, sobretodo en los màs jòvenes es el alcoholismo y la drogadicciòn.  Para formarnos una idea de la dimensiòn del problema, señalaremos que en la Repùblica Mexicana hay ya màs de 5 millones de alcohòlicos graves y màs de un millòn de invàlidos por alcoholismo.

 

E)  El  sector saliente de la economìa productiva.

 

Jubilados e incapacitados permanentes.  Esta poblaciòn presenta con frecuencia rasgos de tipo hipocondriaco y sobretodo, la consecuencia màs frecuente es la depresiòn neuròtica o psicòtica.

 

 

Respecto a la patologìa inherente a ciertos tipos de trabajo específico, encontramos 4 posibilidades.

 

1.- Trabajos que son alienantes por implicar una rutina aislante del entorno social. El efecto general es la ruptura entre el sujeto y su medio, con un desarrollo compensador de actividad autista. cuando èsto se exagera, aparecen cuadros psicòticos con alucinaciones, predominantemente  auditivas.

 

2.- Trabajos alienantes por traer una ruptura en los nexos sociales habituales. En èste sector laboral la patologìa predominante es la familiar,  particularmente la relaciòn entre padres e hijos. A nivel individual,   encontramos en èstos trabajadores, altos ìndices de alcoholismo y adicciòn a las drogas.

 

3.- Trabajos peligrosos. estos empleos por lo general promueven la enfermedad psico-somàtica y en casos màs graves, el delirio paranoide.

 

4.- Trabajos que implican un contacto permanente con el dolor y la muerte del pròjimo. Ocasionan èstos empleos fuertes reacciones de estrès, con sus

implicaciones en el eje hipofisiario-adrenal y en la depresiòn del sistemainmune. Asì mismo, generan reacciones maniaco-depresivas y masoquistas (Matrajt, 1983).

 

Por todo ello es que la Psicologìa materialista dialèctica enfatiza que el factor fundamental, determinante del desarrollo de las personas, lo que determina los cambios en la conducta y, por ende, la personalidad, es el modo en que cada persona en particular produce o se procura los bienes materiales de alimento, vestido, vivienda y los bienes psicosociales necesarios para que pueda vivir y desarrollarse.

 

La producciòn de los bienes materiales -que incluye los psicosociales- constituye la base de la vida de las personas, a tal grado que en ausencia de èsta producciòn la vida cesarìa.

 

El proceso de producciòn empieza cuando el neonato comienza a utilizar los dispositivos que la herencia puso a su disposiciòn.

 

La producciòn de la vida caracteriza la conducta tìpicamente humana :  el trabajo.

En el proceso del trabajo se transforma no sòlo la naturaleza, sino tambièn el propio hombre : se perfeccionan sus òrganos naturales, se refina su inteligencia, el hombre adquiere destreza y perspicacia.  Fuè èsta conducta propositiva la que hizo surgir al lenguaje.

 

La conducta crea la conciencia. Los resultados de la actividad son reflejados por el cerebro y posteriormente, utilizados en la previsiòn de la misma.

 

En consonancia con los cambios ocurridos con la història de los instrumentos de producciòn de la vida, cambian tambièn las motivaciones y cambian las personas.

Los instrumentos de producciòn de la vida no son sòlamente la medida y el criterio del grado de desarrollo de las motivaciones, son ademàs, el exponente de la evoluciòn de la personalidad.  Las formas de posesiòn de los medios de producciòn de cada persona determinan todas sus demàs relaciones.

 

Las relaciones de vida revisten distintas formas segùn la manera de posesiòn de los medios de vida y, por consiguiente, segùn el modo como se vinculan los medios de vida con las personas.  Para poder producir la vida, los factores expuestos se combinan y èsos distintos arreglos distinguen las diversas fases de la personalidad (Cohen, 1983).

 

El modo de vida posesivo se caracteriza por la detentaciòn de los medios de producciòn de unas personas por parte de otras. Este tipo de personalidad usualmente desemboca en una fase altamente individualista y de aislamiento.

 

En cambio, el modo de vida socializado, obedece al proceso de socializaciòn que se distingue por un vìnculo directo de los medios de vida con las personas. En estos casos se habla de la personalidad socializada, que alude a una persona cabal e ìntegra.

 

El modo de vida es la personalidad. Al cambiar el modo de vida, cambian tambièn la consciencia, las ideas, en sìntesis, todas las manifestaciones de la vida intrapersonal o subjetiva.

 

Es en el àrea del trabajo y de las relaciones laborales donde màs se ha estudiado el fenòmeno de la alienaciòn humana.  La separaciòn entre hombre y hombre, dice Marx, es la caracterìstica de la sociedad contemporànea. Esta alienaciòn se refiere particularmente a dos relaciones concretas :  la existente entre el vendedor y el comprador  y  la que se dà entre el obrero y el empresario.

 

El jòven que proviene de una familia contradictoria y que espera encontrarse a sì mismo mediante su trabajo, descubre en èste la màs pronunciada fragmentaciòn de su persona con los demàs hombres y, consecuentemente, consigo mismo.

 

En el proceso laboral, la alienaciòn hace del obrero, segùn el mismo Marx, “un monstruo, fomentando artificialmente una de sus habilidades parciales, a costa de aplastar sus demàs recursos y capacidades, . . . se secciona el individuo convirtièndole en un aparato automàtico adscrito a un trabajo parcial que no està vinculado dirèctamente a sus necesidades personales y en el que se expone, las mas de las veces, a una competencia cruel”.

 

Por otra parte, el producto del trabajo convertido en mercancìa, objeto y sujeto de las veleidades del mercado, queda expropiado del obrero. “Lo que es el producto de su trabajo, no es de èl”, nos dice Marx.  No hay ningùn reconocimiento del obrero en su trabajo.

 

El trabajador asalariado que firma un contrato laboral, està “enajenando”  su fuerza de trabajo y su capacidad mental.  El vencimiento de esta enajenaciòn se da en la lucha de clases, para que el trabajo se convierta en auto-ocupaciòn y auto-aprobaciòn del hombre.

 

Sòlamente bajo las condiciones de la sociedad de clases, el trabajo aparece como presiòn externa y opuestamente a ella, la ausencia de trabajo como libertad y felicidad (Marx).

Por ello, la paradoja de la salùd mental en el trabajo, consiste en la posibilidad de alcanzar simultàneamente 2 objetivos :  buscar, encontrar y preservar el trabajo  y  sin embargo, mantener firme la resistencia contra su deshumanizaciòn.

Opuestamente a la enajenaciòn del desempleo, està la mayorìa de los casos de enajenaciòn y explotaciòn por medio del trabajo remunerado, el cual tiene, al igual que el desempleo, efectos destructivos en el hombre.  Por eso, la tarea de la salùd mental en èsta àrea, consiste en evitar todo aquèllo que pueda inculcar al hombre la idea de que el trabajo remunerado es la “felicidad”.  La tarea màs bien està en fortalecer el potencial de resistencia del individuo y mostrarle tanto al trabajador como al desempleado, sus capacidades para una actividad autònoma y libre (Rotchschild, 1984).

 

Desde la perspectiva de las instituciones de salùd y de los empleadores o empresarios, la salùd mental en el trabajo se refiere a la “conducta adecuada” del trabajador frente a su medio social, o bien, se refiere al “equilibrio deseado” entre el trabajador y su medio.

 

Es claro y no necesita gran esfuerzo para darse cuenta, que al hablar de “conducta adecuada” y de “equilibrio deseado”, se està hablando de normas impuestas por un aparato, fundamentàlmente ideològico, emanado de un Estado cuyo interes vital es mantener las relaciones de producciòn de una sociedad que tiene su base econòmica en la sumisiòn y subordinaciòn de una clase que trabaja y produce ganancias, en provecho de otra.

 

Tambièn se llega a argumentar que los agentes o factores llamados “psicosociales” son responsables de los patrones de conducta de los trabajadores, con gran repercusiòn en diversos problemas de salùd en el trabajo y de organizaciòn y desarrollo de la actividad productiva.  Estos agentes se refieren a problemas relativos a las motivaciones y a la adaptaciòn al trabajo, a las relaciones humanas en la empresa y a la salùd mental de los trabajadores, que influyen dirèctamente en el ausentismo, en el rendimiento del trabajador, en el movimiento de la mano de obra, en los factores humanos en accidentes de trabajo, en la organizaciòn del trabajo y la empresa, en la formaciòn profesional, en la selecciòn de los puestos de trabajo, en la fatiga nerviosa y mental de los trabajadores y en sus frustraciones (Parmeggiani, 1963).

 

Pero, como queda claro, èstos agentes e incidencias en la administraciòn de los recursos humanos de una empresa obedecen a situaciones ambientales derivadas de las condiciones concretas de trabajo y no son una contribuciòn del trabajador, pues si asì se afirmara, se lograrìa confundir tendenciosamente las causas con las consecuencias, haciendo aparecer a la vìctima de una situaciòn determinada como culpable de la misma (Fdz. Osorio, 1968).

 

El Instituto Mexicano del Seguro Social atiende a la poblaciòn trabajadora del paìs, màs numerosa y representativa.  El Plan General de Psiquiatrìa y Salùd Mental pretende dar respuesta a èstas necesidades sociales de salùd.

 

El Plan propone 5 àreas de acciòn institucional ¨

 

            1.  Psiquiatrìa preventiva

            2.  Psiquiatrìa en el 1er Nivel de la atenciòn

            3.  Psiquiatrìa de enlace

            4.  Hospitalizaciòn Psiquiàtrica

            5.  Atenciòn psiquiàtrica del enfermo mental crònico

 

 

Para efectuar èsta labor, el equipo de salùd mental està constituido por :

 

            - Un Mèdico Psiquiàtra

            -  4 Psicòlogos Clìnicos

            -  Trabajador  Social Psiquiàtrico

            -  Enfermera Psiquiàtrica

 

Y para actuar coordinàdamente con èste equipo en las àreas señaladas por el Plan General, se combinan  2 modelos teòricos :

 

            - Uno centrado en la promociòn y preservaciòn de la salùd.

            - Otro predominantemente curativo-rehabilitatorio.

 

El recurso terapèutico esencial està caracterizado por la Teràpia de mùltiple impacto asociada o no a psicofàrmacos y el predominio de la atenciòn en grupo sobre la individual.

 

En el tratamiento y la rehabilitaciòn de los trastornos mentales, se concede tanta relevancia al paciente como a su familia.

 

Las acciones sociales del Plan pretenden comprender la dinàmica del proceso salùd-enfermedad en el medio comunitario. Los programas particulares resultaràn de la

co-gestiòn entre las comunidades y el personal de salùd disponible.

 

Es importante resaltar el àrea de acciòn de la psiquiatrìa preventiva y de la atenciòn primaria a la salùd mental (fomento y preservaciòn), pues con ello se pretende promover y desarrollar en la comunidad una Cultura de Autocuidado y Autoasistencia, con el objeto de que la poblaciòn educada intervenga por su cuenta en 5 funciones bàsicas :

 

            1.  La promociòn de la salùd mental.

            2.  La preservaciòn de la salùd mental

            3.  El auto-diagnòstico

            4.  El auto-tratamiento de formas clìnicas no complicadas

            5.  El uso oportuno y racional de los servicios de atenciòn mèdico-psiquiàtrica.

 

Cuando estas acciones no pueden prevenir la ocurrencia de complicaciones, las caracterìsticas especìficas de la personalidad, las consecuencias del estrès psicosocial y las fallas en la capacidad de adaptaciòn ante los problemas de la vida, configuran sìndromes morbosos de tipo neuròtico, depresivo y ansioso, como ya vimos.  Estos cuadros deben ser manejados, en primera instancia, por el Mèdico Familiar.

 

Cuando estos pacientes muestran mayor riesgo en su manejo, son canalizados a un segundo nivel  donde interviene el equipo de salùd mental especializado, quien a su vez tiene acceso a un tercer nivel, en caso de encontrarse con limitaciones.

 

Para terminar, el panorama actual oficial reconoce que el diagnòstico de neuròsis y trastornos mentales no-psicòticos, ocupa del lugar 10  al  15, como motivo de consulta.  La frecuencia de trastornos mentales detectados en la consulta externa de Medicina Familiar tiene una prevalencia ajustada del 43 %  y las mujeres sufren con mayor frecuencia èste tipo de trastornos.
 

 

                                               B I B L I O G R A F I A .

 

Cohen de Govia, Guillermo  La Psicologìa en la Salùd Pùblica.Textos Extemporàneos, 1983

 

Fernàndez Osorio, Jorge R. Salùd Mental en el trabajo     En : Matrajt, 1986

 

IMSS, Plan General de Psiquiatrìa y Salùd Mental. Matrajt, Miguel                      Salùd Mental y Trabajo.Univ. Autonòma de Morelos, 1986

 

Rotchschild, Berthold .Salùd Mental entre trabajo remunerado y desempleo.

En : Matrajt, l986

 

Parmeggiani,  L.Evoluciòn y Tendencias Actuales de la Medicina del Trabajo.

 Revista Internacional del Trabajo Vol LXVIII Num. 2,  Agosto  1963

 

 

En caso de citar este documento por favor utiliza la siguiente referencia:  

Vargas-Mendoza, J. E. (2006) Trabajo y salud mental. México: Asociación Oaxaqueña de Psicología A.C. En http://www.conductitlan.net/trabajo.htm

 
 
 
 
 
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Última actualización 1 de enero  del 2008