En
los albores de la organización social, las funciones médicas eran
desempeñadas por chamanes y sacerdotes. Entre otras razones debido a la
concepción mágico-animista del mundo. La enfermedad era atribuida
a un castigo divino o a una posesión demoníaca; lógicamente, la curación
era encomendada a quienes mediaban la relación entre el hombre y sus
dioses. Esta concepción predominó hasta mediados del Siglo
pasado, momento en que la medicina se independiza de la religión gracias
al desarrollo de las ciencias Física y Química, surgiendo así la
Medicina “cientìfica” del centro de Europa.
Esta
segunda etapa de la Medicina buscó las causas de la enfermedad en el
interior del organismo, reduciendo el acto médico al binomio médico-paciente,
teniendo el primero el monopolio de los conocimientos t el control total
de la situación. Desde ahí, el facultativo convence a su paciente de que
todo su padecimiento se puede explicar en base a la carencia
constitucional de una enzima o al ataque de un micro organismo
excesivamente patógeno. Impondrá, así, un tratamiento basado en
algùn procedimiento quirúrgico o la ingestión de un fármaco o
cualquier otra medida que no trascienda el marco de los límites
individuales.
Apenas
hace unos años, asistimos al advenimiento de una tercera etapa en la història
de la Medicina. A los factores constitucionales, fìsicos, quìmicos
y biològicos que habìa descubierto la Medicina Liberal, se agregan ahora
los factores de tipo social, que derivan de lo que el ser humano piensa,
siente y produce. A esta etapa de la Medicina se le conoce como
medicina Social. Desde el punto de vista teòrico, su eje bàsico es
el estudio de factores eminentemente sociales, desde el punto de vista del
acto mèdico, el àmbito es la gran instituciòn sanitaria. Es aquì
donde ubicamos a la Medicina del Trabajo, donde a su vez encontramos
subdominios como el estudio sobre riesgos y accidentes laborales, ergonomìa
y salùd mental, entre otros (Matrajt, 1986).
Nuestra
sociedad actual ha forjado diferentes espacios laborales. Estàn los
espacios màs valorados, los que dan acceso a la riqueza, al prestigio y
al poder. Estàn tambièn los espacios subalternos, a los cuales va
a parar el “hombre-masa”, que compone la infraestructura inmediata y
aceptada por la èlite recièn mencionada. Existen los espacios
rechazados (en los paìses desarrollados estàn reservados para los
extranjeros y las minorìas raciales), compuestos por las tareas
necesarias pero denigradas, cuyo desempeño tiene una connotaciòn de
inferioridad. y existen los espacios marginales, habitados por
los que no pueden incorporarse al mercado de trabajo o han sido excluidos
de èste por su edad, incapacidad fìsica o mental.
A
este respecto, consideramos que hay 2 grandes grupos de Trastornos
Mentales producidos por las condiciones de trabajo, los que se derivan de
la ubicaciòn del sujeto en la cadena productiva y aquèllos que son
inherentes a empleos especìficos.
A)
Obreros e Industriales en Centro de elevada productividad.
En
èste sector, la patologìa mental predominante es la enfermedad psico-somàtica,
hora llamada alteraciones psico-fisiològicas; las màs estudiadas son :
la hipertensiòn arterial, las cardiopatìas isquèmicas, la psoriasis, la
colitis ulcerosa, el còlon irritable, la gastritis, la ùlcera
gastroduodenal, el asma bronquial y las colagenopatìas. Como un
dato ilustrativo, los obreros de zonas industrializadas de la ciudad de mèxico,
padecen de hipertensiòn escencial en un 17%, lo cual casi dobla la
prevalencia de la poblaciòn general de èsta misma urbe.
B)
Artesanos y Trabajadores ubicados en actividades infraestructurales.
En
los sujetos de sexo masculino, cuando surge algùn trastorno, lo que priva
es la neuròsis obsesiva-compulsiva.
C)
Mujeres ubicadas en tareas secundarias donde sufren de acoso sexual.
Aquì
la patologìa mental predominante es la histèria.
D)
Los marginados del mercado de trabajo.
Nos
referimos a los que no pueden entrar a dicho mercado porque no hay lugar
para ellos: desocupados, subocupados y desocupaciòn disfrazada. La
patologìa mental predominante, sobretodo en los màs jòvenes es el
alcoholismo y la drogadicciòn. Para formarnos una idea de la
dimensiòn del problema, señalaremos que en la Repùblica Mexicana hay ya
màs de 5 millones de alcohòlicos graves y màs de un millòn de invàlidos
por alcoholismo.
E)
El sector saliente de la economìa productiva.
Jubilados
e incapacitados permanentes. Esta poblaciòn presenta con frecuencia
rasgos de tipo hipocondriaco y sobretodo, la consecuencia màs frecuente
es la depresiòn neuròtica o psicòtica.
Respecto
a la patologìa inherente a ciertos tipos de trabajo específico,
encontramos 4 posibilidades.
1.-
Trabajos que son alienantes por implicar una rutina aislante del entorno
social. El efecto general es la ruptura entre el sujeto y su medio, con un
desarrollo compensador de actividad autista. cuando èsto se exagera, aparecen
cuadros psicòticos con alucinaciones, predominantemente
auditivas.
2.-
Trabajos alienantes por traer una ruptura en los nexos sociales
habituales.
En èste sector laboral la patologìa predominante es la familiar, particularmente
la relaciòn entre padres e hijos. A nivel individual, encontramos
en èstos trabajadores, altos ìndices de alcoholismo y adicciòn a
las drogas.
3.-
Trabajos peligrosos. estos empleos por lo general promueven la enfermedad psico-somàtica
y en casos màs graves, el delirio paranoide.
4.-
Trabajos que implican un contacto permanente con el dolor y la muerte del
pròjimo. Ocasionan èstos empleos fuertes reacciones de estrès, con sus
implicaciones
en el eje hipofisiario-adrenal y en la depresiòn del sistemainmune.
Asì mismo, generan reacciones maniaco-depresivas y
masoquistas
(Matrajt, 1983).
Por
todo ello es que la Psicologìa materialista dialèctica enfatiza que el
factor fundamental, determinante del desarrollo de las personas, lo que
determina los cambios en la conducta y, por ende, la personalidad, es el
modo en que cada persona en particular produce o se procura los bienes
materiales de alimento, vestido, vivienda y los bienes psicosociales
necesarios para que pueda vivir y desarrollarse.
La
producciòn de los bienes materiales -que incluye los psicosociales-
constituye la base de la vida de las personas, a tal grado que en ausencia
de èsta producciòn la vida cesarìa.
El
proceso de producciòn empieza cuando el neonato comienza a utilizar los
dispositivos que la herencia puso a su disposiciòn.
La
producciòn de la vida caracteriza la conducta tìpicamente humana :
el trabajo.
En
el proceso del trabajo se transforma no sòlo la naturaleza, sino tambièn
el propio hombre : se perfeccionan sus òrganos naturales, se refina su
inteligencia, el hombre adquiere destreza y perspicacia. Fuè èsta
conducta propositiva la que hizo surgir al lenguaje.
La
conducta crea la conciencia. Los resultados de la actividad son reflejados
por el cerebro y posteriormente, utilizados en la previsiòn de la misma.
En
consonancia con los cambios ocurridos con la història de los instrumentos
de producciòn de la vida, cambian tambièn las motivaciones y cambian las
personas.
Los
instrumentos de producciòn de la vida no son sòlamente la medida y el
criterio del grado de desarrollo de las motivaciones, son ademàs, el
exponente de la evoluciòn de la personalidad. Las formas de posesiòn
de los medios de producciòn de cada persona determinan todas sus demàs
relaciones.
Las
relaciones de vida revisten distintas formas segùn la manera de posesiòn
de los medios de vida y, por consiguiente, segùn el modo como se vinculan
los medios de vida con las personas. Para poder producir la vida,
los factores expuestos se combinan y èsos distintos arreglos distinguen
las diversas fases de la personalidad (Cohen, 1983).
El
modo de vida posesivo se caracteriza por la detentaciòn de los medios de
producciòn de unas personas por parte de otras. Este tipo de personalidad
usualmente desemboca en una fase altamente individualista y de
aislamiento.
En
cambio, el modo de vida socializado, obedece al proceso de socializaciòn
que se distingue por un vìnculo directo de los medios de vida con las
personas. En estos casos se habla de la personalidad socializada, que
alude a una persona cabal e ìntegra.
El
modo de vida es la personalidad. Al cambiar el modo de vida, cambian tambièn
la consciencia, las ideas, en sìntesis, todas las manifestaciones de la
vida intrapersonal o subjetiva.
Es
en el àrea del trabajo y de las relaciones laborales donde màs se ha
estudiado el fenòmeno de la alienaciòn humana. La separaciòn
entre hombre y hombre, dice Marx, es la caracterìstica de la sociedad
contemporànea. Esta alienaciòn se refiere particularmente a dos
relaciones concretas : la existente entre el vendedor y el comprador
y la que se dà entre el obrero y el empresario.
El
jòven que proviene de una familia contradictoria y que espera encontrarse
a sì mismo mediante su trabajo, descubre en èste la màs pronunciada
fragmentaciòn de su persona con los demàs hombres y, consecuentemente,
consigo mismo.
En
el proceso laboral, la alienaciòn hace del obrero, segùn el mismo Marx,
“un monstruo, fomentando artificialmente una de sus habilidades
parciales, a costa de aplastar sus demàs recursos y capacidades, . . . se
secciona el individuo convirtièndole en un aparato automàtico adscrito a
un trabajo parcial que no està vinculado dirèctamente a sus necesidades
personales y en el que se expone, las mas de las veces, a una competencia
cruel”.
Por
otra parte, el producto del trabajo convertido en mercancìa, objeto y
sujeto de las veleidades del mercado, queda expropiado del obrero. “Lo
que es el producto de su trabajo, no es de èl”, nos dice Marx. No
hay ningùn reconocimiento del obrero en su trabajo.
El
trabajador asalariado que firma un contrato laboral, està
“enajenando” su fuerza de trabajo y su capacidad mental.
El vencimiento de esta enajenaciòn se da en la lucha de clases, para que
el trabajo se convierta en auto-ocupaciòn y auto-aprobaciòn del hombre.
Sòlamente
bajo las condiciones de la sociedad de clases, el trabajo aparece como
presiòn externa y opuestamente a ella, la ausencia de trabajo como
libertad y felicidad (Marx).
Por
ello, la paradoja de la salùd mental en el trabajo, consiste en la
posibilidad de alcanzar simultàneamente 2 objetivos : buscar,
encontrar y preservar el trabajo y sin embargo, mantener firme
la resistencia contra su deshumanizaciòn.
Opuestamente
a la enajenaciòn del desempleo, està la mayorìa de los casos de
enajenaciòn y explotaciòn por medio del trabajo remunerado, el cual
tiene, al igual que el desempleo, efectos destructivos en el hombre.
Por eso, la tarea de la salùd mental en èsta àrea, consiste en evitar
todo aquèllo que pueda inculcar al hombre la idea de que el trabajo
remunerado es la “felicidad”. La tarea màs bien està en
fortalecer el potencial de resistencia del individuo y mostrarle tanto al
trabajador como al desempleado, sus capacidades para una actividad autònoma
y libre (Rotchschild, 1984).
Desde
la perspectiva de las instituciones de salùd y de los empleadores o
empresarios, la salùd mental en el trabajo se refiere a la “conducta
adecuada” del trabajador frente a su medio social, o bien, se refiere al
“equilibrio deseado” entre el trabajador y su medio.
Es
claro y no necesita gran esfuerzo para darse cuenta, que al hablar de
“conducta adecuada” y de “equilibrio deseado”, se està hablando
de normas impuestas por un aparato, fundamentàlmente ideològico, emanado
de un Estado cuyo interes vital es mantener las relaciones de producciòn
de una sociedad que tiene su base econòmica en la sumisiòn y subordinaciòn
de una clase que trabaja y produce ganancias, en provecho de otra.
Tambièn
se llega a argumentar que los agentes o factores llamados
“psicosociales” son responsables de los patrones de conducta de los
trabajadores, con gran repercusiòn en diversos problemas de salùd en el
trabajo y de organizaciòn y desarrollo de la actividad productiva.
Estos agentes se refieren a problemas relativos a las motivaciones y a la
adaptaciòn al trabajo, a las relaciones humanas en la empresa y a la salùd
mental de los trabajadores, que influyen dirèctamente en el ausentismo,
en el rendimiento del trabajador, en el movimiento de la mano de obra, en
los factores humanos en accidentes de trabajo, en la organizaciòn del
trabajo y la empresa, en la formaciòn profesional, en la selecciòn de
los puestos de trabajo, en la fatiga nerviosa y mental de los trabajadores
y en sus frustraciones (Parmeggiani, 1963).
Pero,
como queda claro, èstos agentes e incidencias en la administraciòn de
los recursos humanos de una empresa obedecen a situaciones ambientales
derivadas de las condiciones concretas de trabajo y no son una contribuciòn
del trabajador, pues si asì se afirmara, se lograrìa confundir
tendenciosamente las causas con las consecuencias, haciendo aparecer a la
vìctima de una situaciòn determinada como culpable de la misma (Fdz.
Osorio, 1968).
El
Instituto Mexicano del Seguro Social atiende a la poblaciòn trabajadora
del paìs, màs numerosa y representativa. El Plan General de
Psiquiatrìa y Salùd Mental pretende dar respuesta a èstas necesidades
sociales de salùd.
El
Plan propone 5 àreas de acciòn institucional ¨
1. Psiquiatrìa preventiva
2. Psiquiatrìa en el 1er Nivel de la atenciòn
3. Psiquiatrìa de enlace
4. Hospitalizaciòn Psiquiàtrica
5. Atenciòn psiquiàtrica del enfermo mental crònico
Para
efectuar èsta labor, el equipo de salùd mental està constituido por :
- Un Mèdico Psiquiàtra
- 4 Psicòlogos Clìnicos
- Trabajador Social Psiquiàtrico
- Enfermera Psiquiàtrica
Y
para actuar coordinàdamente con èste equipo en las àreas señaladas por
el Plan General, se combinan 2 modelos teòricos :
- Uno centrado en la promociòn y preservaciòn de la salùd.
- Otro predominantemente curativo-rehabilitatorio.
El
recurso terapèutico esencial està caracterizado por la Teràpia de mùltiple
impacto asociada o no a psicofàrmacos y el predominio de la atenciòn en
grupo sobre la individual.
En
el tratamiento y la rehabilitaciòn de los trastornos mentales, se concede
tanta relevancia al paciente como a su familia.
Las
acciones sociales del Plan pretenden comprender la dinàmica del proceso
salùd-enfermedad en el medio comunitario. Los programas particulares
resultaràn de la
co-gestiòn
entre las comunidades y el personal de salùd disponible.
Es
importante resaltar el àrea de acciòn de la psiquiatrìa preventiva y de
la atenciòn primaria a la salùd mental (fomento y preservaciòn), pues
con ello se pretende promover y desarrollar en la comunidad una Cultura de
Autocuidado y Autoasistencia, con el objeto de que la poblaciòn educada
intervenga por su cuenta en 5 funciones bàsicas :
1. La promociòn de la salùd mental.
2. La preservaciòn de la salùd mental
3. El auto-diagnòstico
4. El auto-tratamiento de formas clìnicas no complicadas
5. El uso oportuno y racional de los servicios de atenciòn mèdico-psiquiàtrica.
Cuando
estas acciones no pueden prevenir la ocurrencia de complicaciones, las
caracterìsticas especìficas de la personalidad, las consecuencias del
estrès psicosocial y las fallas en la capacidad de adaptaciòn ante los
problemas de la vida, configuran sìndromes morbosos de tipo neuròtico,
depresivo y ansioso, como ya vimos. Estos cuadros deben ser
manejados, en primera instancia, por el Mèdico Familiar.
Cuando
estos pacientes muestran mayor riesgo en su manejo, son canalizados a un
segundo nivel donde interviene el equipo de salùd mental
especializado, quien a su vez tiene acceso a un tercer nivel, en caso de
encontrarse con limitaciones.
Para
terminar, el panorama actual oficial reconoce que el diagnòstico de neuròsis
y trastornos mentales no-psicòticos, ocupa del lugar 10 al
15, como motivo de consulta. La frecuencia de trastornos mentales
detectados en la consulta externa de Medicina Familiar tiene una
prevalencia ajustada del 43 % y las mujeres sufren con mayor
frecuencia èste tipo de trastornos.
B
I B L I O G R A F I A .
Cohen
de Govia, Guillermo La Psicologìa en la Salùd Pùblica.Textos
Extemporàneos, 1983
Fernàndez
Osorio, Jorge R. Salùd Mental en el trabajo En :
Matrajt, 1986
IMSS,
Plan General de Psiquiatrìa y Salùd Mental. Matrajt, Miguel
Salùd Mental y Trabajo.Univ. Autonòma de Morelos, 1986
Rotchschild,
Berthold .Salùd Mental entre trabajo remunerado y desempleo.
En
: Matrajt, l986
Parmeggiani,
L.Evoluciòn y Tendencias Actuales de la Medicina del Trabajo.
Revista
Internacional del Trabajo Vol LXVIII Num. 2, Agosto 1963